jueves, 13 de diciembre de 2012

La dietética del alma, por el Dr. Otto Buchinger


Estoy grabando el ISBN, en la sección de google.com "Mi biblioteca", de todos los libros leídos, hasta la fecha, que tengo en las estanterías de casa.

Por supuesto no se aún los ISBN de los que disfruté yendo a la Biblioteca Villaespesa de Almería, o me llevé a casa en préstamos sucesivos cada quince días, porque la lista sería mucho más amplia.

Tampoco ningún ISBN de todas las asignaturas que tuve a la largo de mi etapa de estudiante.. que todo llegará..
 
Pero lo que me parece más incoherente de todo es saber dónde han ido a parar toda esa información, porque con toda sinceridad me digo a mi misma: No recuerdo más que los cuentos. Los cuentos del Capitán América, los Siete Magníficos, mafadilta o Asterix y Obelix, ... todo lo demás.. ni idea de en qué parte de mi cerebro se esconden...

Uno de esos libros, este en concreto lo compré en el año 2004, por influencia de una amiga de la juventud, Mariajo, que se empeñaba en demostrar que el ayuno era bueno para el espíritu como para la salud.

No se si alguna vez cayó en sus manos este libro, pero si se que era el único que vi, por entonces, en la librería, como no, Picasso de Almería y me lo compré y leí descubriendo cosas que ya sabía pero que no comprendía mucho, la verdad sea dicha.

Para mi generación, el ayuno, era un compromiso político, una lucha que querías conseguir, o una circunstancia divertida que podías hacer durante no más de tres días, y porque querías conseguir que un amigo se quitara de fumar, por poner un ejemplo. Le retabas con apuesta incluida a que no era capaz de estar tres días sin comer nada, salvo mucho líquido. Al final tu pasaste un hambre atroz y el amigo siguió fumando como si nada.

El caso es que desempolvando libros, leo en su página 34:

"Cuando usted esté dando los primeros pasos por su senda de renuncia, será probable que no viva en una contemplación perpetua. El Dr. Buchinger recomendó animar este período con los "alimentos del alma". en 1947, descubrió los nueve elementos que eran importantes para él, aunque no sólo para ayunar:

.- Un trabajo enriquecedor, pleno de sentido, regular, prescrito por el deber y que se realice con gusto, acompañado de las pausas correspondientes.

.- La lectura. "El ser humano intelectualmente activo, que se esfuerza siempre por lograr algo, tiene que leer."

.-Los Buenos Acompañantes. "Creo que los seres humanos tenemos acompañantes invisibles y cada uno de nosotros tiene, además, un ángel de la guarda ¿Cómo consigo buenos acompañantes? Respuesta: mediante los alicientes correspondientes para estos seres, mediante el alimento espiritual: memorizando aforismos, mantras, jaculatorias, máximas propias de felicidad, pasajes líricos idóneos, versos de salmos e himnos, citas de dramas adecuados para el lugar y el momento, partes de monólogos dramáticos y -last but not least- estrofas de enérgicos cánticos religiosos."

.- La naturaleza es un baño medicinal. Hay que salir a pasear, hay que hacer más caminatas."

.- La música. "El ritmo, el tono y la melodía influyen siempre en seres humanos y animales (¡quién sabe, quizás también en las sensibles plantas!) de manera muy impresionante, cambiando el estado de ánimo, influyendo desde la estructura espiritual hasta el físico."

.- La contemplación del arte pictórica. "Lo que nos saluda desde las paredes forman parte del alimento de nuestra alma."

.- El buen humor. "La dorada bendición de cierto don divino del carácter ¿Es congénito? ¿O se tiene? ¿O se carece de él sin remedio? ¿Es posible conseguirlo o que alguien nos lo aporte? En cualquier caso, estará bendecido quien lo tenga, porque forma parte de la mejor dotación para la salud del alma."

.-El empleo accesorio. "Naturalmente que se entiende que es el servicio en una tarea humanitaria."

.- La "Meditación" y la "adoración", la reflexión sobre el sentido de mi vida y la veneración.

Otto Buchinger, extractos de Die Hygiene des inneren  Menchen (La higiene del ser humano interno), 1947.

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