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domingo, enero 13, 2019

SOLENOIDE de Mircea Cărtărescu, por JOSÉ ANTONIO SANTANO

SOLENOIDE




SOLENOIDE
No es corriente en los tiempos que corren encontrar una lectura que nos envuelva y a la vez nos desconcierte, nos aventure en un mar de reflexiones y situaciones donde nunca se sabe qué pasa o puede pasar de un momento a otro. Pocas son las ocasiones en las que el lector se halla aturdido por la densidad de lo escrito y por el ritmo discursivo que el autor impone de manera tan contumaz como necesaria. Y todo ello porque la lectura precisa de una mínima atención y esfuerzo, también de una contenida paciencia para no caer en la tentación de interrumpirla sin más, sobre todo cuando se trata de textos que exceden del medio millar de páginas, como es el caso de esta novela “Solenoide”, de Mircea Cărtărescu (Bucarest, 1956). En ella su autor nos invita a acompañarle para descubrir un complejo universo de ficciones y realidades, de sensaciones y recuerdos que se desarrollan a lo largo de sus casi 800 páginas. Otros títulos anteriores a esta inmensa novela de Cărtărescu son: en poesía, “El Levante” (1990) y en narrativa “Nostalgia” (1993), “El Ruletista” (1993), “Lulu” (1994) y su famosa trilogía “Cegador” (1996-2007), obras todas que vienen a avalar la extraordinaria trayectoria de un escritor de referencia no solo en su país, Rumanía, sino también en el resto de los países europeos. “Solenoide” es, como ya se ha dicho, una novela densa y que su lectura, a pesar de su complejidad en determinados momentos, es ágil de una fuerza y solidez infrecuente en el panorama de la literatura actual. Cărtărescu se vale de un profesor de lengua rumana en un instituto de barrio para desentrañar su propia marginalidad existencial en dos planos: uno, su propia realidad, y el otro, la realidad social que le rodea, hasta el punto de fundamentar su discurso narrativo precisamente en la necesidad imperiosa de ficcionarlo todo para sobrevivir, para salir de esa cárcel dolorosa y triste retratada en la ciudad de Bucarest, el instituto del suburbio y la casa en forma de barco en la que vive, que bien podría resumirse en palabras del autor así: «Aquí está Bucarest, la ciudad más melancólica del mundo, invadida por la cochinilla de la humedad, devorada por los ácidos del tiempo y de la nostalgia. Aquí está el barrio de la escuela 86 y el depósito de bombonas y la Automecánica. (…) Todo lo que he soñado que vivo, todo lo que he pensado que me sucede. Por las mañanas, antes de abrir los ojos, se me encoge el corazón. ¿Llegaré otra vez aquí? ¿Volveré a llamar a esto realidad de nuevo? ¿Será mi vida otra vez así: casa-escuela-casa-escuela, sin que pueda romper jamás este círculo destructivo y siniestro?». El instrumento del que se vale Cărtărescu no es otro que un diario manuscrito a través del cual habla el protagonista de la novela. En él escribirá sus sueños, en los que esa otra parte de su vida emerge a través de la palabra, a veces tan incomprensible y frustrante como la realidad que vive cada día. Porque a fin de cuentas el protagonista de esta novela es un solitario, un escritor frustado al que solo le queda un manuscrito en el vierte sus verdades y naufragios, delimitados ambos por el día (existencia real) y la noche (la ficción), levitando en sexo y sueño. Esta es, sin duda, la historia de una huida, posiblemente la del protagonista y la del propio Mircea Cărtărescu, hacia no se sabe dónde, consecuencia del hastío y la melancolía, como la ciudad de «…Bucarest proyectada como un gran museo al aire libre, el museo de la melancolía y de la ruina de todas las cosas», la soledad en su absoluta desnudez, causa con toda seguridad de una realidad que lleva a su exacto término en las continuadas y extraordinarias descripciones del profesor protagonista y sus relaciones con el mundo que le rodea, y ficcional cuando relata los también continuados sueños que vive: «En el sueño me cortaban la lengua en varios trozos. Sin embargo, no sentía nada, porque estaba anestesiado en la mesa de operaciones. Cortaban cada vez más adentro, hacia el gaznate, hasta que empezaron a verse, en la sección más gruesa, las venas cercenadas, vacías de sangre». En esta huida de Cărtărescu hacia adelante desentraña dos mundos que hacen de “Solenoide”, esta monumental novela, un lugar deseable, donde el tiempo y el espacio, en sus continuas digresiones, fomentan la necesidad de convertir la lectura en la única salvación posible, el más genuino territorio para el pensamiento, y donde al final de todo, siempre triunfa el amor, el verdadero solenoide, el único generador capaz de transformar el mundo: «He hablado con Irina y ya hemos decidido lo que vamos a hacer. Avanzaremos, por la orilla de la carretera, más allá del pueblo de Voluntari y, en Afumaţi, nos adentraremos en el bosquecillo de robles en el que solíamos recoger bellotas. Allí nos espera la capilla en ruinas que será, como supimos en cuanto la encontramos, nuestro último hogar. (…) Nos quedaremos allí para siempre, a resguardo de las aterradoras estrellas». Una gran novela que confirma la madurez de su autor, Mircea Cărtăarescu, y que lo señala como una de las voces más sobresalientes de la literatura europea actual.
SOLENOIDE




Título: Solenoide
Autor: Mircea Cărtăarescu
Género: Ficción
Editorial Impedimenta (2018)

miércoles, enero 09, 2019

LA CUNETA. DE PABLO TORRES

SINOPSIS DE LA NOVELA 

¿Está escrito el destino de los hombres…? ¿Son solo materia…? Si el hombre es solo vísceras y sangre, ¿existe la maldición de la sangre…? ¿Quién hace la historia…? ¿Lo ciclos históricos del hombre no son dignos de un folletín…?

Durante sus primeros años, el escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez, creó enrevesados folletines moralistas que golpeaban las viejas instituciones de la historia española.

Una de sus obras primeras, en este sentido, son los dos tomos de “La Araña Negra” una novela anticlerical escrita en el año 1892 considerada una obra folletinesca escrita en su juventud, y que más tarde repudiaría, al no incluirla en sus Obras completas. 

Pertenece a un subgénero, que en Francia se conoció como feulleton-roman, en boga entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

“La Cuneta”, desde su humildad, quiere recoger el guante tirado, del escritor valenciano, creando una trama folletinesca donde se recupera a la familia de aquella novela: “los Baselga”, y sus enmarañadas historias personales, hasta nuestros días… 
Básicamente, la trama central es la historia de dos hermanos, Mateo Baselga (Conde de Baselga) y Antonio Baselga, un segundón noble, que con los años se convierte en el principal protagonista de esta historia… Pero su vida, no será fácil, el destino, el azar o simplemente sus decisiones, le harán pieza fundamental de la historia y parte primordial del mantenimiento del legado de su familia. 
El asesinato de Mateo durante la guerra civil española, hará que Antonio, tenga que modificar su estrafalaria forma de vida, y convertirse en un muñidor de destinos, apoyado por la riqueza acumulada por su familia, hasta vengar a su hermano y llevar a cabo su última voluntad.
El segundón, condenado por la sangre de su familia, utilizará toda su fuerza para sobrevivir a la cárcel Modelo de Madrid, a su fusilamiento en Paracuellos, y convertirse en un héroe del bando que más odia, puesto que ha sido el que ha asesinado a su hermano… Viviendo una doble vida, que acabará por volverlo casi loco, en un monstruo y en un ser vengativo rebosante de veneno… ¿Se puede vivir así…? ¿Crear una familia, educar a tu hija…?
La vida, le da a Antonio la oportunidad de transmitir a su nieto, Pedro, las enseñanzas que le ha suministrado su lucha interior, su venganza, sus errores, desnudando a ese monstruo vengativo para mostrar, a ese joven desnortado, algo de moralidad…


¿Pero es la moralidad y la verdad lo que busca nuestra sociedad actual…?

