jueves, abril 28, 2016

Ripio para PACO HERNANDEZ LEAL que se nos jubila.



Para 
PACO HERNÁNDEZ LEAL de sus compañeros de la oficina COMARCAL AGRARIA DE CANJÁYAR (ALMERÍA)




Llegaste como el viento
mucho ruido y algarabía
a tu pueblo a trabajar.

Gran conocedor de anécdotas
a tus compañeros entretienes
con cantos de ruiseñor y jilguero
contra el aburrimiento.

¡Ay, tu pueblo!
agua, pozo de Nieles,
sierras y aceitunas
en dos almazaras a la par.

Gallardo te paseas
para olvidarte de la estadística 
de la Santa Cruz al Mirasol,
 hello, goog morning,
¡Tenga usted un buen día!

Tranquilo vas comiendo
café con leche 
y tostada de jamón
periódico en mano
y sin prisas.

El móvil suena,
son Basi y Antonio
que os vais para Abla,
que Miguel Barón
 tiene la cabeza
con muchos números,
tantos por ciento,
y demasiadas letras.

Miguel Ángel llega cuando
Tú te vas... el mantendrá
Tu legado de frutas y algo más.

Lola registra los proyectos
que te van presentando
guardando muy bien,
copIa de cada uno, por si acaso.

Carmen con acierto
va firmando y tachando,
aquí falta en el plano
un hueco para el reparto.

A Raúl y Manolo
los tenemos aburríos,
no dan abasto
entre tanta cabra
y parajes para pastos.

Juan Francisco nos dice,
entre firma y firma,
un poco de silencio os pido
que me desconcentro 
y no tengo todo el día.

Miguel diligente
pone los aparatos a punto
sabe que le espera
una dura jornada
entre el caballo y la cabra
del monte a la montaña.

Y aquí termina Maribel su cometido
que solamente ha pretendido
que tengas un buen recuerdo
de este paso temporal
por aquesta tu casa.


Y entre tanta zarandaja
Por fin llegó lo soñado
No tener que levantarme
Para acudir al trabajo,
Solo pensar en mis coches
Aguacates y pomelos
Y no me deis más tarea
Que me importa todo un bledo

Toda la oficina en pleno
Te queremos obsequiar
Este reloj de pulsera
En el que podrás mirar
Las horas y minutillos
De descanso y de relax

Y colorín colorado
tanto rollo con la rima
que te quiten lo bailao
y a vivir que son dos días



maribel cerezuela y carmen león

lunes, abril 25, 2016

Poemas y biografía de Ángel Valente


José Ángel Valente 
(Orense, 25 de abril de 1929 - Ginebra, 18 de julio de 2000)
fue un poeta, ensayista y traductor español
(wikipedia)


Ahora, amiga mía...

