LA CIUDAD CELESTE. ANTOLOGÍA HOMENAJE A VALENTE.


Visitar la casa de Valente es uno de los mayores placeres que puede encontrar un poeta que viva en Almería. Dejarse aromar por los recuerdos que la imaginación redime en las estancias no se puede describir. La luz de Almería, lo dijo el poeta hasta la saciedad, lo atrapó, y no de forma transitoria, sino hasta su muerte. También el desierto, y yo añadiría el silencio que, curiosamente, casi no aparece en su obra pero está en él, en la casa y el Cabo. A esa luz se ha referido el poeta en multitud de ocasiones, como en esta: «No sabríamos decir cuánto debemos ya a esa luz, que puede ser alta y terrible como un dios o declinar como animal de fuego hacia el crepúsculo, arrastrando con ella todo el cielo hacia la línea donde no acaba ciertamente el mar». En el prólogo del libro, escrito por Ismael Diadé, hallamos el calor de la palabra también, la iluminada voz, el verbo preciso, el reconocimiento a la obra de Valente, a su vida y a su muerte: «Con el tiempo, la muerte acaba poniendo a cada uno en su sitio. 
Ciudad Celeste
Ni esa muerte, último inconveniente de haber nacido, ni el nacer común a todos bajo el sol hacen una notoria diferencia entre los hombres. La diferencia les viene del camino entre el nacimiento y la muerte. En ese caminar entre la cuna y la tumba, Almería fue un hito decisivo, casi el último que Valente vivió. Almería es su ciudad celeste de tenue y nítida luz. Aquí, José Ángel Valente encontró en sus últimos años el jardín de sus delicias y la claridad que precisaba. Aquí, dio con su lugar 4respondiento a la vocación íntima del desierto que llama y llena a sus allegados entre el silencio y la nada anidada entre sus versos y su diálogo con Ibn al-Arif, Santa Teresa de Ávila, San Juan de la Cruz, Miguel de Molinos, y todos aquellos místicos que vivieron entre la materia y la memoria iluminada, el abismal sentir de lo divino». “Ciudad celeste” no es sino el resultado de una antigua deuda de Almería y sus poetas con Valente; una antología con el canto de 45 poetas: 

Faun Ataya, Julio Béjar, Alfonso Berlanga, Antonio Bocero, Aureliano Cañadas, Antonio Carbonell, Concha Castro, Juan José Ceba, Pepe Criado, José María de Benito, Guillermo de Jorge, Alonso de Molina, Julio Alfredo Egea, Virginia Fernández Collado, Aníbal García, Antonio García Vargas, Juan José Guerrero, Germán Guirado, Perfecto Herrera, Toño Jérez, Rafael Jiménez, María Ángeles Lonardi, José Luis López Bretones, Carmen López, Estefanía Martín, José Luis Martínez Clares, Estefanía Montero, Domingo Nicolás, Juan Pardo Vidal, Álvaro Perals, Emilio Picón, Raúl Quinto, Pilar Quirosa-Cheyrouze, Diego Reche, Juan Carlos Rodríguez Búrdalo, Ana María Romero Yebra, Andrés Rubia, José Antonio Sáez, Francisca Sánchez, José Antonio Santano, Mario Sanz, Pedro Soler, José Tuvilla, Francisco Vargas y Graciela Zárate. 


Ciudad Celeste. Antología homenaje a Valente.
La palabra poética para quien tanto hizo por ella, para quien se desnudó ante sí y el mundo, en una suerte de mística ineludible para el lector que desee conocer una de las páginas de la poesía universal más destacadas del siglo XX y comienzos del XXI: la poesía de José Ángel Valente. En esta tierra almeriense, en este sur tan olvidadizo, y del que dijo el poeta: «El sur como una larga / lenta demolición.», la luz de la palabra vuelve para ascender a la negrura de la noche y adentrarse en su silencio y soledad –que tanto frecuentó Valente- y luego de escuchar sus sonidos, sentir el escalofrío de la poesía, de la palabra. Por ser una empresa imposible citar fragmentos de todos los poetas contenidos en este libro, haré referencia sólo a los más representativos respecto a la obra de Valente y aun a pesar del riesgo que pudiera derivar de esta circunstancia. Ya en las primeras páginas hallamos “Poema en azul”, de Alfonso Berlanga, que alude a ese color tan cercano al Valente mediterráneo: «Si alborada de azul tiñera tu ventana, / encendido carbón en azul tus sentidos, / tu almohada de azul, / azul tu sueño, / cuánto de azul sintieras / si el azul te dejara… te dejara». Frente a la veteranía de un poeta, la juventud de otro, Juan Pardo Vidal, en la palabra trascendida, que se adentra en la nada, a la que tantas veces acudiera también Valente: «Amo el cántaro, tiene la suprema / realidad de la forma, hueco inánime, / bello y servil el cántaro y el canto, / se desmorona el aire desde el aire, / que disuelve la piedra en polvo al fin… ». “Ciudad celeste” respira por cada poro de sus páginas a través de los poetas participantes, pues muchas son las voces y muchos los registros, y en todos, la luz de la poesía en el recuerdo al gran poeta José Ángel Valente.