No aceptamos de mejor grado una mentira aliñada que la tétrica realidad…

Al final, como dice nuestro protagonista: “La verdad es un pescado muerto en la cubierta de una barca…”




El Narrador
Un viejo Demiurgo, omnisciente, crítico y burlón

Nuestro narrador es un viejo Demiurgo, omnisciente, crítico y burlón. Encerrado en su cueva, moviendo los hilos de la historia, con el regusto de ver sufrir a sus muñecos de barro, y la mala baba recalcitrante que da saber que nunca verá la realidad, solo las sombras que vislumbra en la húmeda piedra de su cueva. 

Es un viejo, sucio, lleno de harapos, crítico con la sociedad y con el hombre, casi ciego. Lleva siglos sin salir de su caverna, y se complace en hacer figuritas de barro, ponerles nombres y hacerles sufrir… a veces los estruja… los amputa… los destruye… a veces se ríe de ellos… otras veces los comprende… llora con ellos… otras, los hace grandes… se siente orgulloso de sus creaciones… pero al final siempre acaba aplastando esos trozos de barro con nombres. Los funde en esa gran masa de barro primigenia y vuelve a empezar…


Personajes de la Novela

e jacten de las  que han escrito; a mi me enorgullecen las que he leído"
Pablo Torres Blanco, superado el medio siglo, hago mías las palabras del genio ciego argentino. 
Nacido en Granada, he vivido en Málaga, Madrid, para acabar mis días en Almería, tierra de acogida. Soy un nazarí, de educación cristiana, que se pasó los primeros años de su vida escribiendo pliegos de descargo y escurridizos recursos jurídicos.
Lector voraz, el primer libro que cayó en mis manos fue “Viento del Este, Viento del Oeste” de Pearl S. Buck, mientras me restablecía de una pulmonía antes de hacer la Comunión.
Luego llegaron mis autores favoritos, Gabriel García Márquez, Graham Greene, Pérez Galdós, Max Aub, Valle-Inclán, Blasco Ibáñez, Míjail Bulgákov, Heinrich Böll, Borges, Ignacio Aldecoa… Toda una vida de libros…
Premiado por relatos de juventud, apliqué mis artes para la escritura a mi vida profesional, hasta que superado el medio siglo empecé a recuperar el gusto por la narración creativa.
Desde 2016 colaboro con una Bitácora de Escritores: PESCADOR DESCALZO, y he publicado en la Revista de creación literaria y análisis político: LOS HERALDOS NEGROS.
Miembro fundador de la Asociación Cultural “Las Cuevas del Cementerio”, que intenta recuperar las obras desconocidas del autor almeriense Manuel Siles Artés.
He colaborado con la Escuela Literaria y de Educación BABILONIA, tanto en el Taller de Escritura Creativa, como en el más reciente, Taller de Novela.
En 2017, terminé mi primera novela “La Cuneta”, un semi-folletín histórico, y en 2018 ando revisando las páginas de “El diablo y el viejo”, mi segunda novela, más actual, entre el esperpento y la novela negra. Mientras colaboro, con un grupo de historiadores, en la narración novelada, del linaje de Aben Humeya, el último Rey de Granada.
Mientras, paso grandes horas leyendo a Rafael Chirbes, G.K. Chesterton o Conan Doyle… Orgulloso sobre todo de mis lecturas…

martes, enero 01, 2019

ÁNGEL PADILLA, POETA DE LOS ANIMALES

ÁNGEL PADILLA
ÁNGEL PADILLA

Mi Pueblo es más grande.”


Ángel Padilla es conocido como “el poeta de los animales”. ¿Podrías explicarnos por qué la mayor parte de tus poemas se los dedicas a ellos y por qué elegiste la poesía como forma de expresión.
En primer lugar, diré algo que muchos ignoran -en el sentido de ignorar de decidir no pensar en ello o de soterrar tal realidad- y es un hecho biológico y científico: todos somos animales. Los humanos lo somos. La única diferencia importante que nos separa del resto de los animales es que el animal humano es el único que ha decidido auto-recluirse en lugares llamados ciudades, lo llaman “la sociedad del bienestar”, pasan hambre, penurias, venden su alma con un sistema llamado política a otro animal humano que junto a otros formará un Gobierno, que regirá las vidas de todos con sus mandatos; en ese sentido el humano es el animal menos inteligente de la Tierra, elige amo y lugar donde permanecer encarcelado de por vida. Y, lo peor de todo -y aquí sitúo el énfasis en su mejor inteligencia que el resto de los animales-: el humano ha roto con la cadena trófica, sus hábitos dependen de destruir sin sustitución la Tierra de parte a parte. Esta introducción me es necesaria para explicar mi teoría de que el humano -la mayoría de sus individuos- es un animal frustrado, loco y cruel, y por eso descarga la frustración e ira de su existencia desnortada e infeliz sobre los que considera más débiles que él -que no lo son; únicamente se encuentran en un marco que el humano conoce y domina más que ellos-. Esclavo, condenado, sin dignidad ni valores reales amplios, el humano genera daño y dolor, con preferencia a aquellos que no pueden devolver el golpe.

El poeta animalista, Ángel Padilla,  critica los festejos taurinos en Teulada
A este mundo delirante de las Naciones y sus fronteras, los humanos traen de sus hábitats libres a animales diversos, para recluirlos en zoos, circos...; para comerlos, hacinándolos en ganaderías industriales. La mayor parte de estos animales nacen y mueren en esos lugares insalubres y enloquecedores, sin haber conocido ni un tallo verde de su verdadero mundo, un mísero haz de sol que se sienta en el cuerpo no acompañado del miedo que les atraviesa de cabeza a pies toda su vida que pasan en nuestro mundo, hecho a la medida de nuestra idiotez, pero no a la de sus dignidades.
Visto esto, mis obras han ido en forma natural afrontando como tramas centrales las de la libertad por recuperar, la dignidad como camino y fin de lucha y el rechazo a todo ordenamiento en que ganen unos para que pierdan otros. Es cierto que he escrito más sobre los animales inocentes que no quieren vivir aquí porque para los humanos y sus injusticias entre ellos, ya hay infinidad de asociaciones, el mismo estado legisla, etc. Ellos se agreden y a la vez se protegen entre ellos. Los literatos cantan himnos a los países o a la muerte de los reyes, al amor... de los humanos, versos de corazones humanos. 
Cuando los poetas han hablado de los “animales” en sus poemas o los novelistas en sus novelas, siempre han afrontado esto desde una mirada antropocentrista; han, como mucho, ensalzado su belleza con verbo excelso y poco más. Pero no hay obras de militancia para el pueblo de los animales, para sus naciones diversas y valerosas, como Viento del pueblo o España en el corazón, por nombrar algunos, donde Hernández y Neruda tan prodigiósamente y con sangre enamorada hablan por su vecinos y consanguíneos. Su... Pueblo... de vecinos únicamente humanos.
Mi Pueblo es más grande.
Yo tengo más vecinos y amigos y hermanas/os, muchos tienen alas en la espalda y otros tienen más de dos piernas. “La guadaña entre las flores” es un poemario que habla sobre la legal tortura de los bóvidos en los ruedos de España, poniéndome del lado del toro, por supuesto. “Mundo al revés” es una novela que describe cómo sería si el mundo funcionase al revés, los animales no humanos dominando esto. Usándonos como mascotas, vestidos como nosotros, friéndonos a trozos en sartenes para luego comernos... Introduciéndome en sus cárceles, heridas, padecimientos diarios, les intento captar la voz y el lamento y compongo historias, poemas o “cartas” de ellos hacia nosotros, en forma de libros. Por eso comenzaron a llamarme poeta de los animales, porque hasta la llegada de mis poemas no había nada o casi nada de esta temática de compromiso con los más invisibilizados en la literatura universal.