Ahora, amiga mía
que una flor de papel preside el aire,
que el aire se deshace en dulces pétalos
de jadeante miel en tus rodillas,
ahora que no hablamos del otoño
ya nunca más
para no tropezar con tu mirada,
ahora que te adentras por la vida,
ligera, según dices,
desposeída al fin de prejuicios,
ideas recibidas, tiempo estéril,
incomprensibles normas y principios,
ay -ahora
que la virginidad navega todavía
como un barco vacío por oscuros telares,
por intactos desvanes y sueños sin sentido,
qué hacer en medio de la tarde,
cómo entregarse sin terror de pronto
y cómo confesar que detrás de tu lecho
odiosa la inocencia,
inservibles los claros pensamientos,
traicionan palabras aprendidas
en revistas de moda, tópicos de vanguardia,
digo, tópicos que tan libre te hacen,
aunque no de ti misma,
aunque no de tu vientre inopinado
donde súbito baja,
feroz y sofocante, el duro golpe
del corazón.
Qué tierna insensatez la de estar solos,
la del estremecimiento vergonzoso
ante la voz del hombre
Y el no estar a la altura de las propias palabras
con esfuerzo aprendidas,
pues ahora
bien sencillo sería el acto del amor
sin aquel eco
soez de sumergidas tradiciones
no expurgadas a tiempo,
ahora que la misma indiferencia
de las frases audaces y ante oídas
del loro varonil tan propicia parece,
si la conversación no fuera ya pretexto,
argumento de un miedo mal oculto
a no saber qué hacer en este trance.
Demasiado tarde vuelves
a recaer en frases y agudezas,
mientras escondes el temblor que sube,
absurdamente provinciano y burdo,
de niña de agua dulce,
desusada y antigua, hasta tus labios,
mientras repites al pic-up la misma
canción francesa que nos gusta tanto,
que nos hace sentir más al corriente,
casi no necios ni burgueses tristes.
Qué fácil fuera ahora desnudarse,
dejar caer el velo simplemente
sin el terror oscuro que te ata
a los núbiles senos,
qué fácil fuera acaso si no fuera
por la flor jadeante de papel amarillo
que preside la tarde,
por el desasosiego súbito que oprime
hasta el dolor tu tímida cintura
por la imposible confesión aciaga
de tu añeja inocencia,
por el urbano gesto
de loro aclimatado a otras regiones
con que el varón disfraza su animal procedencia,
por los pasos de alguien que se acerca,
por el timbre que suena
como un ángel guardián ( te ruboriza
sin poder evitarlo el pensamiento )
y la ocasión disuelve, mientras tú más segura
recuperas ingenio y frases hechas,
piensas que, al fin y al cabo, volverá a repetirse,
prefabricada como es, y entonces
no dudarás en entregarte,
entonces-
es decir, sin que llegue
el deseo a pasión ni la pasión a amor
ni el hálito terrible del amor
al abrasado borde de tu cuerpo.





Índice
1 Biografía
2 Cátedra José Ángel Valente de Poesía y Estética
3 Obra
4 Premios

1.- Biografía
Estudió Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela y se licenció en Filología Románica por la Complutense. Figuró en el departamento de Filología Hispánica de la Universidad de Oxford. Vivió en Orense, Madrid, Oxford, Ginebra, París y Almería. Su cuento "El uniforme del general", incluido en el volumen Número trece, le supuso problemas con la dictadura franquista y fue sometido a consejo de guerra en 1972 acusado de alusiones ofensivas al ejército.

Casado en primeras nupcias con Emilia Palomo, con la que tuvo cuatro hijos (un hijo y tres hijas)1 y en segundas, con Coral Gutiérrez.

Adscrito en un primer momento al llamado Grupo poético de los 50 o Generacíón del medio siglo, desde 1966 su poesía evoluciona hacia formas muy personales de expresión, que enlazan su obra con la de Edmond Jabès o Paul Celan. Se trata de un radical esencialismo lírico muy influido por la mística sincrética, como la cábala judaica, el sufismo iranio y el misticismo cristiano (fundamentalmente a través de figuras como San Juan de la Cruz o Miguel de Molinos), el taoísmo y el budismo zen, entre otros. Su aproximación a la mística, sin embargo, se aleja de cualquier dogma religioso y no postula necesariamente la creencia en una divinidad personal. Esta entrada en el misterio se produjo en gran parte bajo el magisterio de la pensadora malagueña María Zambrano. Asimilando tendencias filosóficas y tradiciones culturales históricas en poesía y prosa y también a través de la música y la pintura, la escritura de José Ángel Valente es una de las más ambiciosas y profundas de la literatura española contemporánea, según la opinión de Gérard de Cortanze. Se muestra heredero de la tradición mística española, de ahí su obsesión con el problema de la inefabilidad, del vacío y de la nada. El lenguaje y la materia son otras de sus obsesiones, no muy alejadas de su sensibilidad cercana a la mística: la materia, como constante engendradora de formas, y el lenguaje, al que Valente quisiera liberar de su uso puramente instrumental, son dos vías de acceso al misterio de la existencia.


Cuando te veo así, mi cuerpo, tan caído...