Título: Ciudad celeste
Autor: AA.VV




Edita: Instituto de Estudios Almerienses (Almería, 2016) www.iealmeriense.es
Coordinada por Francisco Vargas Fernández, Virginia Fernández Collado y Perfecto Herrera Ramos. 
Prólogo de Ismael Diadié Haidara
Fotografía de portada: Fernando Barrionuevo
Fotografías del interior: Rodrigo Valero González
ISBN: 978-84-8108-617-1
Dep.: Legal: AL-1240-2016
Maquetación: Susana G. Almenzar. Servicio Técnico del IEA.

La felicidad de Enma Murillo Rendir


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Buscando un sentido a la vida.
La felicidad de Enma Murillo Rendir

 No era de familia adinerada, por eso no creció ni se convirtió en una tonta de tantas, pero llevó golpes, más que si tuviera la cartera bien llena. Uno a uno fue recibiendo cada puñetazo en sus mejillas, que dejaron de ser rosadas y se fueron llenando de lágrimas. Se llamaba Marie Enma. Fue alegre, sus padres la quisieron mucho, fue a buenos colegios, fue buena estudiante y mejor trabajadora, pero no se sintió recompensada por haber sido una buena persona, sino todo lo contrario.
Yo era su amiga, sólo eso, y una vez le saqué el novio y me siento culpable, pues tampoco ha sido mío su amor para siempre. También recibí mi lección de abandono, aunque sabía que era encantadora y guapa. Al menos eso me decían.
Ahora me veo como ella, en el charco y con pocas alternativas de supervivencia. Sola y con un futuro incierto al que enfrentarme. No quería pensar en las enfermedades, ¿quién me curaría o quién se ocuparía de mí?...
Marie Enma era profesora de Geografía e Historia, lo pasaba bien con los alumnos, les enseñaba como nadie los ríos, montañas, playas, volcanes, desiertos y demás partes de este paraíso terrenal. De sus alumnos recibió alegrías… pero nunca tuvo a su niño porque no encontró marido, sino oportunistas. Nunca la quisieron de veras.
Por eso decidió dejarlo todo y emprendió aquel viaje. Decían que en Cuba era fácil encontrar pareja, que si eras extranjera te llovían las ofertas. Había que intentarlo, antes que encerrarse en un apartamento con los malos recuerdos y quizás tener que tomar pastillas para los nervios.
Por eso…
Marie Enma se fue a Cuba, Marie Enma yo no sé, Marie Enma quiso irse, no sé si la volveré a ver. Quizás allí encuentre algo, el amor de un cubanito, quizás allí llegue a ser libre y no esclava en otro país.
Enma se va contenta, va cantando y no llorando. Enma va en rumbo seguro para alcanzar su meta, pues allí encontrará la paz, la amistad, su hombre, su media naranja exacta, la suya y no la de nadie.
Por eso Enma se va, para llegar muy, muy lejos, y la cabeza ¿la lleva?... No, creo que la deja, no le sirvió para nada y ella ya no se fía de ella.
Se ha comprado un portátil, la cámara digital, ya nadie podrá impedir la felicidad que le espera al otro lado del mar.
Te quiero Enma Murillo mi amiga, te quiero y estoy alegre, te quiero porque te quiero y me contenta pensar que por fin vas a sonreír viviendo en aquella isla con gente de otra cultura que te aceptarán como eres, así como tú vas también vas a verlos con los brazos abiertos.
Sé feliz y nunca vuelvas la mirada atrás, ni aún extrañándome a mí que soy parte ¿quizás?, de tu mal. Vuela lejos y no regreses, encuentra en los ojos negros de ese caballero del caribe la alegría del vivir y sé “una mujer alegre, abierta y sana mentalmente”. Olvida la depresión, los sinsabores y… los comentarios.
Enma viaja lejos, vuela.
En Cuba encontrará el amor, de manos de un morenazo, no sé si se lo traerá o si vivirá con él en aquel paraíso salvaje, pero lo cierto es que con el nuevo viaje la realización personal de Enma va a llegar.
Ya suena mi celular, se encuentra en el avión, a punto de despegar para alcanzar su destino final, que no es otro, que “el de la ansiada felicidad”.
Cuando iba a Madrid, para hacer escala en el aeropuerto, detrás en el avión iba la rosa de España, Rosa López, de Operación Triunfo, pero ya con rumbo a Cuba no sé con quién se pudo codear en las sillas de esa ave voladora que es el vuelo IB 0365. Sé que no ha hablado con ella, pero pudo escuchar su voz.
Y yo aquí con mis gatos, viéndoles tomar el sol y estirarse como nadie; si señor. Que para eso son flexibles, grandes deportistas y con un cuerpo especial. Yo tengo la suerte de poder verles jugar, correr y saltar y también subir muy alto, a lo más alto del mueble de la sala, para luego decir “miau” ya que no saben bajar y yo, que soy su hermanita voy corriendo a ayudarles para que no se caigan y se hagan mal.
Veo a Coqueta que se lame su negro pelo de seda y sus ojos me observan riendo y diciendo… que me quieren.
Soy afortunada entonces, pues aunque sean mi pequeña compañía, no me aburro y también con ellos experimento nuevas  alegrías que nadie sobre la faz terrestre me podrá sacar, pues me quieren… de verdad.
Y Enma, ¿qué pasará?, ¿regresará?... el tiempo dará respuesta a mi pregunta.
Ahora recuerdo a mi padre, muy feliz en aquel viaje, en que nos venía a ver. Venía con su maleta y su traje beige tan elegante, las patillas recortadas y en los labios un pincel con el que pintar “te quiero” en cualquier pobre pared.
Fue la última vez que le he visto llegar, y que jamás olvidaré pues se clavó como una espada en mi corazón que era tan joven. Aquella sala del aeropuerto con sus vigilantes uniformados, con él…
También recuerdo que como venía de lejos le hicieron abrir la maleta… pero, -si es ciudadano español, ¿por qué no confiaban en él, en su templanza, su dignidad, su educación y bondad? Quería a su país, no venía hacer mal.
-Señores agentes: mi padre no probaba marihuana, no traficaba con drogas, no robaba, no mataba, simplemente nos visitaba, simplemente nos quería abrazar y hacer planes de futuro con nosotras desde aquí, desde su España.
Y ahora, Enma se va de viaje muy lejos y tan ilusionada, busca un hombre que la ame, pero, ¿por qué la querrá?, ¿por dinero?, no, no hay tanto… Pero ella podría mentirles y decirles que tiene mucho dinerito, que tiene poder, convirtiéndose esa acción en el preludio de un fracaso, pues es falso.
Lo cierto es que Enma ha gastado sus ahorros en ese último viaje rumbo… a la codiciada felicidad. La suya y no la de nadie.
Enma, Enma ya lo sé… vas a vida o muerte, a suerte o fracaso, sabiendo lo que puede esperarte, pero ya no puedes más, quieres a tu otra mitad, que puede que llegue a aparecer para quererte de veras. No te rindas, busca hasta el final que algo encontrarás que te llene de dicha a tu edad madura, en tu plena cordura, en aquella que te ha hecho coger el avión rumbo a Cuba.
Así es, así lo cuento, no os miento.
¿La atacará?... Sí, mi gatito blanco a mi Coquetita negrita, es su juego, son cual niños de un colegio que se persiguen, se amenazan, se esconden, saltan y gritan:
-Déjame en paz o llamaré a mi hermanita, que soy yo.
Ahora veo esos ojos azul cielo de mi Tobías que se posan en ella queriéndola hacer su presa. No se lo permitiré, no más sustos y menos a mi negrita que lleva horas en el sofá dormidita como una santita ignorando el ataque por la espalda, el mordisco, la osadía de un macho que quiere intimidarla, puede que porque sea su juego, puede que hasta la muerte y es que no se llevan bien… por eso debo vigilarles, por eso tengo la misión de separarles, aunque en la hazaña, también pueda resultar levemente herida.
No me gusta la incomprensión, los ataques entre mis animales, no porque ellos son ejemplo de tolerancia, de amor, son el mejor calmante de mis nervios y el alivio de mi enfermedad. Llamémosla; tristeza, engaño, impotencia o incomprensión.
Aunque tenga que hacerme vieja para poder verlo Tobías y Coqueta se llevarán bien algún día.
Son las cuatro de la mañana, Enma ya está en Cuba… quizás yo también tome ese rumbo con mis gatos, con mi pasado, pero también… con la esperanza.