ILUSTRACIONES DE JAVIER PORTALES
ILUSTRACIÓN DE  JAVIER PORTALES

La poesía es el lenguaje originario, en poesía piensan los niños y los animales libres; mi ser se comunica con el mundo a través de esta lengua. Como activista, además de escritor, he ido viendo que un buen poema mueve más, agita más, nos convierte en más fuertes para la lucha, que un manifiesto o una narración formal de hechos. La poesía está escrita con fuego de herida. E inflama el aire sobre las cabezas y los corazones, haciendo más altas las pancartas, como un barco en el que vamos todas/os hacia el Sueño, mar adentro. Hay mucha gente que me dice que no leía poesía, incluso que la odiaba, pero que a través de mi poesía se ha conciliado con ella; ese sería por sí mismo un motivo fundamental, para mí, para seguir escribiendo. Y para defender a los animales hay que pensar en poesía, porque el gato, el camello, el lince, el perro, piensan y sueñan en lengua y visiones poéticas. Esto es, en belleza.
Crees en el poder de la palabra. ¿Cómo dirías que actúa ese poder y que potencialidad tiene? ¿Qué nos permitiría cambiar y qué orden podríamos subvertir mediante su uso de manera disidente y no convencional? 
Levanta la cabeza de este verbo: todo lo que ves ha sido, antes de existir, nombrado. La cárcel se ha construido porque alguien enunció en voz alta el fonema, y lo explicó a los obreros que levantaron los presidios. Con palabras se ha construido todo este mundo, hasta la más pequeña cosa. Con Palabras podemos cambiarlo, hacerlo distinto. Levantar algo distinto desde él y aplastarlo con otra cosa, como la alfombra en flor del sol primaveral aplasta la capa negra del invierno que escapa. Los elementos no emiten palabra pero portan la “idea”, que es lo mismo pero en silencioso. 


"La guadaña entre las flores", Asociación Cultural D. F. R
"La guadaña entre las flores", Asociación Cultural D. F. R de ÁNGEL PADILLA


Cada pequeño ser del campo porta en su cabecita y sangre la idea, la Memoria. Nosotros llevamos en la memoria a fuego que esto que vivimos NO ES lo que nuestra sangre reclama. Que nos han estafado. Todos esperamos otra cosa. Pero nuestra memoria e imaginación no alcanza a remontarse o alzarse lo suficiente para llegar a la resolución del enigma. El (falso) Poder ha sabido cómo solapar, con varias capas como de cebolla, toda esta verdad. El poeta es el loco que sí llega a los fondos, por eso de los artistas somos los que, según los ensayos sobre el genio y la locura, más enfermedades mentales y suicidios padecemos. El poeta es el que más hondo araña. Para desenterrar un buen verso hay que saber cavar y tener la constancia precisa.
Lo importante que creo tenemos que tener en cuenta, ahora, de lo dicho, es que el concepto de pueblo ha cambiado. Antes el pueblo escuchaba al chamán, al poeta. Hoy sólo ve la televisión, y opina y enfoca la realidad según lo que se le dice del mundo. El Estado ha entrado en el Pueblo y ya son la misma cosa. Nuestro educar en sensibilidad animalista y libertaria ha de enfrentarse a esta locura de durmientes. Imagino que no fue tan distinta la dificultad en la lucha antiesclavista negrera.
En determinadas ocasiones, ante ciertos sucesos, ¿no sientes que la palabra enmudece y se declara impotente? ¿O, por el contrario, ella siempre puede testimoniar, dar cuenta de lo ocurrido y denunciarlo cuando haga falta? ¿Hay realidades tan terribles y tan contundentes que se le escapan?
Nunca. Nunca la palabra claudica ante el horror. La Palabra no se ve abrumada por nada. Quien se abruma es la sangre, ahogada temporalmente por la soga de las entrañas. Lo que ocurre es que cada suceso requiere un momento para ser contado. Hay veces en que una situación a contar golpea de tal forma que tenemos que dejar pasar un tiempo para describirla con palabras. Esto ocurre porque palabra y realidad son lo mismo y no se sabe qué va antes, si enunciar la realidad o nombrarla con sonidos una vez la vemos. Desde que las lenguas eran más limitadas en sonidos, éstas han cohabitado armoniosamente con la realidad; las lenguas de sonidos de los animales no humanos no se diferencian a la nuestra en nada, aunque el humano siempre haya creído que nuestros idiomas son más complejos y ricos. En síntesis, emitimos sonidos para mostrar estados de ánimo, las palabras son como notas musicales; hay diálogos tristes y alegres. La poesía históricamente nació de la música. Los juglares fueron los primeros poetas, y en ellos la música, el sonido armonioso comunicante de estados de ánimo, eran lo esencial. Hoy tenemos una inmensidad de palabras que nos soterran, donde nadie entiende a nadie, y nadie escucha a nadie. Es el tiempo de la vaguería neuronal. Yo leí el diccionario entero, como una novela, de la a a la z, todas las definiciones de sus palabras; te juro que sentía que escuchaba canciones, música. Ecos de otras cosas que las que, por supuesto, dicen en su copa: dicen más en su raíz. Menos es más, cada día veo más verdadero esto tan esencial.
Terminando la respuesta a la pregunta. Dicen que el perro ladra. Que el ave pía. El búho ulula. Nosotros debemos serenarnos y con poco sonido decir más. Un buen poema es como el aullido de un lobo en la noche. ¿Puede el lobo ser incapaz de aullar a una luna concreta? El gato maúlla, y sabemos que existe el gato, y su ubicación; nos está contando con su sonido una historia. La Palabra siempre pervive hasta en el más hondo silencio, física y permanente como una casa soñada o la ola que marcha y vuelve del mar. Conclusión: Ni cuando apretamos los labios deja de sonar una canción.
También has escrito alguna novela, ¿verdad? ¿Querrías hablarnos de ella y de tu forma de entender las obras de ficción? ¿Crees que, a través de las ficciones literarias, podemos acercarnos a la verdad? ¿A través de ellas podemos descubrir algo o conocernos más profundamente a nosotros mismos y al mundo que nos rodea?
Decía Picasso que el arte nos ayuda a ahondar en la condición humana, en su verdadera naturaleza, conocernos más, hundirnos más al fondo, para saber, para intuir.
MUNDO AL REVÉS: ORIGEN
MUNDO AL REVÉS: ORIGEN,
 DE ÁNGEL PADILLA