Cuando te veo así, mi cuerpo, tan caído
por todos los rincones más oscuros
del alma, en ti me miro,
igual que en un espejo de infinitas imágenes,
sin acertar cuál de entre ellas
somos más tú y yo que las restantes.
Morir.
Tal vez morir no sea más que esto,
volver suavemente, cuerpo,
el perfil de tu rostro en los espejos
hacia el lado más puro de la sombra.

Como ensayista, destacan sus libros Las palabras de la tribu, ensayos sobre literatura, La piedra y el centro y Variaciones sobre el pájaro y la red, una serie de meditaciones acerca de Miguel de Molinos, Santa Teresa y los pintores Matthias Grünewald o el Bosco. Póstumamente se editó La experiencia abisal, recopilación de ensayos escritos entre 1978 y 1999. Coordinó la edición del volumen Hermenéutica y mística: San Juan de la Cruz (1995), en colaboración con José Lara Garrido. En 2002 se editaron sus trabajos críticos sobre arte con el título Elogio del calígrafo. Su Diario anónimo (2011), en edición de Andrés Sánchez Robayna, recoge interesantes notas y observaciones de carácter personal tanto sobre aspectos biográficos como literarios. En 2002 apareció el volumen Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000), que Valente realizó en colaboración con los poetas Eduardo Milán, Andrés Sánchez Robayna y Blanca Varela. Sus obras completas, en edición a cargo de Andrés Sánchez Robayna, están integradas por dos volúmenes: Poesía y prosa (2006) y Ensayos (2008), publicadas en Barcelona por Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores.



Ahora no tienes, corazón, el vuelo...

Ahora no tienes, corazón, el vuelo
que te llevaba a las más altas cumbres.

Lates, reptante, entre las hojas secas
del amarillo otoño.

¿Y hasta cuándo en la secreta larva de ti?

¿ Volverás a nacer en la mañana,
a respirar la frialdad del aire
donde hay un pájaro?
¿Lo oyes?

Canta arriba, en las cimas,
como tú, como entonces.

Tú eres sólo latir cobijado en lo oscuro.

Al pájaro que fuiste dedicas este canto.

 (El vuelo) 

Es interesante apreciar la retroalimentación intertextual entre sus ensayos críticos y su obra poética, al hilo de las reflexiones ontológicas sobre la naturaleza del arte, del ser y del origen de la vida, del ser humano y de los seres de la creación. Su poesía trascendente mira hacia lo originario y lo inmanente, frente al espíritu materialista de la sociedad postmoderna y postindustrial. Se trata de una penetración en las capas de la memoria, tanto la personal como la colectiva, sin olvidar "el descenso por los infinitos estratos o cámaras de la palabra", según señaló el propio poeta en uno de sus ensayos de autolectura.

Sus traducciones poéticas (entre otros, Paul Celan, John Keats, Constantino Cavafis, Dylan Thomas, Gerard Manley Hopkins, John Donne, Benjamin Péret, Edmond Jabès y Eugenio Montale) fueron recopiladas en Cuaderno de versiones (2002), en edición de Claudio Rodríguez Fer. Tradujo también El extranjero de Albert Camus (Alianza Editorial)

Es autor de libros de arte en colaboración con pintores como Antonio Saura (Emblemas, 1978), Antoni Tàpies (El péndulo inmóvil, 1982), Paul Rebeyrolle (Desaparición Figuras, 1982) o Jürgen Partenheimer (Raíz de lo cantable, 1991), así como con la fotógrafa Jeanne Chevalier (Calas, 1980).

Con el título de Punto cero, recogió su poesía en 1972 (incluyendo también Treinta y siete fragmentos, no publicado suelto hasta 1989) y en 1980. Con posterioridad apareció Material memoria, que recopila su obra poética a partir de 1979. Ha sido traducido al francés, portugués, italiano, inglés, alemán, checo, etcétera. Su producción poética ha sido objeto de diferentes antologías, y estudiadas en distintos congresos, seminarios y coloquios tanto nacionales como internacionales.