Erik Putzbach rodará la secuela de la exitosa "El Cliente" este mes de julio

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El televisivo y experto en moda Erik Putzbach volverá a ponerse en la piel del asesino de chaperos en un par de semanas, en el rodaje de la segunda parte de El Cliente, exitoso cortometraje que superó los 10 millones de reproducciones y obtuvo un premio internacional a Mejor Cortometraje de Habla hispana en Venezuela.

David González. El Cliente
Erik Putzbach rodará la secuela de la exitosa "El Cliente" este mes de julio

En esta ocasión, la historia retrocede a los acontecimientos sucedidos en la primera entrega y nos explica la vida de Robert (Putzbach) un empresario de éxito que empezará a sentir una fuerte aversión por los jóvenes prostitutos y la sangre. Y como poco a poco se acabará convirtiendo en un asesino en serie.
El realizador calcula unos 25 minutos de metraje en esta nueva entrega y espera superar el éxito de la primera.

El guión lo firma y dirige nuevamente David González, recientemente premiado a Mejor dirección en Castellbisbal y a Mejor Trabajo audiovisual en Madrid por Boys Club, también con Erik e inspirado en su propia novela.


No faltará, como de esperar, las caras bonitas, las escenas subidas de tono y sangre, algo característico en el joven barcelonés.



De hecho podremos ver por primera vez a Putzbach en varias escenas hot con diferentes chicos.



Jordi Sans regresa como el joven chapero de quince años aunque esta vez pasará a ser personaje más secundario.



El rodaje tendrá lugar en Barcelona a mediados de julio y será la quinta colaboración de Putzbach y González.



Sitios destacados como las ramblas de Barcelona, el Pirulí de Glorias, el puerto y plaza universidad son algunas de las localizaciones del rodaje.


Lo que tanto el director como su protagonista han asegurado es que "esta entrega será mucho más oscura que la primera".

Completan el reparto Eva María Milara, Isabel Gascón, la televisiva Carla Lladó, nuevos fichajes y el influencer James Folch.