Mi novela “Mundo al revés” afronta el problema de los animales no humanos secuestrados de siglos entre nosotros. Mediante lo que en literatura se denomina distopia -salto en el tiempo hacia adelante-, levanto una ficción en que los humanos son encerrados, abusados y asesinados y comidos como estos, hoy y siempre, han hecho con los animales; con la salvedad importante de añadir que, hoy, esta tierra de la sociedad industrial, del “bienestar”, del feroz e imparable capitalismo, los animales son peor tratados de lo que lo han sido en toda la historia de la humanidad: encerrados en zoos y circos para ser exhibidos, como si de objetos se tratasen. Nacen hacinados en lugares infectos sin luz de sol ni salidas al aire limpio en cadenas infernales de producción, chapoteando sobre sus propias heces y orines desde el nacer al morir, alimentados a toda prisa y antinaturalmente, viviendo en ese infierno un 20% o menos de lo que hubieran vivido de haber nacido y muerto naturalmente en libertad, hasta el momento en que la cadena de producción considera que está listo “el producto” para ser enviado al mercado. Un gancho lo levanta de una de las patas traseras y es descuartizado por un matarife mientras aún parpadea y traga sangre, porque el método que se usa es el aturdimiento previo, en el que nunca o casi nunca pierden el sentido del todo.
Esta enorme injusticia debía ser denunciada y lo hice en dicha novela, que afortunadamente ganó un importante premio de fantasía. Se agotó, la volvió a editar una editorial distinta. Y ahora formará parte de una trilogía, en otra editorial. 
La novela. La poesía. El arte en general es un arma enorme para guerrillear contra la (in) cultura de tu tiempo. “La cabaña del tío Tom” ayudó mucho para la emancipación de los negros en los tiempos del apartheid. “Humillados y ofendidos” y “Pobres gentes” fueron las primeras novelas sociales en Rusia, y ayudaron al mundo a conocer a fondo a los pobres, a los desterrados en su propia nación. En ese sentido, “Mundo al revés” viene para, mediante el escalofrío, hacernos ver qué ocurriría si el holocausto animal, se perpetrase a la inversa. Sin los libros de las primeras escritoras feministas se hubiera tardado mucho más en que la mujer pudiera emanciparse, leer, estudiar, ser ella con todos sus ámbitos naturales que les eran encadenados por el patriarcado, que aún azota pero con nuevos trajes. La mentira del “Poder” hace mundos. La verdad de la “ficción” de los disidentes, los combate. 1984 de Orwell o Farenheit 451, de Bradbury, también “Un Mundo Feliz”, de Huxley, son obras que denunciaron una opresión, y que hoy son más vigentes aun que en su propio tiempo.

MUNDO AL REVÉS. ÁNGEL PADILLA

Para finalizar, diré que no es nuevo decir que para saber lo que pasa en un país de verdad, no hay que leer los periódicos, sino a los poetas de ese territorio. El arte en todas sus disciplinas nos dice más de las etapas históricas de el paso del humano por esta tierra que cualquier tratado académico de Historia.
Dentro de tu obra, tienen un papel destacado los gatos. ¿Por qué, de entre todos los animales, precisamente los gatos? ¿Qué tiene el gato de especial o qué es los que hace particular su situación en nuestro país?
He nombrado al gato mucho en mis libros, pero no creo que más que de los otros animales. Puede que se tenga esa impresión porque por las redes mis poemas de gatos se mueven bastante. 
Ciertamente, el gato es un animal extremadamente enigmático, único, bellísimo. Es el gran bastardo. Según en qué tipo de animal nazca tu sangre para esta tierra, tus padecimientos pueden ser mayores o menores -excepto los casos aislados como el de la vaca en la India o cuando el gato era considerado casi un dios en el antiguo Egipto. Hoy, las ciudades modernas han obligado al gato a ser un apátrida en todos los lugares, un indeseado, el gran odiado de los basurales. Es el animal al que peor se le ha pagado su mansedad, inocencia y amor. Siendo como es un animal que se adapta a las casas como el perro, sigue teniéndosele, desde la empatía, una consideración menor, y eso debe cambiar.
El gato para mí es como un ave y piensa como un ave, es como un querubín, un pequeño angelito que en las terrazas más altas no muestra síntoma alguno de vértigo ni miedo, sólo le faltan alas. Vivir con un gato es de lo más terapéutico que a alguien le puede ocurrir. Son cariñosos, leales, y enseñan individualidad, que mucha falta hace en este mundo alienado. Son anarquistas natos, nobles y su mirada es tan profunda y sabia que causa vértigo.
Exijo que se les respete de una vez. Con urgencia debe frenarse este ataque sin freno contra el gato en todo este país, mediante envenenamientos, atropellos, apaleamientos. ¿Por qué ese ensañamiento con estas criaturas tan dóciles y pequeñitas como bebés? Ardo en ira sólo de pensarlo. 
¿Hacia dónde crees que avanza el movimiento de la liberación animal? ¿Vamos en la mejor dirección posible y a buen ritmo o, por el contrario, vamos dando tumbos sin tener muy claro el hacia dónde?
El movimiento de liberación animal debe concretar sus fines, debe saber nuclear y firmemente hacia dónde quiere llegar o, como dices, se avanzará mucho más tiempo dando tumbos, retrocesos, en perpendicular...
Ocurrirá naturalmente que el movimiento animalista sepa, unido, hacia dónde debe ir, cuando pasen muchos años más y la evolución de los “evolucionados” sea más concretada y se haya expandido en más individuos. Debe haber por lo menos en el animalismo un 50 % de individuos que tengan clara la lógica de que no luchamos contra el maltrato, como proclaman casi todas las campañas, sino contra la esclavitud. Contra el sentido de propiedad. Contra el antropocentrismo. Es como si el feminismo en su lucha contra el patriarcado, hiciera campañas sólo contra que no se pegue a las mujeres, aunque sí las puedes usar de esclavas bien tratadas, etc. El feminismo es una lucha de gran calado que tiene grandes literatas y pensadoras que han mostrado la lógica del absurdo machista, y que lo único que desean es que se las considere iguales sujeto de derecho que el hombre en la sociedad humana. Su fin, es la emancipación del yugo machista. No ser menos sino iguales. Que el hombre no las mire como distintas, incluso débiles; que no crea que por una cuestión de fuerza física él domina el lugar, porque siempre quien gana las partidas es la fuerza de la mente, el tesón, la estrategia.


ÁNGEL PADILLA y JESÚS LIZANO
ÁNGEL PADILLA Y JESÚS LIZANO
El animalismo en cambio no lo tiene tan claro qué quiere para sus defendidos. Este movimiento, en el que milito y que considero el de mayor hermosura que ha emanado de la evolución humana, de su siempre desenfoque del universo que le rodea, viene para poner las cosas en su sitio respecto a los animales no humanos y los animales humanos. Como el feminismo, viene para decir: los “demás” animales, aunque sean distintos en su exterior y utilicen un lenguaje distinto, deben ser considerados sujetos de derecho. Y deben respetarse sus intereses particulares. Este punto es el fundamental para entender por qué la lucha a favor de los animales es tan diversa y confusa. Porque sólo unos pocos tienen claro que se lucha por individuos y por intereses particulares. Si entendemos que en tiempos de la esclavitud negrera (en amplia, que sigue habiéndola), el fin era la emancipación del negro del amo blanco y sus mandatos, esto es la libertad absoluta, su libre albedrio, y comprendemos que el “negro” es humano; si entendemos, asimismo, que en la lucha feminista se pedía lo mismo pero para la mujer, derechos entre los hombres, iguales derechos, libre albedrío. Y si culminamos diciendo que ambas minorías hoy en su lugar -al menos en el lugar que dicen elegir estar- siguen entre humanos porque animales humanos son, he aquí donde encontramos la gran falla, el por qué el animalismo va dando tumbos: porque como bien indicas unánimemente sus defensores difieren en cuanto al fin que se busca para los defendidos. Los animalistas en general piden derechos para los animales pero... en la ciudad. Craso error. El Gran Derecho es el retorno a sus hábitats.
Los caballos a los valles y campos.
Las vacas a ramonear hierba, sin humanos ni cercas.
Los seres del mar, al mar, a los océanos, bajo vastos cielos calmos.