Una productora almeriese realizó un documental sobre su vida, obra y muerte llamado "El Lugar del Poeta". Es un documental que expone la obra y la significación que tuvo Almería en la vida de Valente así como su paso por el mundo contado por las voces de sus amigos y colaboradores.

El ángel
Al amanecer,
cuando la dureza del día es aún extraña
vuelvo a encontrarte en la precisa línea
desde la que la noche retrocede.
Reconozco tu oscura transparencia,
tu rostro no visible,
el ala o filo con el que he luchado.
Estás o vuelves o reapareces
en el extremo límite, señor
de lo indistinto.
No separes
la sombra de la luz que ella ha engendrado.


2.- Cátedra José Ángel Valente de Poesía y Estética

La Cátedra de Poesía y Estética José Ángel Valente se creó tras la donación de 7.000 libros realizada por el poeta gallego a la Universidad de Santiago de Compostela (que lo nombró Doctor Honoris Causa en 1999) de su archivo y biblioteca personales. En consecuencia, la primera función de la Cátedra es la custodia, catalogación y estudio del importante material donado, así como la organización de actos y la publicación de obras relacionadas con el legado recibido. No obstante, la actuación de la Cátedra, denominada de Poesía y Estética por deseo del propio escritor, está abierta a las múltiples conexiones interdisciplinares e interartísticas que la obra de Valente establece con la poesía y con la estética en general.3

El Rectorado nombró como director inicial de la Cátedra al por entonces también director del Departamento de Literatura Española, Teoría de la Literatura y Lingüística General, Luis Iglesias Feijoo y, como secretario, a Claudio Rodríguez Fer, estudioso y amigo de Valente, que actualmente es su director desde el año 2005.

El deseo era un punto inmóvil...
Los cuerpos se quedaban del lado solitario del amor
como si uno a otro se negasen sin negar el deseo
y en esa negación un nudo más fuerte que ellos mismos
indefinidamente los uniera.
¿Qué sabían los ojos y las manos,
qué sabía la piel, qué retenía un cuerpo
de la respiración del otro, quién hacía nacer
aquella lenta luz inmóvil
como única forma del deseo?


3.- Obra
A modo de esperanza, Madrid, Adonais, 1955 (Premio Adonais 1954).
Poemas a Lázaro, Madrid, Índice, 1960 (Premio de la Crítica catalana 1960).
Sobre el lugar del canto, Barcelona, Colliure, 1963.
La memoria y los signos, Madrid, Revista de Occidente, 1966. Reeditado por Huerga y Fierro editores, 2004.
Siete representaciones, Barcelona, El Bardo, 1967.
Breve son, Barcelona, El Bardo, 1968.
El inocente, México, Joaquín Mortiz, 1970.
Presentación y memorial para un monumento, Madrid, Poesía para Todos, 1970.
"Las palabras de la tribu" Ed. Siglo XXI, 1971
Punto cero, Barcelona, Barral, 1972 (Poesías completas).
Interior con figuras, Barcelona, Ocnos-Barral, 1976.
Material memoria, Barcelona, La Gaya Ciencia, 1979.
Estancias, Madrid, Entregas de la Ventura, 1980.
Tres lecciones de tinieblas, Barcelona, La Gaya Ciencia, 1980 (Premio de la Crítica).
Sete cántigas de alén, La Coruña, Ediciós do Castro, editoresEdición de Andrés Sánchez Robayna
Colección: Narrativa1981 (poesía en gallego, ampliada luego con el título Cántigas de alén, 1989).
El fin de la edad de plata 1973
Mandorla, Madrid, Cátedra, 1982.
Nueve enunciaciones, Málaga, Begar, 1982.
El fulgor, Madrid, Cátedra, 1984.
Al dios del lugar, Barcelona, Tusquets, 1989.
Treinta y siete fragmentos, Barcelona, Ambit Serveis, 1989.
No amanece el cantor, Barcelona, Tusquets, 1992.
Fragmentos de un libro futuro, Barcelona, Círculo de Lectores, 2000 (Premio Nacional de Literatura).
Hibakusha, edición al cuidado de Nieves Agraz y Javier Carmona. Ediciones Jábega 1997.
Palais de Justice, Edición de Andrés Sánchez Robayna. Galaxia Gutenberg, 2014.