Simplemente, Macarena


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Aurora Peregrina Varela Rodriguez


Simplemente, Macarena:
¿niña buena?...
Aquí todos son iguales.

A Chantico, “San Gato”
y a Martín Chito Varela “O Triunfiño”.


Andar en bicicleta, dominar el volante, mirar hacia delante, ser constante, pedalear, chaqui chas. Andar en moto, maravilloso transporte que me hace sentir como una gaviota, sin alas, sin pico y sin plumas, más que esta con la que ahora os escribo.
El arte de andar en bici, de moverse de esa extraña forma, 1, 2, 3, moviendo las caderas, manchándose bien los pantalones, con el bolso de cintura en la cesta y los guantes en las manos para protegerlas, sabiendo que aunque llueva seguiré haciendo ejercicio, chis chas chus… pasear con la cabeza alta porque no tengo porque bajarla, rueda que te rueda, avanza que te avanza, deseando escapar del presente, pero es difícil. La cosa va lenta, todavía me queda por coger el tren, el metro, el helicóptero, el coche de caballos, los patines, el burro Marqués y el autobús.
Escribir una poesía que nadie me leería y cantando al viento toda mi agonía para que se la lleve muy lejos, andar, pedalear con fuerza, 3, 2, 1, jugar a la lotería que falta me hace ganar, pero que jamás me tocará… ¿Para qué gastar entonces los $ en comprarla?, mejor guardar el dinero para comprar un peluche nuevo a mis gatos en un hipermercado popular.
Tocar la batería, claro, si supiera… aunque sé que el miedo al fracaso me permitirá intentar hacer buena música con los platillos y el viejo tambor y engañar, engañar… Luego iré a dormir, pensando que todo lo hice muy bien, pobre infeliz que soy. Mi fe: que mis actuaciones fueron las acertadas y que todos creyeron que era una gran profesional del do re mi fa sol la si… pero ya lo saben, no podré sonreír, no me vendrá el dulce descanso, sino la pesadilla de un fantasma sin rostro definido que me llama y que casi me alcanza, que me hace marchar y marchar, viajar más y más.
Rosas de metal, rosas de cristal, rosas siempre rosas, parecen que lloran y me hacen pensar en mi condición de motorista, ciclista, ciudadana, de simple mujer que necesita ir de aquí para allá para que no la apunten bien los que quieren su alma desprender de su cuerpo (los seres armados con escopetas, pistolas, ira, odio y malos rollos). Los que se la tienen jurada.
Amanece, no soy lo que los demás piensan. Soy real, soy de carne y hueso, o soy un ángel o un duende que se ríe en la sombra. No soy una señorita caprichosa que baila sola, yo soy una persona que necesita compañía, amigos, de sus fieles mascotas.
Yo amo “la libertad”, todos debemos saber ser libres, “la libertad” sólo se alcanza cuando se comprende realmente lo que es y lo que significa: que no existan las señoras que usan el velo para cubrir sus rostros, poder decir lo que se piensa, ir con una cadena con un crucifijo de oro si así lo deseas por cualquier parte del mundo. Es lo más importante, a partir de ahí todo lo demás.
Yo me sentía libre, pero todas las personas que me rodeaban estaban presas, de vicios, de malas ideas… yo también lo estaba un poco, lo sé… en ocasiones por imitarles, ¿saben?, yo era así… yo también era una condenada a cadena perpetua sin buen pan ni vino.
Como no era del todo como mis ¿iguales? del día a día (vecinos, colegas, amigos de la infancia, conocidos, sobrinos), no pasaba de ocupar un puesto secundario para ellos, a pesar de ser una persona agradable. No me importaba demasiado. “La libertad” te libra de cualquier frustración que puedas padecer, pero estaba claro que no era feliz. De ahora en adelante sé que debo silenciarme ante las personas que no conozcan lo que es realmente “la libertad”. La vida es del color que quieras verla, roja, rosa, azul, blanca, verde o amarilla. Habrá quienes la vean cian o magenta.
A mi me gusta verla en color crema… es un bonito color. Es un color que relaja la vista y los nervios. Yo soy así, así quiero ser, nadie me ha impuesto nada, absolutamente nada.
Los años pasan… lo sé también… y a pesar de mi optimismo también veo que no he realizado muchas de mis nobles aspiraciones. No debe importarme me repito una y otra vez. Los días siguen pasando… no debo inquietarme, debo ser feliz con lo que tengo, mucho o poco, quizás y sin querer darme bien cuenta, demasiado. Lo cierto es que aunque no quiera, en ocasiones me cuesta llevarlo, no puedo con tanta “clara injusticia, rencor, dura ira y competencia desleal”. Me hacen prisionera de sus malas acciones, pero no puedo remediarlas, no puedo cambiar esta triste historia que se hace cada minuto más tristemente universal.
Así, este ser que ama el “ser como es”, si no quiere que la llamen santa Macarena “pobre niña tonta”, tendrá que entrar en su juego de parchís y mover ficha. Se verá obligada a seguirles la corriente y a conformarse con su penosa existencia que sólo llega a ser alegre cuando se sabe que se ha hecho lo mejor para llevar una vida digna: un poquito cerca de los seres celestiales, verdaderos amigos y hermanos.
