domingo, 9 de junio de 2013

Que la fuerza te acompañe. Ed. Gaviero


Hace mucho, mucho tiempo, en la lejana galaxia Almería, nació un gaviero que se lanzó a la aventura de explorar el espacio infinito: la poesía. El biólogo y explorador Terence McKenna asegura que la imaginación es una especie de patrulla de reconocimiento, un explorador que se ha enviado por delante y que nos precede en la historia.
El hombre busca o sitúa al monstruo en los confines.
Desde la Antigüedad, los viajeros fenicios y griegos sabían que los límites oceánicos se hallaban poblados por criaturas extraordinarias. Tiempo después, los príncipes europeos medievales se aliaron para arrasar tierras lejanas y fabulosas, decían que en Oriente habitaba una fuerza oscura y amenazadora: eso justificó la barbarie.


QUE LA FUERZA TE ACOMPAÑE
Ana Santos y Pedro J. Miguel
(esto fue publicado en la voz de la cometa. 2006)
La atracción por Medusa, es decir, la búsqueda del horror y de la poesía que éste contiene, llevó al hombre del pasado siglo xx hasta el espacio exterior. La Tierra se quedaba pequeña. Cíclopes, minotauros, dragones, vampiros, y marcianitos verdes habían sido vencidos. El hombre necesitaba arrastrar sus miedos hacia otros límites desconocidos, la imaginación fabulosa marchaba a los confines del universo, y así nacían otros mundos, así nacía la saga de GEORGE LUCAS, así nacía la nueva poesía.

De entre todas las clases de escritores, siempre fue el poeta el encargado de explorar en vanguardia, de rescatar lo poético del infinito caos universal. El poeta nunca tuvo miedo de enfrentarse a esos seres prodigiosos que habitaban el borde del abismo.

Este libro de el gaviero ediciones, Que la fuerza te acompañe, muestra esa valentía a través de las voces de 21 poetas del siglo 21 que se arriesgan a penetrar lo desconocido. Todos ellos han elaborado un discurso que rompe los moldes de la poesía tradicional del siglo xx. Todos ellos han apostado por el mestizaje con el lenguaje cinematográfico de Lucas, con ese imaginario tan poderoso que acompaña, desde 1977, a multitud de generaciones, pueblos y razas, en lo más íntimo de sus sueños y pesadillas.

La poesía actual corre el riesgo de convertirse en una disciplina arqueológica. Los hombres y las mujeres del siglo xxi perciben más poesía en el dilema de Anakin Skywalker, en el entierro de Amidala, o en la hibernación de Han Solo, que en la caterva de poetas anquilosados en la amargura de fórmulas manidas.
La poesía, igual que el héroe, debe rebelarse contra el maestro, no existe la palabra clara, no existe el bien absoluto, no existe el mal absoluto, no hay duda, sólo existe la duda.
Hemos profanado la tumba de Petrarca y hemos esparcido sus restos por los suelos del Halcón Milenario. Los posmodernos residen en geriátricos. Abramos los ojos de una vez al siglo XXI
No hay Parnaso en la Estrella de la Muerte.

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