El pecado

El pecado nacía
como de negra nieve
y plumas misteriosas que apagaban
el rechinar sombrío
de la ocasión y del lugar.

Goteaba exprimido
con un jadeo triste
en la pared del arrepentimiento,
entre turbias caricias
de homosexualidad o de perdón.

El pecado era el único
objeto de la vida.

Tutor inicuo de ojerosas manos
y adolescentes húmedos colgando
en el desván de la memoria muerta.
 

4.- Premios
Premio Adonais (1954)
Premio de la Crítica (1960)
Premio de la Crítica (1980)
Premio de la Fundación Pablo Iglesias (1984)
Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1988)
Premio Nacional de Poesía (España) (1993)
Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1998)

Premio Nacional de Poesía (España) (2001, póstumo)

domingo, abril 03, 2016

Tomoscopia(II). Enrico Radelassi



II DEL CAMINANTE Y DEL VIAJERO DE CIUDADES...

11.
DECLARACIÓN DE INTENCIONES.

Yo gusto mi existencia utilizar,
a instantes, lo mejor del tiempo
atesorar, compartir cuanto posea y
transitar, el camino que permite
de la vida disfrutar.

12.
MERCENARIOS DEL ÁFRICA AUSTRAL.

Yo lo vi:
Tenía una paloma en la mano,
y una flor, y algo más.
Lo miraba con sus huecos ojos,
miraba al vacío. No sabía
morir de otra manera.
No sabe... No sabía leer, no sabía
de lo que no es de comer.

Yo lo vi:
Tenía una paloma en la mano,
y una flor, y algo más.
Lo apretaba con sus encallecidos dedos,
apretaba el fusil. No sabía
morir de otra manera.
No sabe... No sabía ser, no sabía
más que obedecer.
Yo lo vi:
Tenía una paloma en la mano,
y una flor, y algo más.
Lo aplastaba con la suela de su bota,
aplastaba el suelo... No sabía
morir de otra manera.
No sabe... No sabía oler, no sabía
que es no imponer.

Yo lo vi:
Tenía una paloma en la mano,
y una flor, y algo más.
Le alcanzó un viento gélido,
le alcanzó el desierto.
Pretendió purificarlo. No podía.
Moriría de otra manera.
Lo sabe... Lo sabía, lo está mirando...
Como yo lo miro; y veo que:
Tiene una paloma en la mano,
y una flor, y algo más...
en sus ojos vacíos,
en sus manos descarnadas,
en sus pies, en su hado.
No sabía...
No sabe...

Yo lo vi:
Tenía una paloma en la mano,
y una flor y algo más.
Se tuvo a sí mismo. Un instante.
13.
ENCUENTRO ANÓNIMO.

Eran unos ojos; cansados,
en los que confié,
desde los que imaginaba
todo lo que me sugerían.
Unos ojos que gustaba contemplar,
que procuraban mi mirada.

14.
MADRUGADA EN SOLEDAD.

Un perro ladra.
En el amanecer húmedo
un perro negro ladra a uno blanco,
y los ladridos de ambos
se aferran al sonido.
Ubicuo invierno en el amanecer
de dos perros que ladran, se ladran,
mientras se consume el alba.

15.
PERSONAS Y NUBES CON FONDO AZUL...

He contemplado el cielo.
Hoy, esta tarde.
Su belleza, conmueve y abruma
al sentido que percibe los colores
que alimentan mi inquietud.

Azul en la tarde atardecida,
azul celeste y celeste vanidad.
Azul que enmascara y empuja a las nubes
a la frontera de cielos y personas.

Es una tarde y es un azul,
que dibuja la vida en el cielo
como si de torrentes se tratara.
Azules espumosos, bravíos, distintos,
a punto de alcanzar por fin el mar.