Importante en esta hoja de ruta el veganismo. El humano debe dejar de comer animales porque no es omnívoro. Necesitamos freír la carne para comerla, cruda nos es indigesta y nos enferma. Los animales carnívoros depredadores la comen cruda. Nuestros intestinos son como los de un hervíboro. No poseemos, asimismo, colmillos para desgarrar la carne. Numerosos estudios avalan esta realidad. Lo de estabular y hacinar animales desde su nacimiento para luego mostrarlos amputados en los súpermercados en bandejas plastificadas, generando su consumo cánceres y diversas enfermedades cardiovasculares y neurológicas, no es sólo infernal (La Tierra es un Infierno para los animales, Schopenhauer), sino además, una estafa contra la salud y los ecosistemas, y en ellos, para los grupos humanos más pobres. Para que la “producción de carne” no cese han de arrasarse bosques sin cesar, enormes pulmones de la tierra y de nosotros mismos, la capa de ozono se daña, los espacios cultibables se reducen. Si sólo el 10 % de los que comen cadáveres dejaran de hacerlo, podría darse alimento a las/os hermanas/s que pasan hambre en los lugares más pobres. En cuestión de espacio cultivable, un no vegano, para sus recursos alimenticios, requiere de 20 veces más terreno de pasto, que un vegano o vegetariano. Creo que no habría nada más que añadir que la frase de Einstein cuando sentenció que “El futuro será vegetariano o no lo será”.
¿Cómo describirías las relaciones entre el proteccionismo y el movimiento de liberación? Hay puntos de confluencia, pero, ¿hay también puntos de desencuentro? ¿Ambas perspectivas están destinadas a confluir o, inevitablemente, siempre seguirán siendo no diversas en sus planteamientos, en sus métodos y en sus objetivos?
Mientras no se produzcan sinergias entre ambas posturas no se avanzará más rápido. Creo que están condenadas a entenderse. Avanzará la evolución y la patentización en mayores lugares y con ello la naturalización del veganismo, así, las entidades protectoras que únicamente se dedican a ciertos animales, acabarán recibiendo en sus vidas esos nuevos progresos -como ya está ocurriendo-; hace unos años, en las sociedades protectoras de animales ver un vegano era una anomalía; ahora es más común. Y en el animalismo, aunque gente que lleve toda su vida en la lucha, aún los hay que comen cadáveres de sus defendidos (maldita contradicción que no ven o no quieren ver), observo que la gente joven que va entrando al movimiento de inmediato implanta el veganismo en su vida como algo lógico, de sentido común. Por eso creo que finalmente ambos ámbitos serán uno solo, allí la lucha fluirá con mayor efectividad.

ÁNGEL PADILLA
A la luz de lo descrito, surge la pregunta: ¿podrán ser los gatos unos animales libres y respetados en una sociedad basada en la explotación y en el no respeto por la vida ni por la libertad? ¿Hasta qué punto podríamos avanzar en la defensa de los gatos sin propiciar al mismo tiempo un cambio social más profundo? ¿Se puede ganar una batalla apostándose tras una única barricada?
Pienso que podemos hablar de una “tipología” de individuo sin olvidar mencionar a los demás. Hay gente que se define como abolicionista, que habla de que sólo potenciando el veganismo ayudaremos a los animales, y atacan como inanes e incluso contraproducentes lo que ello denominan “campañas monotemáticas”. Para mí esto son sólo palabras. Lo que el movimiento hace en cada momento es dirigirse para protestar a un lugar de esclavitud, donde hay individuos burlados o maltratados, porque la legislación humana los sitúa como propiedad de tal señor, tal señora, tal ayuntamiento, tal cofradía, etc. Da igual que en ese lugar los esclavos animales sometidos sean vaquillas, zorros, perros o palomas. No ven el especismo en sus carnes los autodenominados abolicionistas, porque denostan que se proteste un día concreto por ejemplo, por las palomas, o por los gatos, porque según ellos: ¿y los demás? Yo les respondo que mientras se proteste por individuos zaheridos, ya se está haciendo algo. Ridículo y muy torpe es vetar o considerar inane un protesta contra un abuso, el que sea. ¿Nos molesta Unicef sólo porque concrete su lucha en los niños? Sería estúpido y de poca caladura ética.
Ahora bien, en mi opinión bien es cierto que muchas protestas son “débiles” pudiendo ser más fuertes, precisamente por la parte de razón que sí tiene el argumento abolicionista: que debe hablarse siempre de todos los esclavos, aunque sea tangencialmente, aunque el protagonista de una protesta sea un ser concreto y diferenciado.
El discurso con que se defiende a un ser es fundamental. Somos una suerte de abogados suyos. Afirmo que todo lo que se haga para visibilizar que los animales no humanos son vulnerados aquí y allá por considerarse propiedad y ser en nuestro inconsciente cosificaciones, es ineludible.
Animo a la gente a que renueve slogans y discursos, como dije, en manifestaciones concretas y actos diversos, para que quien escuche acabe por entender que luchamos por todos los animales, y que el hecho de que un día protestemos aquí y otro, allá, es meramente circunstancial, pero nuestra preocupación y ocupación es integral. Porque, concluyo, es una realidad que dentro del animalismo hay mucho especismo: o sea, gente que sólo lucha por unos animales y los otros no le conmueven ni importan.Recuerdo en una manifestación por los gatos, en que estábamos hablando con unos políticos que bajaron del ayuntamiento, al oír nuestros gritos de protesta en la puerta misma del panteón de la vergüenza ese, cuando en la argumentación de una alimentadora de gatos le escucho decir que quien persigue y maltrata a los gatos es “porque no le gustan”, y que “nosotros estamos aquí porque nos gustan”. Le corregí diciendo que yo estaba allí por un sentido de Justicia. Me pregunta: “Pero te gustan!?” Le respondí que por supuesto; pero insistí que no estábamos allí porque “nos gustaran”. Estoy convencido que esa mujer no era vegana.  Argumentaciones así son los que pueden hacer que una protesta que podría ser poderosa se desinfle y quede en un residuo de “una pataleta de amantes de los gatos”.  Al fin, tenemos trabajo, mucho, de concienciación, fuera del movimiento y dentro de él. Pero lo lograremos.
Volviendo a la cuestión de las palabras y de la tremenda importancia del lenguaje que a diario utilizamos y que perfila la forma en la que percibimos nuestro mundo, ¿qué consideración tienes de la palabra “mascota”, por ejemplo, qué connotaciones tiene?

