domingo, 3 de abril de 2016

Tomoscopia(I). Enrico Radelassi

I. DEL PASADO, DEL PRESENTE Y DEL FUTURO...


1.
UN DÍA...

Un día vino un viento, a visitarme.
Vino volando, como viajan los vientos.
Me trajo olores, muchos... y
buenos y malos vientos,
y dolores de cabeza y sensaciones,
me trajo recuerdos, muchos... y
pasados y futuros vientos;
y amores, odios y pasiones,
me trajo vida, mucha... y
cuando ya no tuvo más que mostrar,
o yo no lo supe ver,
me propuso sobre él cabalgar,
y acepté, y desde entonces,
con él voy viviendo, volando,
como sólo los vientos saben.

2.
RECUERDO INFANTIL.

En la atardecida tarde
del mes de enero,
sombras, soledad y silencio
pueblan el mundo afuera de los cristales.
Algunos niños, distraídos, allí miran
y el maestro, juez severo,
les increpa y amenaza con la tiza,
golpeando al otro lado
de la noche, en la pared.

Sobre ella, tres testigos,
de soslayo nos vigilan: un general,
un martir y Jesús agonizando.
Tiene en su centro el aula,
una estufa humeante y quejumbrosa.
Insinúa el calor de sus entrañas,
la tibieza del hogar, que añorado
es por todos los alumnos.


Uno, el más rapaz, pide ausencia
y el maestro, juez severo,
a la cuarta al fin le excusa.
Corre el pequeño veloz
tras de la puerta entornada
y el mal olor pertinaz,
entrando de rancio impregna
nuestro sentido infantil.
El docente ni se inmuta y pensamos,
que quizás le lentifique
tanto acumulo de años.
Mas al instante volvemos
de nuestros químicos sueños,
pues ya el maestro, juez severo,
ordena con voz de trueno,
que recojamos, que es tarde
y aún invierno y ya dan nona.

3.
RECUERDO DE JUVENTUD.

Entonces era joven,
y no me importaba nada
de lo que pudiera suceder en este mundo...
Bueno, casi nada.

Tenía plena confianza en mí,
exquisitos planes de futuro
y previsiones que cumplir...
Porque era joven,
despreciaba la premura
y no me importaba nada.

La vida esperaba ahí adelante;
tenía dieciocho años,
el horizonte amplio, las fronteras infinitas...
y por eso, no me importaba nada
de lo que pudiera suceder en este mundo.


Creía que las guerras
eran las últimas guerras,
y las fronteras, y las hambrunas;
y que todo lo que sucediera en este mundo
debería arreglarse para que otros lo habitáramos.

Parecía tan sencillo alcanzar algo mejor,
percibir y disfrutar de la existencia,
encontrar significados, sentir...
¡Era justo! Era la única vida.
No me importaba nada más...

Pero ahora, ya no soy joven...
No tan joven. Me conformaría,
con el diez por ciento de aquellos planes...
Con el uno de las previsiones.
La vida, me ha dividido en dos partes y de esta,
se que un día el horizonte acabará.

Porque ya no soy tan joven
y por fin he aprendido,
que puedo perderme algunas cosas que importan,
de las que suceden y sucederán en este mundo...
Bueno, casi todas.

4.
OUTUNNAL.

El otoño ha comenzado...
Tampoco pasa nada;
tampoco o todo tal vez.

Atrás quedaron otros.
¡Atrás invierno!
¡Atrás primavera!
¡Tú también, pertinaz estío!
¡Atrás, atrás...!

¿Se me han fugado?
Me han dejado vacío.
Ya sólo queda
que acabe este otoño,
pronto, este año baldío.


5.
PRETÉRITO INDEFINIDO.
Tiempo.
Soledad.
Recuerdo.
Olvido.

¿Cuánto tiempo? No lo recuerdo.
¿La soledad? Mi olvido.
¿El recuerdo? Sólo tiempo.
¿Mi olvido? Esta soledad.

Tiempo,
soledad,
recuerdo
y olvido.