En la vida debe haber cosas buenas y malas, no sólo malas. Sólo buenas, regulares y malas entremezcladas, en conjunto, pero no solamente lo ruin… en ocasiones todo lo que me sucede es negro… mis defensas bajan y comienzo a visitar médicos y curanderos para que me devuelvan el bienestar. Afortunadamente he dado con uno bueno que me ha encargado una vacuna a Barcelona, que me he sanado. Recuperando las ganas de vivir, comienzo a creer que no era tan desdichada. Dios me sirva siempre en plato de plata la salud, aunque me saque todo lo demás.
Son las cuatro de la madrugada y llega el nuevo día, es bueno que suceda pronto, no sé si estaré preparada para ese mágico momento pues aún no me he vestido de fiesta ni comprado bisutería nueva. No sé si podré ver el cielo rojo sin dañar mis retinas aunque lleve gafas de sol del Todo a 100. Ese techo cálido es para mí. Es para todos los que hemos amado la sinceridad, la honestidad, la convivencia feliz… de los que hemos sido algo delincuentes ya que eso forma parte de una bonita mañana.
Veo en la televisión que Estados Unidos tiene por primera vez un presidente negro. Toda la raza negra se alegra, en el mundo todo hay celebraciones allí donde la gente “de color” se encuentra. Ojala que él sepa también hacer agradables los nuevos días. Ojala sea maravillosa su actuación primaveral sobre la faz de la tierra… seré sincera, tengo mis dudas sobre que así sea, por eso me preocupo… un hombre con chofer que no sabe coger los transportes no me ofrece la suficiente confianza. Quizás “el amanecer” lo tengan que propiciar otros seres más sencillos y urbanos. El tiempo lo dirá. Señores todos, “el nuevo día” está servido, sírvase el que quiera y el que no, pues nada, el que no que se atenga a las consecuencias y a los merecidos castigos.
Una ducha fría me sentaría bien, el agua es sinónimo de salud… bajo la ducha me dan ganas de cantar ópera, como si fuese una mujer muy alegre y culta.
Me gustan las amapolas, en esa flor tan simple se esconden muchos secretos de cosas que desconocemos… esto no es más que una reflexión simple. Esas amapolas me dicen que Dios existe, que los ateos son poco inteligentes ya que ni observándolas se dan cuenta de ello. La vida debería ser maravillosa, el amor debe ser nuestra bandera, quien ama, no debe caer en el ateísmo.
La noche llegará pronto, hay rayos y truenos sobre la ciudad y la vida se hace dentro de las casas. Llueve a mares… esa lluvia es maravillosa para mí, me dice que cambiará el color de las cosas. Que la raza humana tendrá un prometedor futuro lleno de luz.
Cuando llueve el cielo se pone gris, pero es de noche y está todo muy negro. Oscuridad absoluta… voy poco a poco aprendiendo a amar la ausencia de luz… esas sombras que guardan tanta historia para mí en los claroscuros que se dibujan en las paredes pintadas del más puro blanco.
Me gusta viajar, es algo maravilloso, el día tres de febrero voy a Castellón, son diez horas de viaje en autobús, pero creo que merecerá la pena… No sé que habrá allí, pero allá voy. Cuatro días para recorrerse la zona, preciosa, compensa, por eso voy, viajo por solo 180 euros. Irá mucha gente mayor, de más de 60 años, yo tengo 32, pero no me importa. Hacia allí iré toda contenta, que de los viejos se aprende más que de los jóvenes. Los de mi edad aún no tienen la cabeza suficiente como para convertirse en mis maestros. Yo tampoco les doy clases. Yo sólo quiero ir por la vida sin problemas en la mochila… sin criticar ni ser criticada. Así quiero ser y así soy.
Vida, vida, que desesperada vas corriendo por los caminos en los que todos nos vemos las caras y el color de nuestros ojos. Vida, vida que te creí maravillosa y no fue más que un tormento cierto. Vida, vida, que te has reído de mí, de mis esperanzas de ser feliz. Vida, que no me enseñaste lo que es el amor y ahora tampoco me importa. Macarena, señores, no sabe bien lo que es el amor, lo siento niña buena, “chica chispas”. Vida, vida, que no sé ya si tener esperanzas o si dejarlas correr río abajo para que se me mueran en el mar.
Las historias son así para mí, pues así me las han contado, pero a los demás… tampoco les veo muy buenas caras, están como asustados, amargados e irritados, como con una gran pena a sus espaldas y es porque caminan a paso lento, sin buenos calzados, y lo hacen más a menudo que montar en sus bicicletas o tractores amarillos. Las praderas rosas que cruzan no tienen caminos de asfalto que les impidan tropezar con las piedras o los desniveles del terreno. Caen con frecuencia y no siento lástima por ellos. Su dolor se agudizará aún más por su maldad y el tiempo… que no siempre transcurrirá de manera silenciosa. A ellos “la vida” tampoco les enseñará “la verdadera cara de la felicidad”.