Proviene del lenguaje esclavista, de propiedad, de cosificación. Es lo mismo que “animal de compañía”. Recuerda al ofensivo y vergonzante “señorita de compañía”. Debemos evitar el uso del léxico del enemigo, abolir palabras como amo, mascota, incluso aquello de que “no tienen voz” los animales. Hay defensores de los animales que nombrando a sus defendidos los condenan aún más. Es como un mal abogado que a un defendido suyo, inocente, por una infame defensa, lo envía él mismo a galeras. Pues así. Tal cual.
Las palabras liberan, nos tornan dichosos, nos oscurecen o nos traen paz. Las palabras sanan; y crean mundos.
Pero, cuidado, también: LAS PALABRAS MATAN.

domingo, diciembre 30, 2018

A BEIRES DE ALFONSO LÓPEZ MARTÍNEZ

BEIRES. ALPUJARRA ALMERIENSE
Maribel Cerezuela en Beires, alpujarra almeriense.


Del libro: Canciones del Alma, poesía. Almería 1975

A BEIRES

¡Cuantas bellezas sin fín
andando por los caminos
he podido conocer
en los ignorados sitios!
Tierra fértil y de paz,
lejana de los ruidos.
Allí anida el ruiseñor.
Allí canta el gilguerillo.
La parra al pie de la sierra
se abraza con el olivo.
Los almendros solitarios,
solitarios se han perdido.
Beires y sierra de Beires,
han quedado en el olvido.
Qué tristes quedan los pueblos
cuando pierden el camino.
Pueblo sobre roca en agua,
entre barranco y montículo.
La oliva y el trigo verde
bajo el palio del suspiro.
Beires y sierra de Beires
forman parte de mi libro.
Sus acacias y sus olmos
huelen a moros huídos.
La pizarra de su techo
yace sobre los derribos.
¡qué pena que Beires muera
sin que yo pueda servirlo!
En lo más puro del aire
la fragancia del tomillo.
Y en el cristal se ha fundido.
Su mina dormida en llanto,
fuente de hierro magnífico...
Los veteranos pastores
ya viven en los hospicios.
¡Qué pena de aquellos hombres
con sonrisa de chiquillos
que ya no fumen tabaco
de hoja verde en el aprisco!
Repoblación forestal
ignorante de prejuicios,
ha deshecho los rebaños
bajo un ensueño de pinos.
Beires y sierra de Beires
y su arroyo cristalino,
al pie de Sierra Nevada
ofrecen un Paraíso.

Alfonso López Martínez 

jueves, diciembre 27, 2018

EN LA OTRA LADERA, por JOSÉ ANTONIO SANTANO

EN LA OTRA LADERA. JOSÉ ANTONIO SÁEZ
SALÓN DE LECTURA (DIARIO DE ALMERÍA 31/12/2018),
 columna de JOSÉ ANTONIO SANTANO, con el libro
 "EN LA OTRA LADERA"  DE JOSÉ ANTONIO SÁEZ

EN LA OTRA LADERA. JOSÉ ANTONIO SÁEZ
EN LA OTRA LADERA
EN LA OTRA LADERA de  JOSÉ ANTONIO SÁEZ 
Es reconfortarte saber que existen creadores que desde la más absoluta soledad, alejados de los centros de poder –en todos sus ámbitos-, construyen día a día una sólida y gran obra. Conforta comprobar que desde ese silencio que los distancia de las grandes urbes contaminadas –de casi todo lo contaminante, material y espiritual-, en un pequeño pueblo cualquiera de una provincia cualquiera, una mujer o un hombre cualquiera edifica un monumento literario bello y perenne, majestuoso en su honestidad, ético y estético al mismo tiempo. Uno de esos casos, que siempre están más cercanos del olvido que del reconocimiento es la razón y la causa de este comentario. Su callada pero certera labor, sin la cansina y monocorde parafernalia que acompaña a muchos escritores y poetas de hoy, se corresponde, en estas ocasiones, con el resultado de un trabajo honesto y dignísimo, capaz de proporcionar la emoción suficiente como para sentirse unido al mensaje que de forma tan indiscutible proporcionan a través de su obra, como lo es ésta: “En la otra ladera”, de José Antonio Saéz (Albox, Almería, 1957). Y así, efectivamente, sucede. Ya desde el principio de este libro hallamos la voz honda y serena que vive en este gran poeta albojense: «Si naufraga el corazón, id por él tras el sembrado de los abedules y envolvedlo en las vendas de un sudario (…) Si veis que muere, acomodadlo en un lecho de luciérnagas y hacedlo reposar sobre la almohada donde vienen a extinguirse los amantes». Sáez ha creado un universo propio, que bebe de la mejor tradición literaria española y que desde la independencia, el conocimiento y un existencialismo vital construye un discurso netamente humanista: «Pon en mi lengua las palabras precisas para dar consuelo y extender la caricia, para aliviar la herida que sangra y la pena que lacera el corazón abandonado. Dame, tú, ahora, las palabras exactas que iluminen a quien yace en tinieblas y deambula sin rumbo por calles y lugares, ignorado de todos, vapuleado por la vida, ninguneado e ignorado por sus semejantes.».
 Alcanza Sáez un estado trascendente, diríase que casi místico (“Hazte en mí y sea yo en ti”) en el cual la palabra es la luz que devuelve la esperanza, el instrumento transformador de una realidad que no satisface al poeta. Poesía en prosa la que nos muestra José Antonio Sáez en cuarenta y ocho composiciones. Poemario para los sentidos y el intelecto, tan bella como sencilla en su concepción del mundo, y reflexiva, sosegada meditación desde la experiencia del vivir, de la cotidianidad de los días, ese tiempo que en el poeta siente que se escapa entre los dedos, porque ya no hay marcha atrás: «Se van, se nos van los días deslizándose entre las manos desnudas como arena. Se nos va la vida y somos solo gotas de agua resbalando en el cristal. Qué esperar de lo porvenir». En los versos de Sáez hallamos la confluencia de la búsqueda de la belleza y la fuerza expresiva de lo cotidiano que nace como consecuencia de una honda interiorización de lo vivido y por vivir. El poeta, desde la soledad de su apartado rincón almeriense, ajeno a las modas y modismos, a la llamada posmodernidad que tan poco le ofrece, consigue conservar intacta su voz, esa que ahonda en los orígenes y acompaña como un canto en las tardes de otoño al son monocorde de la lluvia en los cristales. Consciente del lugar que ocupa, Sáez oficia de poeta auténtico, sin interés alguno por el boato o la engañosa fama que adorna al hombre («Sobran los homenajes para quien no los busca. 
De vanidad se infla el globo y alardea el pavo real en su rueda. Pues llegué sin nada, me iré desnudo, como los hijos de la mar. Alada la mano que cierre la ventana de mis párpados»), porque el amor es el principio que rige todos sus actos: «Si nos han de juzgar por algo, que sea por el amor de que fuimos capaces. (…) Porque el amor, si no se da, se pudre en nosotros como fruta madura, que no es comida por nadie y viene a ser picoteada por los pájaros o arrojada a las alimañas». 
José Antonio Sáez es sin duda un poeta existencialista, humilde y solidario que nunca se detiene y que siempre abre su corazón al desposeído, porque su razón de ser no es otra que la de humanizar cuanto le rodea: «Abrió su corazón a la verdad, a la justicia, a la nobleza, a la compasión, a la solidaridad y lo cerró al escepticismo, a la angustia, a la desazón y al desasosiego». Por ello la tierra madre, la patria, también vive en él, “siguiendo a Salvador Espríu”, de forma muy particular, y en un momento tan delicado como el actual, y así escribe: «Con desgarro en el corazón oigo hablar de mi patria, con desprecio a algunos y con ignorancia a otros. Pero yo conozco su dignidad en la pobreza y su pasado glorioso, y por ellos me enorgullezco de mi humilde, hermosa y desvalida patria». Este es el poeta José Antonio Sáez, que nos hace temblar con la luz deslumbradora de su palabra, siempre viva y humana, y que hallamos en este libro tan conmovedor como acertado para estos tiempos: “En la otra ladera”.
EN LA OTRA LADERA. JOSÉ ANTONIO SÁEZ

