martes, 28 de enero de 2014

Historias de almanaque. Bertolt Brecht


Historias de Almanaque

ISBN: 84-206-1560-9
1980, M.40.057-1980
Traductor: Joaquín Rábago
El libro de bolsillo. Alianza Editorial, S. A.

Preguntas de un obrero que lee

Bertolt Brecht (pág. 88-89)


¿Quién construyó Tebas, la de las Siete Puertas?
En los libros figuran sólo los nombres de reyes.
¿Acaso arrastraron ellos bloques de piedra?
Y Babilonia, mil veces destruida,
¿quién la volvió a levantar otras tantas?
Quienes edificaron la dorada Lima, ¿en qué casas vivían?
¿Adónde fueron la noche
en que se terminó la Gran Muralla, sus albañiles?
Llena está de arcos triunfales
 Roma la grande. Sus césares
 ¿sobre quienes triunfaron? Bizancio
 tantas veces cantada, para sus habitantes 
¿sólo tenía palacios? Hasta la legendaria 
Atlántida, la noche en que el mar se la tragó, los que se ahogaban
pedían, bramando, ayuda a sus esclavos.

El joven Alejandro conquistó la India.

¿El sólo?
César venció a los galos. 

¿No llevaba siquiera a un cocinero?
Felipe II lloró al saber su flota hundida. 

¿No lloró más que él?
Federico de Prusia ganó la guerra de los Treinta Años. 

¿Quién la ganó también?

Un triunfo en cada página. 

¿Quién preparaba los festines?
Un gran hombre cada diez años.

¿Quién pagaba los gastos?
 

A tantas historias,
tantas preguntas. 



Balada de la puta para judíos María Sanders

 - Bertolt Brecht.

 1

En Nuremberg dictaron una ley
que hizo llorar a más de una mujer
por compartir lecho con quien no debía.

En los arrabales, la carne se enardece,
y los tambores baten con fuerza.
Si algo tramaran, Dios santo,
esta noche sucediere.

2

María Sanders, tu amante tiene
demasiado negro el cabello.
Mejor no vayas esta noche.
Mejor su lecho hoy evita.

En los arrabales, la carne se enardece,
y los tambores baten con fuerza.
Si algo tramaran, Dios santo,
esta noche sucediere.

3

Dame la llave, madre.
Como otras noches, salió la luna.
No puede ser todo tan grave.

En los arrabales, la carne se enardece,
y los tambores baten con fuerza.
Si algo tramaran, Dios santo,
esta noche sucediere.

4

Una mañana, a las nueve,
la pasearon en camisa,
la cabeza rapada
y al pecho un cartel.
La calle aullaba.
Ella
miraba sin ver.

En los arrabales, la carne se enardece.
Esta noche el pintor∗ hablará.
Si oídos tuvieran, Dios santo,
sabrían lo que les va a pasar.


∗ Pintor: en el original alemán, Streicher, es decir, pintor de brocha gorda, uno de los primeros oficios de Hitler. (N. del T.) páginas 24 y 24 del libro.


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