CRÓNICA DE UNA NOVELA

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El Renacer de la Rebelión Ilustrada (Don Pablo de Olavide y el Ingeniero Izquierdo)” de Enrique Myro

Antonio Ortiz, La Voz de Todas Partes





Tras la entrevista que le hicimos a Enrique Myro, Sevilla 1946, en su Casa Sinapia en La Aldea de Los Ríos, situada entre La Carolina y Guarromán, ver en DIARIOVOZ. REVISTA DE LITERATURA y después de, siguiendo las directrices que nos dio el autor, haber vuelto a leer su novela “El Renacer de la Rebelión Ilustrada (Don Pablo de Olavide y el Ingeniero Izquierdo)”, creemos que es hora de hacer la reseña literaria de dicha obra.
De entrada, confieso que me ha parecido una novela bien elaborada, rica en diversas historias y, a pesar de su complejidad, equilibrada y fácil de leer; es decir, una buena novela, lo cual no es óbice para cuestionar algunos detalles de la obra.
El primero, a mi entender, es que estamos ante “una novela para el autor” no ante “una novela de autor”, que también lo es. Cuando digo esto me viene a la memoria “El Péndulo de Foucault”, de Umberto Eco, porque al igual que al italiano en dicha obra, a Enrique Myro le notamos en muchos pasajes de su novela que está escribiendo, en buena medida, para su disfrute personal.
Nos referimos, por ejemplo, a la cantidad de cuadros con los que viste las paredes de los restaurantes a los que van los personajes, e incluso los que cuelgan en la biblioteca del castillo de Canena, todos descritos con detalle. Bien es cierto que tienen relación con lo que está sucediendo y también con los lugares donde transcurre la trama, pero quizás para algunos lectores puede resultar cansino, y eso sin mencionar a su admirado Zabaleta, de quien se ocupa con singularidad.
Pero antes de seguir con los digamos desaciertos, entremos de lleno en la obra.
Como nos decía el autor en la referida entrevista, la novela desarrolla siete historias entremezcladas, dos de las cuales tratan sobre hechos históricos.
La historia principal versa sobre Don Pablo de Olavide, donde en los nueve capítulos que la componen, el Ingeniero Izquierdo conversa oníricamente con el Superintendente Olavide y éste va desgranando su vida.
En dichos diálogos el autor nos hace entrar en la vida doméstica de hace 250 años desde una perspectiva actual. Tenemos que admitir que, con una narrativa excelente, Don Pablo le cuenta al ingeniero en un diálogo mezcla de expresiones del siglo XVIII y las actuales, cómo fue su vida en aquellos años, desde que salió de la cárcel en 1754 hasta que volvió a entrar en ella veinte años más tarde por motivos que el lector descubrirá en la novela.
De forma muy amena se nos narra cómo Don Pablo enamora a Doña Isabel de los Ríos, la viuda rica de Leganés, cómo viaja por Europa y en Lille Madame Practiquesuyer, amiga de Diderot, le enseña una prenda nueva, el albornoz, que luego él mejora para su mayor goce y disfrute. Además de otras circunstancias de su vida, y sobre todo cómo le nombran Asistente de Sevilla y Superintendente de Las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena. 