EN LA OTRA LADERA. JOSÉ ANTONIO SÁEZ


Título:En la otra ladera
Autor: JoséAntonio Sáez
Editorial: Catorcebis (2018)

domingo, diciembre 23, 2018

LA LEYENDA DE GÉMINIS

LA LEYENDA DE GÉMINIS

ANTONIO HERNÁNDEZ
ANTONIO HERNÁNDEZ
Cuando el ser humano crece ajeno al conocimiento y el placer que proporciona la lectura, más aún, cuando se vanagloria de no haber leído un solo libro en su vida o vuelve a consolidarse aquel antiguo axioma de que los libros son el mismísimo diablo y embrutecen o simplemente se les quema para que no quede de ellos rastro alguno, algo no va bien y con casi toda seguridad solo cabe esperar la más grande de las catástrofes, el caos más absoluto. El libro, los libros, nos proporcionan la posibilidad de vivir las vidas de los otros, de imaginar estados inimaginables, de reflexionar y profundizar en nuestras propias vidas, alcanzando así un estado de natural sosiego. Eso y mucho más sucede cuando los libros forman parte inherente de la vida. Y tan es así que cuando hallamos ese libro y a su autor algo inexplicable sucede en el interior de cada uno de nosotros. Ocurre y ocurrirá siempre que un libro nos atrape en su red y nos haga partícipes de su íntimo mundo.
La novela “La leyenda de Géminis”, del gaditano Antonio Hernández, más conocido como poeta que como narrador equilibra la balanza hasta el punto de no saber muy bien si es más narrador que poeta o viceversa. Lo que es indudable es que en esta novela de aprendizaje Hernández viene a mostrarnos su madurez narrativa, su capacidad para la descripción de personajes y situaciones de forma magistral, su conocimiento de la tradición literaria universal, su desbordante experiencia capaz de ahondar en la cotidianidad con una sutileza y elegancia poco frecuentes, pero sobre todo con un lenguaje inusual, de una gran intensidad y hondura intelectual y literaria. Algo que hasta ahora no ha sabido reconocérsele como merece. Si Antonio Hernández es el poeta que todos reconocemos en “Nueva York después de muerto”, con el que fue galardonado con el Premio Nacional de Poesía 2014, también es el extraordinario narrador de esta novela y de otras como “Sangre fría”, “Vestida de novia”, “Raigosa ha muerto. Viva el rey” o “El tesoro de Juan Morales”.
Dominador de ambos géneros: poesía y novela, Antonio Hernández es, en uno y otro ámbito, una de las voces más lúcidas del panorama literario español. En “La leyenda de Géminis”, Hernández nos propone la historia de un aprendizaje, no solo desde el punto de vista de la formación académica de Antonio, su protagonista, sino también vital a través de las enseñanzas del magisterio integrador de don Jonás, el otro protagonista. Esta es una novela que se caracteriza por la honda reflexión de la realidad, pero también de la poderosa revelación de la fantasía, de la ficción. Hernández es, sin duda, un escritor de raza capaz de sorprender al lector con el más profundo comentario, como de iluminar sus ojos hasta mostrar una cómplice sonrisa tras su sentido del humor (tan gaditano), o de la sutil ironía que caracteriza su discurso narrativo, siempre bajo la resplandeciente luz de un lenguaje preciso y exquisito, que nos recuerda la más pura tradición literaria española, simbolizada para esta ocasión en la picaresca, con la que Hernández tanto empatiza.

LA LEYENDA DE GÉMINIS

Desde la posguerra, pasando por la transición democrática hasta finalizar en el triunfo socialista andaluz son los ejes centrales en los que afianza su narración Hernández para mostrarnos todos los aspectos de la condición humana, para descubrir que en ella se asientan valores perniciosos como la ambición por el poder, el culto al dios dinero o la traición, frente a otros como la solidaridad o la fraternidad humanas. Los personajes están definidos con tal precisión que la narración se desarrolla de forma ágil, en el tiempo y el espacio.
“La leyenda de Géminis” viene a confirmar la excelencia narrativa de Antonio Hernández, que como en otras novelas anteriores, no duda en aplicar la observación y la profunda meditación sobre lo vivido y aprehendido para conformar así una historia que pudiendo parecer a primera vista tediosa y  compleja, su oficio de escritor convierte esta sensación en puro goce de los sentidos y el intelecto. Esta es, podríamos decir, la historia de un ideal, pero también la historia de un desengaño, de una derrota: «Porque siento que ha vencido la vulgaridad: el dinero que se atesora sobre el que se reparte; la fama sobre el prestigio; el poder sobre la dignidad; la conveniencia sobre la obligación; la adicción sobre la delicadeza, estar sobre ser».
Novela de aprendizaje, como ya se ha dicho con anterioridad, con el valor añadido de la erudición que caracteriza a su autor; novela donde la sátira, el humor y un discurso narrativo de una belleza y profundidad sin parangón, procuran al lector ese placentero instante en el  cual la lectura se convierte, hacienda de ella una perentoria necesidad, una imprescindible actividad humana. “La leyenda de Géminis” es la crónica de un tiempo oscuro y de silencios, la historia de un lugar y unos seres derrotados, la confluencia de los opuestos, del bien y del mal, tratada con la sabiduría de un narrador imprescindible en el panorama de las letras españolas, que es de justicia distinguir ahora más que nunca: Antonio Hernández. 

LA LEYENDA DE GÉMINIS, novela de Antonio Hernández analizada por José Antonio Santano para 

DIARIO DE ALMERÍA.

domingo, diciembre 09, 2018

ACOSO ESCOLAR IN CRESCENDO.



Acoso escolar in crescendo.
Por Peregrina Flor.


