martes, 29 de abril de 2014

Almas gemelas de una misma mesa

Se ha sentado con mucho estilo. Hay que tener estilo para sentarse. No arrastra la silla. Ni la golpea contra el suelo, ni la separa demasiado de la mesa. Su mesa de casa día. Ella ha pedido una sopa caliente. Sopa de cilantro. Come despacio. Mira a su alrededor sin pararse en nadie especial. Se concentra en su móvil el tiempo justo. Vuelve a mirar. Con gesto mecánico retira su pelo rizado de la cara. Se levanta. Paga su cuenta. Se va.

Se ha sentado con rapidez. Retira la silla. Golpea el suelo. Se sienta con prisa. Levanta los brazos. Pide carne asada con guarnición de fritada. Le sirven. Come. Se levanta. Va a la barra. Paga su cuenta. Se va.

Son almas gemelas de una misma mesa.
maribel cerezuela

El día 28/04/2014, buscaba algo concreto que no he encontrado. Visité todas y cada una de las tiendas que hay de confección. Cansados y hambrientos, sobre las dos de la tarde, nos pedimos un menú - riquísimo por cierto, y no llevamos comisión,- en un mesón de Al Campo.
En el tiempo de nuestro almuerzo, en una mesa concreta, se sentaron a comer distintas personas, pero de una en una. Me llamó la atención. Era un día de diario. Posiblemente el texto que he escrito ya lo hayan escrito otros autores y lo tendré guardado en mi memoria, pero así fue como pasó.

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