lunes, 20 de mayo de 2013

Iris Sierra Sánchez

LA AMISTAD
Una vez creí conocer la verdadera amistad, pero me equívoqué. Esa amistad se encarnaba en una gran mentira, tenía una máscara de hierro macizo; la cual impedía que la verdad surgiera a la luz.
Pero las máscaras por muy duras que sean, no duran para la eternidad sino que acaban rompiéndose. Lo peor de todo es que cuando se rompe sufres tanto que parece que no puedes seguir hacia delante, pero al cabo del tiempo te armas de valor y, te dices: ¡vamos allá, tú puedes!. Sigue tu vida, y de pronto alguien se vuelve a cruzar en tu camino y te preguntas si será auténtica o no. Vas con cautela, pero vuelves a caer en la misma trampa, sufriendo de nuevo la misma decepción. Mi conclusión a todo esto, es que hoy en día abunda la maldad y escasea la bondad en todo el mundo.
No caigáis en mis mismos errores, y sed inteligentes a la hora de elegir la verdadera amistad, que por desgracia escasea.


LA UNIÓN
 
Cuando te ví,
mi corazón se aceleró,
mi alma se iluminó.
Entonces supe que serías tú, mi amor.
Llegó la luz a mi corazón,
llegó la paz a mi espíritu,
llegaste tú,
como si de un ángel se tratara
abriste tus alas
y convertiste mi amargura
en dulzura. Y supe que tú
era parte de mi yo
y yo parte de tí.
Al fin éramos uno, para la eternidad.
Y os preguntaréis, ¿Cómo sabremos quién es nuestro medio yo?
Pues bien, cuando llegue lo sabréis, no os preocupéis.

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