El acoso es un problema serio de la edad estudiantil. Pero las edades hay que pasarlas y sobrevivir en ellas, llevarlas con dignidad y a ser posible, para que todo vaya bien, con algo de sana y bien entendida religión.
La vida es dura desde la mismísima cuna, reconozco que unos buenos padres son la mejor lotería, pero en ocasiones, se sienten impotentes y atados de manos ante el acosador del niño/a de sus sueños.
La enfermera Encarnación Rodríguez Toja, trabajadora de un afamado hospital público de Madrid en 1995, lo contaba de este modo:
-He atendido tres casos de acoso escolar, de dos niñas y de un joven gay y me dolió tanto ver lo que padecieran, que me acerqué a su colegio para llamarles la atención duramente a sus reputadas profesoras. Son ellas las que deben impedir que esto suceda ya que representan a la autoridad. El maltratador busca siempre a una persona débil o distinta, también con traumas y problemas, ya que su objetivo es básicamente perjudicarla en silencio manteniendo muy en alto su inmaculada imagen de inocencia.
Es un ser sin corazón que debería estar depositado en un basurero, un ser que puede llegar a dejar marcas en sus víctimas, como pasó a Marisol, que ahora tiene una cicatriz de veinte centímetros en su rodilla derecha. Uxío Javier la empujó sobre unas bolsas de vidrio cortante.
Estimados lectores, yo me pregunto: ¿cuáles son las causas del acoso?, ¿se puede evitar?, ¿vale la pena abandonar los estudios si te acosan?, ¿cuál es el perfil social y psocológico de un empecinado acosador?, ¿ tiene solución el diabólico problema que va in crescendo en todas las sociedades?.
El doctor José Varela Sánchez tenía conocimiento de lo que era realmente esta situación, mismo sin estar en la escuela. Fuera emigrante en los años sesenta y tuvo que crecer personal y económicamente desde muy abajo. Pasó hambre, frío, sed, falta de amor, y por encima, había quiénes se burlaban de él y querían retrasar sus eminentes progresos.
Pero el doctor Varela Sánchez triunfó y se hizo un gran médico que ayudaba también a los pobres que padecían enfermedades que les atormentaban, y a pesar de ello, se ganaba un buen sueldo y formó una férrea familia, unida y que jamás ha sido vencida. Créanme.
Nuestro doctor, fue aprendiendo con el tiempo a pagarles con la misma moneda y de este modo poco a poco les hizo retroceder.
Los ignorantes que querían perjudicar su vida, fracasaron, como lo hacen todos los diablos del planeta que se enriquecen con los males ajenos y a costa de los verdaderos inocentes. La vida es así, esta servidora no la ha inventado ni se siente convencida por ella, pero sí que la ha observado con lupa y sin pudor.
Su inteligencia consiguió controlarles y con ello, llegó a la deseada meta de un hombre que estudió su carrera con mucho esfuerzo personal en la Universidad Central de Venezuela. La escalada del horror, decía, se producía de arriba abajo, del rico al pobre, del descarado al inocente, del malo al bueno. Por eso su estrategia fue la del ojo por ojito va si te vienen, y le resultó muy bien el invento.
Pero no juzgues a este médico por actuar de este modo, pues son tantas y tantas las preguntas que se originan a raíz de este problema, que he de ser sincera, quisiera saber responderlas, pero no sé. Así que doctor Varela, le diré que puede que haya usted hecho lo acertado en devolver bofetón por cuchillada, o navajazo por puñetazo.
-El individuo acosador es un hombre débil y malicioso, prepotente y vicioso, decía. Para él:
-No hay que perdonarles ni una, porque habrá más. No tienen freno, son seres irracionales que se creen con todos los derechos universales.
-Debemos ponerlos en evidencia, que se sepa de sus acciones públicamente y deben ser expulsados de los centros escolares.
-No hay que tener piedad con quiénes no la sienten por la vida. Hay que tenderles trampas que los dejen cojos. Denunciarlos sin piedad, exigiendo un castigo proporcional o superior y sin importar mucho las consecuencias. Así de rotunda fue su exposición un doce de febrero del año 2000, en mi casa.
El débil siempre debe contar con protección de profesores, tutores y directores. Y debe ser atendido rápido. No después de muchos ataques que dejen a la víctima fuera de combate. La urgencia es fundamental, puede ser cuestión de vida o muerte. Que los encierren en las cárceles.
El acosador sólo disfruta haciendo sufrir a otros seres vivos, lo que lo equipara con un terrorista. No les importa el malestar que causa en otros o que la víctima llore o se suicide.
ACRT2740, una psicóloga anónima que atiende decenas de casos como éste, me relató que no se acostumbra todavía a las barbaridades que le cuentan los chicos acosados que le hacen sus agresores. Va desde cortarles mechones de cabello, a dejarlos descalzos, pisarles el móvil e incluso, en un caso, desnudarlos en el baño y fotografiarlos.
Lamentable es también, que los estudiantes tengan que pagarles el dinero de su comida a sus agresores de a diario, para que no les persigan o mismo pasarles las tareas perfectamente realizadas, con las que muchos logran un inmerecido aprobado.
-"Es dura la vida escolar por el hecho de que debemos esforzarnos, como para por encima tener que soportar a estos desarraigados del Reino de Dios", me expresa ACRT.
-Pasamos mucho tiempo de nuestras vidas en los colegios, luchando por crecer con una buena formación, pero prepararse no es sólo adquirir un cierto grado de estudios. Es también saber y aceptar las capacidades y discapacidades del otro y ser amigos de todos.
Los grupos sin embargo acabarán formándose: personas estudiosas, personas que estudian por obligación familiar y alumnos conflictivos en alto grado. No nos equivoquemos, solamente hay estos tres grupos en las escuelas y entre los dos primeros y el tercero, es que se originan la mayor parte de los conflictos.
Vagamente recuerdo, en mi tercer curso de primaria a un chiquillo de clase, JC, que se divertía pegándonos puñetazos en los recreos de media hora. Era la asignatura que más me costaba aprobar, la de la impotencia de una niña de ocho años a la que nadie defendía debidamente. Ciertamente que yo nunca diera quejas y sufría en silencio. Nadie era capaz de devolverle los golpes y el chico iba cogiendo cada vez más fuerza.
Incluso puedo decir, que afortunadamente sabía que yo no era la persona que más odiaba, así que desarrollé mis estrategias. Me pasé dos semanas vigilando sus acciones, casi siempre repetitivas, y allí, hora y lugar dónde sabía que estaría, no estaba yo. Poco a poco me fui convirtiendo en una extraña para él.
Meses después se fue del colegio y mucho lo celebré con mis amigas, víctimas también. Se acabaran las pesadillas infernales llegadas de la mano de un niño de nueve años que hoy por hoy, a mi edad, podría haber puesto en su lugar con un simple grito. Es entonces cuando me pregunto: ¿por qué los profesores de mi colegio no movieran ni un solo dedo para defendernos en aquel año de 1978?... Si sabes la respuesta, comunícamela, porque yo todavía no la sé.
Afortunadamente, hoy por hoy, existen asociaciones independientes de los colegios que prestan ayuda, puede que más eficiente que la de tus profes. Es el caso de la asociación “noalacoso.org” que puedes buscar en Internet, ella está integrada por psicólogos, profesores y abogados que dan salida a estos problemas tan molestos. Su vía de comunicación es por correo de su página en la red o por teléfono.
-“Acosar es una actitud agresiva, intencionada y repetida, sin motivación evidente”. Expresan.
Si tu hijo/a es víctima, agresor u observador de una situación de acoso, debes impulsarlo a actuar. Si es víctima, pídeles los nombres de los agresores y dáselos a la dirección del centro. Si pasan de ti, habla con estas asociaciones de ayuda y mismo denuncia a las autoridades escolares que te dieron la espalda. Si es testigo, que denuncie, porque de este modo se acorrala y vence al maltratador.
Y en el peor de los casos, si es agresor, convéncelo para que se frene, haz que se ponga en lugar de la víctima. Y yo añadiría, que si no lo hace, ingrésalo en un centro de educación de menores conflictivos. Pero no permitas que vaya por ahí haciendo daño a terceros”.
Padres de hijos agresores: fíjense en el modo en que yo recuerdo a JC, y fue solamente un año y supe escapar de él. Así será también recordado tu hijo/a si es acosador.
Remato este artículo con pesadumbre y dolor de cabeza. Ciertamente a este problema hay que hacerle frente y tratarlo inmediatamente si se presenta. Tú, ¿qué solución efectiva ofreces?

COLABORACIÓN DE AURORA PEREGRINA VARELA RODRÍGUEZ.


Licenciada en Ciencias de la Información UCM 1990