Son efímeros, etéreos, predecibles,
pero ríos todos son,
traicioneros de cielos y personas
en el azul de la tarde atardecida.
Mas muy pronto ahí se quedan,
en el tenue anonimato del dormir,
que es frontera de personas y de nubes,
diluidas en el seno de la noche.

Una vez los colores y los cielos,
ya trastoquen el sentido que percibe,
que discierne y separa los pecados,
de las nubes y personas que me encuentro,
en los cielos que contemplo de celeste jalonados.

16.
EXALTACIÓN DE LA PRIMAVERA.

Lluvia,
atardecer,
gris.
Primavera,
frescor,
humedad.
Sonido,
salpicaduras,
charcos.
Espejos.
¡Estallidos!
Oscurecimiento,
monotonía,
borrasca...
...Últimas luces,
trae la lluvia
de la tarde en primavera.
Y su sonido de humedad
se refleja en mil espejos;
y sus salpicaduras rompen los charcos;
y los charcos grises se fragmentan
al estallar en lúcidas monotonías.
Son bellas; por eso escapan.
Oscurecimiento igual a monotonía,
y monotonía desigual a borrasca,
y la borrasca que devora las postreras luces,
y las postreras luces que consolidan la lluvia,
y la lluvia que quiere ser bella,
y la belleza que trae la tarde de primavera
hasta esta inminente noche...

Lluvia,
atardecer,
gris,
humedad,
sonido,
espejos, espejos...
¡Estallidos!
¡Primavera!

17.
VIAJERO DE CIUDADES...

Por los viajes el Viajero
anda lejos de un hogar,
y en la tierra a donde llega
él construye su ciudad.
Hace tiendas y hace bares,
cotidianos devenires donde mora.
Anda lejos de un hogar
y lo elude; y lo alimenta
con recuerdos y zozobras de viajero.
De él se sabe conocido,
por sus viajes valedor;
son amigos confidentes,
otros viajes sin viajeros,
sin personas, sin testigos.
Son viajeros que andan lejos,
habitando anonimatos
del Viajero sin ciudad.

18.
VIGILIA NOCTURNA...
I.
Nocturno; suena una voz, tu voz.
Mundos que en el presente son,
realidades del poniente,
sueño, instante veloz.

Nocturno, busco tu soledad.
Queda suena una voz,
afino el sentido, presto
mi razón al deseo.

Agitado, al descanso emplazo
emboscado en el alba.
Los reflejos me protegen,
al cansancio venzo.

II.
Aprestase lo ubicuo,
aquí y allá despierta
a un mirlo, transporta su reclamo,
lo funde con la luz.

Nocturno ya me quedo.
En el poniente saturado
tejió el mirlo la razón,
su nido, con tu voz.




19.
PASOS I. (VIAJE SIN DESTINO).

Me han llevado, caminando
sobre un camino de hierro.
Cada traviesa un suceso,
pasos del tiempo me han llevado
del hogar muy lejos.

En la casa no habitas,
veo tu alcoba vacía,
desdibujado en el espejo
se ha quedado un paisaje,
al poniente evoca.

Perdido se queda
tras un camino de hierro,
que ha llevado mis pasos.
No te he encontrado, desando,
si puedo, despacio.


20.
PASOS II (RAZÓN DE EPICÚREO).
Olvidé en un jardín mis pasos,
procuré no recordarlos, intenté
no buscarlos, fracasé...

Y volví a fracasar,
y lo volvería a hacer,
y no encontraría jamás.

Olvidé en un jardín mis pasos,
tal vez alguien
los pueda hallar.

21.
PEGASO.
Corcel galopador,
daguerrotipo en positivo
de la noche estrellada,
déjate resbalar
de la luna degollada.

Y con su menguante fulgor,
labórate un itinerario,
insinúaselo,
como ella lo hace
con el contorno de su talle.

Y de tu galope,
deja que nos llegue
y escuchemos
como insomnes pasajeros
el redoble de su trote.
Luego,
en la transitoria oscuridad
se fundirán los sofocos:

El del corcel
galopador de noche,
el de la luna
degollando a su fulgor,
y el de nuestra pasión, amor.