ENRIQUE MYRO
ENRIQUE MYRO 

El relato del viaje que hace desde Madrid a Sevilla para tomar posesión de sus cargos, pasando por la Peñuela, actualmente La Carolina, es muy interesante y entretenido, sin olvidar su estancia en Écija en el palacio de los Marqueses de Peñaflor.
A su vuelta a Las Nuevas Poblaciones asistimos al levantamiento del enclave de los Ríos, hoy la Aldea de los Ríos, durante el cual se inicia y se nos cuenta el desarrollo de un proyecto industrial, El Agua Airosa, que resultó espectacular y que nos retrata el carácter emprendedor de los ilustrados en aquella época.
La vida de don Pablo se desarrollaba entre Las Nuevas Poblaciones y Sevilla, y en una de sus estancias a la orilla del Guadalquivir, el prepotente de Don Pablo prepara una trampa a las recalcitrantes autoridades sevillanas cuya narración resulta en verdad divertida, reflejando con nitidez meridiana el carácter de nuestro personaje.
Hay más datos interesantes de la vida del Superintendente Olavide, pero no quiero omitir mencionar sus amores diversos y libres, mucho más libres si los comparamos con los actuales, lo que él mismo le recrimina al Ingeniero Izquierdo.
Reflexionando acerca del porqué los capítulos sobre Olavide son tan entretenidos y tienen tanta fuerza, llegamos a la conclusión de que se debe a la atrevida técnica narrativa que utiliza el autor.
En primer lugar, el narrador es no omnisciente, es decir sólo cuenta lo que ve y oye, frialdad que el autor intenta mitigar con las descripciones del entorno. En segundo lugar, a dicha frialdad se contrapone la vivacidad lograda en los diálogos entre don Pablo y Fernando. Por último, se introduce la vehemencia de la narración en primera persona que hace Olavide de los diversos sucesos ocurridos en su vida.
El uso equilibrado de esa terna de técnicas narrativas, es donde creemos que estriba la alta calidad literaria alcanzada en estos textos y que modestamente instamos al lector para que se fije en ellas, pues seguro que disfrutará aún más con su lectura.
Las siguientes historias en importancia son las del ingeniero Izquierdo, su mujer Esperanza y su entorno familiar, sus dos hijos Nando y Giralda , y Manuela la canguro portuguesa.
En estas historias, literariamente hablando, la virtud principal recae en la naturalidad de los diálogos y la capacidad del autor para ambientar las escenas con un narrador que sólo puede contar lo que ve y lo que oye, y no lo que los personajes se supone que sienten y piensan. En ellas se nos hace ir desde los grabados deEscher que tiene Fernando en su despacho, a los imanes que están pegado en su nevera o a los striptease que le hace su mujer cuando llega del trabajo y se cambia de ropa.
El interés empieza por las repercusiones personales del accidente que tuvo el Ingeniero al caerse de una mula con la que acostumbraba a pasear por los alrededores de la Aldea de los Ríos. Por cierto, el tío Pirri, que le cuida la mula, y su mujer son unos personajes entrañables.
En cuanto a las relaciones profesionales tanto de Fernando como de Esperanza, en sus correspondientes entornos laborables, se cuentan con tanto rigor y credibilidad que inducen al lector a mantener el interés en sus circunstancias.
Pasemos ahora a referirnos a la historia de Carlet y Fernadina la chocolatera, una idea que el autor confiesa haber tomado prestada de Buero Vallejo, en su obra “Un Soñador para un Pueblo”, que supone una especie de ucronía fallida, llena de sexo sano e ilusionante. Pero no vamos a decir más para no desvelar el secreto ni romper el encanto del que el lector pueda disfrutar de su lectura.
Si hablamos de sexo, en esta novela lo hay de forma explícita e implícita, no podría faltar en una época en la que triunfan tantísimas sombras, pero, aunque haya escenas con una alta carga erótica propensas a lo cutre, debemos señalar que los versos de San Juan de La Cruz proporcionan un sentido místico a los encuentros amorosos de los protagonistas.
Algo también complementario que me ha gustado y mucho, son las descripciones de los paisajes que recorre el ingeniero Izquierdo, su camino hasta La Carolina o El Porrosillo, por ejemplo, sin olvidar sus idílicos atajos por las pistas forestales.
¡Ah!, y otra cosa son los sofisticados platos que degustan los protagonistas tanto en El Balneario de Canena, en La Isabela, en El Acebuchal e incluso las delicatesen de La Petite Maison, por no hablar del espectacular menú en la comida en el Castillo.
Volviendo de nuevo a las historias que componen esta novela, en una de ellas se narran los amores ilícitos, complementarios y novedosos de algunos personajes secundarios, todo ello al hilo de la tesis que defiende don Pablo en el sentido de que en el siglo XVIII las personas gozaron de mayores libertades en el tema amoroso. Algunas de estas escenas de amor complementarios como es el caso de Juan y Enara están muy logradas.
Ya sólo nos quedan dos historias que comentar, una de ellas es en la que se narra la vida del pueblo de Quesada. El ardid literario empleado por el autor es realmente brillante, pero obviamente no lo vamos a descubrir. Recientemente he leído “Manhattan Transfer” la novela de John Dos Passos, y salvando las distancias entre el escritor norteamericano y Enrique Myro, como antes lo hicimos con Umberto Eco, tengo que admitir que nos lo ha recordado. Los pueblos tienen su propia vida que no la constituyen la de cada uno de sus habitantes, sino la de todos en su conjunto, y el escritor sevillano la narra de forma excelente.
Por último, nos queda la historia protagonizada por Isabelo de Olavide, un personaje nacido como con fórceps pero que poco a poco va tomando consistencia hasta convertirse en el contrapunto perfecto del Ingeniero Izquierdo. Es un personaje extremadamente desgraciado pero que merecía ser feliz, como lo describe Esperanza. ¿Lo será?
Ésa y otras historias quedan pendientes de resolver en esta interesante, amena y bien escrita novela, lo cual, quieras que no, deja un cierto desencanto en el lector. Mas no se frustren, Myro promete una segunda parte de la novela en la cual promete desentrañar los misterios pendientes de esclarecer en las historias que componen esta obra.
Y a todo esto, se preguntarán los lectores ¿dónde comprar la novela? Pues en su librería habitual o directamente en la página web de la editorial:


Menos mal que encontré qué hacer.




Aurora Peregrina Varela Rodriguez



Menos mal que encontré qué hacer. 

Llueve y los recuerdos permanecen.
Llueve y sabe que hizo bien al escapar del mal. 
Pero dejó sentimientos atrás, entre todos ellos. Imborrables todos. 
_¿Por qué escribes y lees tanto?, 
_Pregunta el más curioso observador. 
_Para olvidar el pasado. 
Menos mal que he encontrado qué hacer!!!! 

No estás leyendo un relato más.


Aurora Peregrina Varela Rodriguez


No estás leyendo un relato más.
Pueblo de Vuontell Charsk Shuconí.