6.
NIÑO, CUARENTA Y TANTOS... NIÑO.
Ahora ya tengo cuarenta,
años, miento. ¡Bueno
cuarenta y uno! Reconozco.
Pero es que dentro de otros tantos,
no serán ochenta y dos,
seguiré... en siete u ocho,
espero, como tantas, tantas veces.

Ahora ya luzco canas,
en las sienes y la cara. Bueno,
por todas partes...
Pero es que dentro de otros tantos,
seguro que no las tendré, las canas,
en la cabeza al menos...
Creo que casi no tendré pelo.

Ahora ya no lloro,
siempre, cuando tengo miedo. Bueno,
lo disimulo, generalmente.
Pero es que dentro de otros tantos
lo seguiré haciendo, llorar,
aunque entonces ya no esconda,
por despecho, mis temores.
¿Y ahora, ahora mismo...?
Ahora también y todavía
tantas cosas... por ejemplo:
Ahora que tengo cuarenta
¡Bueno cuarenta y uno!
Todo me admira y sorprende.
Pero es que dentro de otros tantos,
con las fuerzas que me resten,
la ilusión, la sonrisa, el soñar...
¡Estoy seguro! Harán que viva.

7.
SOY UN DESCONOCIDO...

No te conozco;
no se prácticamente nada de ti.
Ignoro en qué ocupas tu tiempo
cuales son tus metas,
tus anhelos, y tus fuegos...
No te conozco, alma,
a pesar de que llevemos
desde siempre juntos.
Nuestras penas,
nuestros espejos,
nuestros amores y pasiones. Todo...
oculto queda siempre.
Alma, déjame entrar en ti,
que quiero salir de mí,
que quiero que veas mi cuerpo,
que quiero que nos hallemos,
un instante.

8.
COMUNICACIÓN-INTERNET-INCOMUNICACIÓN.

Conversaciones.
Tiempos.
Significados.

Inquietud,
esperanza,
sorpresa,
desilusión...

Tiempo
e inexistencia del tiempo.
Casi no nos conocemos.
Pobreza,
incomunicación,
misterio, también.
Desinterés...

Significados.
No ver igual a ver
y ver igual a imaginar
e imaginar igual a...
Construir,
realizar,
alimentar,
abatir...
Realidad virtual.
Conversaciones.
Tiempo.
Significados.
Hombre ubicuo,
hombre vacío.
Tal vez.


9.
INSTANTÁNEA VITAL.

Una tarde más,
y un silencio acompañándola,
y un cielo plomizo,
y una calle por donde transitan
paraguas, hombres y mujeres,
y algún que otro niño,
y un animal con su pelo mojado.

Una tarde más,
y un rumor acosándola,
y un suelo fracturado,
y un cristal al que decoran
reflejos, granizo y vendavales,
y algún que otro resplandor,
y un canalón saturado.
Una tarde más,
y un sonido gozándola,
y una escandalosa tormenta,
y un anillo de colores que traspasa
ríos, casas y horizontes,
y algún que otro altozano,
y al vuelo de un milano.

Un silencio,
y un rumor,
y un sonido.
Una más,
una exclusiva tarde más.

10.
¡NO A LA SOLEDAD!

¿Y sí la ausencia pudiera medirse?
O mejor aún ¿ Sí pudiera sopesarse...?
¡No, no! No es eso.

¿Sí pudiera reunirse,
si la ausencia pudiera
compactarse y comprimirse
en un solo segundo...?
¡No, no! Tampoco es eso.

¿Quizá resumirse,
u organizarse o encubrirse,
o disimularse u obviarse...?
¡Sí, sí! Tal vez obviarse.
¿O mejor ignorarse,
olvidarse,
menospreciarse,
minimizarse,
revocarse,
desterrarse
o su final acelerarse...?

¡No! ¡Y decididamente no!
Seguiría siendo ausencia.

¿Entonces?
Cambiémosla entonces.
Es tan sencillo... Acaezcamos.
¡Qué suceda la presencia!
21.05.2013

LA CUEVA DEL MONSTRUO, guarida habitual de Enrique Javier de Lara Fernández

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