Tomoscopia(I). Enrico Radelassi

I. DEL PASADO, DEL PRESENTE Y DEL FUTURO...


1.
UN DÍA...

Un día vino un viento, a visitarme.
Vino volando, como viajan los vientos.
Me trajo olores, muchos... y
buenos y malos vientos,
y dolores de cabeza y sensaciones,
me trajo recuerdos, muchos... y
pasados y futuros vientos;
y amores, odios y pasiones,
me trajo vida, mucha... y
cuando ya no tuvo más que mostrar,
o yo no lo supe ver,
me propuso sobre él cabalgar,
y acepté, y desde entonces,
con él voy viviendo, volando,
como sólo los vientos saben.

2.
RECUERDO INFANTIL.

En la atardecida tarde
del mes de enero,
sombras, soledad y silencio
pueblan el mundo afuera de los cristales.
Algunos niños, distraídos, allí miran
y el maestro, juez severo,
les increpa y amenaza con la tiza,
golpeando al otro lado
de la noche, en la pared.

Sobre ella, tres testigos,
de soslayo nos vigilan: un general,
un martir y Jesús agonizando.
Tiene en su centro el aula,
una estufa humeante y quejumbrosa.
Insinúa el calor de sus entrañas,
la tibieza del hogar, que añorado
es por todos los alumnos.


Uno, el más rapaz, pide ausencia
y el maestro, juez severo,
a la cuarta al fin le excusa.
Corre el pequeño veloz
tras de la puerta entornada
y el mal olor pertinaz,
entrando de rancio impregna
nuestro sentido infantil.
El docente ni se inmuta y pensamos,
que quizás le lentifique
tanto acumulo de años.
Mas al instante volvemos
de nuestros químicos sueños,
pues ya el maestro, juez severo,
ordena con voz de trueno,
que recojamos, que es tarde
y aún invierno y ya dan nona.

3.
RECUERDO DE JUVENTUD.

Entonces era joven,
y no me importaba nada
de lo que pudiera suceder en este mundo...
Bueno, casi nada.

Tenía plena confianza en mí,
exquisitos planes de futuro
y previsiones que cumplir...
Porque era joven,
despreciaba la premura
y no me importaba nada.

La vida esperaba ahí adelante;
tenía dieciocho años,
el horizonte amplio, las fronteras infinitas...
y por eso, no me importaba nada
de lo que pudiera suceder en este mundo.


Creía que las guerras
eran las últimas guerras,
y las fronteras, y las hambrunas;
y que todo lo que sucediera en este mundo
debería arreglarse para que otros lo habitáramos.

Parecía tan sencillo alcanzar algo mejor,
percibir y disfrutar de la existencia,
encontrar significados, sentir...
¡Era justo! Era la única vida.
No me importaba nada más...

Pero ahora, ya no soy joven...
No tan joven. Me conformaría,
con el diez por ciento de aquellos planes...
Con el uno de las previsiones.
La vida, me ha dividido en dos partes y de esta,
se que un día el horizonte acabará.

Porque ya no soy tan joven
y por fin he aprendido,
que puedo perderme algunas cosas que importan,
de las que suceden y sucederán en este mundo...
Bueno, casi todas.

4.
OUTUNNAL.

El otoño ha comenzado...
Tampoco pasa nada;
tampoco o todo tal vez.

Atrás quedaron otros.
¡Atrás invierno!
¡Atrás primavera!
¡Tú también, pertinaz estío!
¡Atrás, atrás...!

¿Se me han fugado?
Me han dejado vacío.
Ya sólo queda
que acabe este otoño,
pronto, este año baldío.


5.
PRETÉRITO INDEFINIDO.
Tiempo.
Soledad.
Recuerdo.
Olvido.

¿Cuánto tiempo? No lo recuerdo.
¿La soledad? Mi olvido.
¿El recuerdo? Sólo tiempo.
¿Mi olvido? Esta soledad.

