lunes, 22 de octubre de 2012

"El viaje de Marcos" de Oscar Hernández

"El viaje de Marcos".
Esta vez le ha tocado a un libro. Ya cansaba de tanto reto de poesía. El libro en cuestión fue el Ganador del IV Premio Odisea del año 2002; publicada por la Editorial DeBolsillo en marzo de 2004.
La imagen de la portada es una fotografía de Getty Images que representa a dos chicos que van corriendo cogidos de la mano. Transmiten una vitalidad, alegría y felicidad propia, a mi parecer, de la edad que tienen.
Lo destaco porque la portada que años después han puesto, ni me llama tanto la atención ni me gusta. La fotografía de Getty me gusta muchísimo más. Está preciosa. - Aquí no tengo escaner y la fotografía del original que he encontrado en Internet de la misma editorial es muy pequeñita.
El libro está narrado en primera persona por el protagonista, Marcos, que, mientras el tren se dirige a casa de su abuela, recuerda los tiempos de esa edad difícil que son los 18 años y, ese otro viaje que hizo, hace ahora 25 años, con su hermano gemelo, al mismo lugar.
Amistades, familia, costumbres, enredos, envidias, moralidad, hipocresía, sociedad...  El tiempo le ha dado otra perspectiva y siente, recordando sus encuentros, conversaciones, ...
Salvo algunos saltos de fechas sin importancia, como por ejemplo, empezar el libro hablando de su abuela Palmira, que se conservaba muy bien para tener 85 primaveras, y luego, dos hojas después, decir que va a su cumpleaños, un 20 de agosto de 1970.... por lo demás la narración es fluida, amena, interesante. Guardando muy bien las etapas que en el desarrollo del libro se entrelazan. Un pasado y un presente en el tren que se hace ameno y de rápida lectura.
Me choca un poco, por anteriores libros leídos, ya sea en poesía, prosa, novela, que versen  sobre el mismo tema, la homosexualidad,  las voces de la juventud  nacida en un pueblo, que narra los hechos que se describen, sea menos comprensiva y más mojigata e inculta que cuando tratan de hechos o sucesos de chicos de ciudad. Las instituciones tampoco cambian, no se presentan igual si son de un pueblo chico o el alcalde de una gran ciudad, y no digamos de las fuerzas armadas, las aberrantes historias que tratan del periodo militar, todo lo que representa, en definitiva, las instituciones de poder.
Otro debate pendiente en el que incluyo la cobardía.

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