miércoles, 5 de septiembre de 2012

El azul sobrante. Maribel Cerezuela

Es un libro de 202 páginas, ediciones Encuentro, del año 2009 que, revisando y siguiendo con el archivo de libros que hay en casa, antes de guardar o soltar por ahí para que adquiera otra vida, otro encuentro, quiero mencionar porque me llamó la atención en su momento la estructura del cuento en este libro.

Guadalupe Arbona Abascal le hizo un prólogo presentación que desde el título: “Las lágrimas de Nadejda y los añiles del mundo”, ya me atrajo. Y me hizo trabajar desde ese momento, Google y diccionario en mano, para ver por dónde iba la historia de esas lágrimas y ese añil de un mundo por descubrir.

Empieza el libro con las dos frases que dan origen al desarrollo de su exposición sobre el libro y su estructura y pista por donde buscar para conocer más de su autor y qué autores le han influido a lo largo de su vida de escritor.

“He pasado noches llorando por el hecho de que los verdugos no leen nada que pueda humanizarles, y todavía lloro. Pero yo tampoco he leído casi nada… Aprendí a leer, cuando releía a Dostoievski” (Nadejda Mandelstam, en su libro Contre tout espoir, III).
 
“… un bidón casi entero de pintura azul, de lo que había sobrado en el principio de cuando se pintó la bóveda del cielo del atardecer” (Jiménez Lozano, El azul Sobrante)

Supongo que de pequeños, cuando empezamos a andar con libro y riesgo de tropezar en cualquier socavón, se te cruza un autor como Dostoievski. En mi caso fue en Valencia, en casa de los padres de mi tía Dory. Ellos tenían estanterías de libros por todas las habitaciones, pasillo, dormitorios, era una sensación de alegría continua ver tanto para disfrutar todos los días. Les pedí permiso y empecé con el que estaba en ese momento más próximo a mi…”Los hermanos Karamázov” de Dostoievski. Me impresionó. Más tarde vería una versión en el cine, pero no me convenció.

A veces leyendo autores nuevos, y mi obsesión con dar a conocer nuevas promesas de Almería, me doy cuenta de que habría que releer a los clásicos de toda la vida. No es que tiempos pasados fuesen la panacea, no me gusta esa comparación, cada época ha tenido su autor o autores, pero no cabe duda de que hay periodos de la historia de la literatura que jamás se perderá en un cajón del olvido.  Es enriquecedora y fortalece el ánimo para los comienzos de un autor que hace sus pinitos con la palabra escrita.. El rejuntaletras como dice un amigo, tiene que cultivar su cuerpo y mente y un paseo a la literatura de cualquier época, y en especial, claro está desde mi punto de vista, otros dirán que leyendo Manga o sólo el medievo… a clásicos rusos, franceses, ingleses, y algún que otro autor del otro lado del charco, con especial atención a Onetti, Neruda, Cortázar, Borges,  y sigan que hay mucho mucho que leer.

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