domingo, 19 de mayo de 2013

Ficcioneros. Alfredo Salinas




ASOCIACION LICITA
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Ficcioneros
Una antología de escritores hispanoparlantes unidos por internet



TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS - 2005




ÍNDICE
Prólogo





El sexto continente Blanca Acosta _______ 10
Simplemente sales y cierras la puerta Raúl Aguiar ___ 17
Un simple drama de miseria Ricardo Alvarez Morel  24
En las puertas de Tánger Moshe Benarroch _______ 27
El hombre que se propuso ser rico Andrés Casanova  38
Detrás de la sábana Mariano Cognigni 48
Las diez muertes de Perseo Ruiz Jesús Cotta Lobatto __ 51
Afuera la lluvia percute José Miguel Desuárez ____ 56
Espejos Marisa Florenzano ___ 62

Noche de paz Queta García Navarro ________ 69
Fábula del brazo desalmado Ernesto González  __________ 74
La cita Luis Daniel Gutiérrez Espinoza _________ 83
Me limpio los dientes con las cuerdas flojas Gabriel López ___ 87
Amor eterno JoLuLo ______ 92
La mirada del arquitecto Francisco Javier Pérez Fernández __ 97
Un beso en la esquina Alfredo Gabriel Salinas _____ 100
Un instante en Oslo Javier Vázquez Losada ______ 116



NOTA DE PRESENTACIÓN
A principios de abril del año 2005, un grupo de escritores de diversos países que participan en el concurso de novela que convoca este año la editorial Lengua de Trapo, recibieron un mensaje colectivo en el que se les avisaba la llegada de la novela concursante a esa editorial.
A uno de ellos, José Miguel Desuárez, desde España, se le ocurrió comunicarse con aquel centenar de direcciones electrónicas invitándolos a todos a aprovecharse de lo que para algunos fue un error electrónico, y para otros la comodidad de enviar un mensaje con la opción “responder a todos”.
Sean las razones que fueren, lo cierto es que al cabo de los meses aquel grupo se encuentra parcialmente unido a través de Internet (en la actualidad, quedan veinticinco) y han decidido comenzar la primera empresa comunitaria: la publicación de un libro de relatos.


relatos
Desde Argentina, Alfredo Salinas puso manos a la obra y compiló los relatos, elaboró el libro en formato pdf y he aquí el resultado. Desde el punto de vista estadístico, un total de 15 autores, de ellos 2 mujeres. En cuanto a sus nacionalidades, cinco argentinos, un colombiano, tres cubanos, un marroquí y cinco españoles. Un balance internacional que servirá a los interesados para conocer aunque sea de manera parcial lo que está sucediendo en el terreno literario en esas fronteras.
Una descripción aunque sea muy breve de los temas abordados por estos escritores en sus narraciones, abre otro campo de interés. En El sexto continente (Blanca Nidia Acosta, Argentina) la realidad y la ficción llegan a confundirse, hasta inventar un continente que quizás sea un país existente o un mito. Simplemente sales y cierras la puerta (Raúl Aguiar, Cuba) indaga acerca de qué queda más allá de la vida y el personaje central se propone descubrir qué sucede con la llegada de la muerte. Un simple drama de miseria (Ricardo Álvarez Morel, Argentina) nos hace un guiño tramposo con la vejez y sus horribles consecuencias. En las puertas de Tánger (Moshe Benarroch, Marruecos) se nos habla del desarraigo de quienes buscan un lugar en el que haber nacido si no de manera física, sí al menos de manera sentimental; y de quienes desean encontrar un sitio seguro donde depositar sus sentimientos más íntimos. El hombre que se propuso ser rico (Andrés Casanova, Cuba) nos relata el fracaso de un personaje que estuvo luchando desde su nacimiento mismo por triunfar en la vida y casi llegó a lograrlo. Detrás de la sábana (Mariano Cognigni, Argentina) viene a decirnos con su historia que el juego de la vida consiste en un miedo controlado. Las diez muertes de Perseo Ruiz (Jesús Cotta Lobatto, España) inician una y otra vez el ciclo de la vida, mediante la cual el hombre intenta sacudirse y vencer a la muerte. Afuera la lluvia percute (José Miguel Desuárez, España) es una especie de trilogía para un hombre necesitado de construirse tres historias diferentes... porque la real, la cuarta, le parece demasiado trivial. Espejos (Marisa Florenzano, Argentina) intenta borrar con la ayuda del tiempo las vivencias que no puede perfeccionar, corregir ni reparar. En Noche de paz (Queta García, España), con un lenguaje poético, se nos describe el despertar de una ciudad en unos días navideños en los cuales los ricos y los pobres se separan. Fábula del brazo desalmado (Ernesto González, Cuba), con un fino humor, nos compara las tendencias políticas del mundo actual con los órganos del cuerpo. La cita (Luis Daniel Gutiérrez Espinoza, Perú) es una de esas historias de amor loco que muy poco dejan para el amor. En me limpio los dientes con las cuerdas flojas (Gabriel López Nieto, Colombia), un travesti des- nuda sus miserias. En Amor eterno (JoLuLo, España) las mariposas se agitan en el estómago de Carmen cuando Ignacio pretende sanarle su herida, y el beso que intentan se convierte en inmortal. La mira- da del arquitecto (Francisco Javier Pérez Fernández, España) es la historia de un hombre que se impone una proeza más allá de los límites humanos. Con Un beso en la esquina (Alfredo Gabriel Salinas, Argentina), Florián llega a dudar que el amor eterno sea la mentira más grande que todo el mundo desea creer. Finalmente, Un instante en Oslo (Javier Vázquez Losada, España) nos descubre un viaje en un avión que parece uno de esos barcos perdidos en la nada.
En fin, todo un conjunto para ser disfrutado por los amantes del cuento y el relato, que encontrarán en estas piezas ocasión para la risa y el llanto. Porque todas las obras incluidas resultan una provocación contra la indiferencia.
Andrés Casanova, Las Tunas, Cuba, 5 de junio de 2005






relatos El sexto continente
Blanca Nidia Acosta
La tierra comenzó a temblar. Un movimiento sísmico y global igualó al planeta un día y una noche. Si el sol encandilaba un hemisferio y la luna alumbraba pálida la otra ración terrenal, no le haría diferencia, la humanidad estaba enclaustrada en algo que parecía ser un sismo mundial.
La magnitud no superó a la extensión del movimiento, era lánguido y tenue, pero constante. Teníamos la sensación de que la tierra era un vientre materno a punto de parir a su simiente, cuyas contracciones agitaba en su jadeo, nuestra aterrada existencia cuestionada. El mundo detuvo su andar agitado, incluyendo a la gran Babilonia que no salía de su asombro, que no daba abasto su esfuerzo cognoscitivo para explicar a sus colonias, la inverosimilitud del fenómeno.
Geólogos doctos se aferraban a sus avezados parámetros, que frente a lo ignoto, eran precarios y obsoletos. Nosotros, como resto del mundo, solo nos aferrábamos a prestar vista y oído a emisoras

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