No será un relato más mi paso por el pueblo de Saint Vuontell, mis fotos allí tomadas, risas, apretones de manos y dolorosas glorias. 
Tenía sabor, gracia y creo que sabiduría. Paseaba guardando sabias distancias de aquellos pueblerinos idiotas, poco vulnerables, equivocados, sin sonrisa. Les observaba, sin palabras, y me he visto subida a un rayo a punto de proceder en su caída, ciego y sin llanto.
Entonces allí estaba él, el hombre que me hacía sentir, siendo yo una mujer mayor, y me invadió la depresión, amenazante en un luminoso relámpago de incalculable dolor.
Pero historias, las justas. 
Me iría porque Santa Minia así lo decidiera, sólo hay un cuento y es el mío. El hombre que me levantaba el ánimo se quedaría sin mí, con mis lágrimas también. Tan sólo con un pequeño recuerdo insuperable de aquella tarde los dos, dulcemente enamorándonos.
Ya no he vuelto a ser la señorita Purhacanllinet Shixertú después de dejar de ver a mi hombre. Al puebo de Saint Vuontell Charsk y también a mi buen amor Shimeón Ranchardentoll, espero llegar a olvidar cuando cumpla los designios de mi sagrado y oscuro predestinado ocaso.
Saint Vuontell fue para mí, tierra para el divino olvido, un ser que me amaba demasiado y un sentimiento profundo que no aceptaron mis santos. Razón les doy a todos pues somos distintos, de países extraños, unos desconocidos que bailan sus propios ritmos por ellos compuestos pues no han querido someterse a dominios... aunque, por instantes, desean superar las oceánicas diferencias, que les causan momentos de reflexión, rabia y por minutos... unión y finalmente: separación.
Ya no hay edades para los experimentos, y si el amor me llegó tan tarde, que se vaya de paseo de nuevo, como así hicieron los falsos pasajeros de mi vuelo en el pasado.
Nos abrazamos, nos correspondimos en besos y miradas, pero marché, algo más sucia de lo que llegara a él, simplemente salí de su vida como una traidora y sin avisarle que no regresaría.
Se quedó con mi negra mirada por haber sido esclava, palabras torpes y un necio "adiós" aquel guapo señor que me quería por esposa. Y yo también. Por eso permití aquellas otoñales caricias siendo su postre final "mi miedo", al conocer que se endulzaba con mi gesto, mi deshonor e ignorancia, mi deshonra, falta de luces y extrema sencillez.
Aquel hombre tan especial, cuando conoció la génesis de su problema supo, que no era otro que ser de ese pueblo perdido y el estar nosotros demasiado mayores para empezar, me llamó despiadada, perdedora, de malos juicios.
Pero los cerebros no se cambian fácilmente, estaba cansada y el amor perdía su valor aunque le sintiera siendo fuerte, verdadero.
Mi madre me educara para la vida perfecta, el amor a los veinticinco, el embarazo a los veintisiete, y el resto de los hijos antes de los cuarenta.
Era tarde y los consejos de una madre pesan, no sé si sobran o no, pero siempre pesan, y no salía su imagen de mi cabeza diciéndome: 
-Adopta, ya no son edades, este sí, aquel hombre no, ¿qué diría si le dijera que me gustaba el pueblerino?... No rotundo, lo sé. 
No quería pelearme con ella, pero principalmente estaba fatigada de estar sola, de esperar y de la sorpresa final que como una burla se me presentada dándome en la cara porque ya nada podría hacerse con ese amor tardío, nada de aquello con lo que cualquier mujer al crecer podría llegar a soñar.

Anda llorando....


Aurora Peregrina Varela Rodriguez


Anda llorando… 

Cae la noche y es viejo. 
Cae al suelo y llora a escondidas. 
Lleva décadas en esta historia. 
El desamor le ha hundido. 
_Ha curado, preguntan ellas? 
_No respondemos. Aún anda llorando. 

David González podría volver a optar a Mejor dirección con Jóvenes Inocentes. Corrupción

Jóvenes inocentes. Corrupción


Tras éxitos como La elección es tuya, Chantaje, El Cliente o la recientemente premiada Boys Club, el nombre del joven escritor y cineasta David González vuelve a sonar gracias a su último trabajo, que ha tardado seis meses en ver la luz tras múltiples imprevistos y problemas técnicos.

Se trata de la adaptación de su propia novela, Jóvenes Inocentes, Corrupción. Es la mejor adaptación que ha realizado hasta la fecha y uno de sus mejores proyectos, por no decir el mejor.

Técnicamente y a nivel artístico poco que ver con los anteriores.

Con un aire americano, una fuerte intriga desde el comienzo transformada en tensión mientras avanza la película junto a las ya conocidas muestras de morbo a las que nos tiene acostumbrados el realizador, Jóvenes Inocentes Corrupción se convierte en una delicia que hasta podría pasar por corto de terror.

Con la firme intención de hacer la película David ya ha dado movimiento al proyecto y ya es oficial que Jóvenes Inocentes tiene distribuidora cuya tarea será que pase por los mejores festivales de cine de todo el mundo.

Y los pronósticos son muy buenos.

Las actuaciones son intachables, especial mención al joven atractivo Víctor Rebull, que lo pasará fatal a manos de Txema Lorente debido a un casting.

El guión no podría estar mejor adaptado. Casi 40 páginas del libro convertidas en quince minutos de metraje.

Y un final de película.

¿Será este proyecto quién le otorgue el segundo premio a la mejor dirección a González?

¿Conseguirá llevar la novela definitivamente a la gran pantalla?

Por el momento una de los mejores distribuidoras ya le está dando salida con excelentes espectativas.