martes, 24 de junio de 2008

Tengo el sueño desnudo. Maribel Cerezuela

Anoche soñé que soñaba con unas vacaciones estupendas. Se olía a monte, a mañana de rocío, a hierbabuena, y no muy lejos un continúo golpear de agua en piedra. Al llegar vi un pequeño lago y en un extremo una cascada de abundante agua que el paso del tiempo había labrado en la piedra dándole una forma como de boca abierta. No lo pensé dos veces. Me desnudé y con la prisa de quien no quiere perder tiempo en sensaciones profundas me tiré al agua. Nadé bastante rato arriba y abajo, buceando, investigando por entre las cuevas naturales que formaba la piedra en el fondo del lago. Agotada me dejé caer sintiendo como pegaba el sol en mi piel desnuda.

Rin, rin, rin, el sonido molesto de mi despertador suena al a mi lado. Me toco, me estiro y desperezo,… la ducha me espera. El sabor a madrugada estaba en mi boca. Es día de trabajo.
 
 

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