Tiempo,
soledad,
recuerdo
y olvido.

6.
NIÑO, CUARENTA Y TANTOS... NIÑO.
Ahora ya tengo cuarenta,
años, miento. ¡Bueno
cuarenta y uno! Reconozco.
Pero es que dentro de otros tantos,
no serán ochenta y dos,
seguiré... en siete u ocho,
espero, como tantas, tantas veces.

Ahora ya luzco canas,
en las sienes y la cara. Bueno,
por todas partes...
Pero es que dentro de otros tantos,
seguro que no las tendré, las canas,
en la cabeza al menos...
Creo que casi no tendré pelo.

Ahora ya no lloro,
siempre, cuando tengo miedo. Bueno,
lo disimulo, generalmente.
Pero es que dentro de otros tantos
lo seguiré haciendo, llorar,
aunque entonces ya no esconda,
por despecho, mis temores.
¿Y ahora, ahora mismo...?
Ahora también y todavía
tantas cosas... por ejemplo:
Ahora que tengo cuarenta
¡Bueno cuarenta y uno!
Todo me admira y sorprende.
Pero es que dentro de otros tantos,
con las fuerzas que me resten,
la ilusión, la sonrisa, el soñar...
¡Estoy seguro! Harán que viva.

7.
SOY UN DESCONOCIDO...

No te conozco;
no se prácticamente nada de ti.
Ignoro en qué ocupas tu tiempo
cuales son tus metas,
tus anhelos, y tus fuegos...
No te conozco, alma,
a pesar de que llevemos
desde siempre juntos.
Nuestras penas,
nuestros espejos,
nuestros amores y pasiones. Todo...
oculto queda siempre.
Alma, déjame entrar en ti,
que quiero salir de mí,
que quiero que veas mi cuerpo,
que quiero que nos hallemos,
un instante.

8.
COMUNICACIÓN-INTERNET-INCOMUNICACIÓN.

Conversaciones.
Tiempos.
Significados.

Inquietud,
esperanza,
sorpresa,
desilusión...

Tiempo
e inexistencia del tiempo.
Casi no nos conocemos.
Pobreza,
incomunicación,
misterio, también.
Desinterés...

Significados.
No ver igual a ver
y ver igual a imaginar
e imaginar igual a...
Construir,
realizar,
alimentar,
abatir...
Realidad virtual.
Conversaciones.
Tiempo.
Significados.
Hombre ubicuo,
hombre vacío.
Tal vez.


9.
INSTANTÁNEA VITAL.

Una tarde más,
y un silencio acompañándola,
y un cielo plomizo,
y una calle por donde transitan
paraguas, hombres y mujeres,
y algún que otro niño,
y un animal con su pelo mojado.

Una tarde más,
y un rumor acosándola,
y un suelo fracturado,
y un cristal al que decoran
reflejos, granizo y vendavales,
y algún que otro resplandor,
y un canalón saturado.
Una tarde más,
y un sonido gozándola,
y una escandalosa tormenta,
y un anillo de colores que traspasa
ríos, casas y horizontes,
y algún que otro altozano,
y al vuelo de un milano.

Un silencio,
y un rumor,
y un sonido.
Una más,
una exclusiva tarde más.

10.
¡NO A LA SOLEDAD!

¿Y sí la ausencia pudiera medirse?
O mejor aún ¿ Sí pudiera sopesarse...?
¡No, no! No es eso.

¿Sí pudiera reunirse,
si la ausencia pudiera
compactarse y comprimirse
en un solo segundo...?
¡No, no! Tampoco es eso.

¿Quizá resumirse,
u organizarse o encubrirse,
o disimularse u obviarse...?
¡Sí, sí! Tal vez obviarse.
¿O mejor ignorarse,
olvidarse,
menospreciarse,
minimizarse,
revocarse,
desterrarse
o su final acelerarse...?

¡No! ¡Y decididamente no!
Seguiría siendo ausencia.

¿Entonces?
Cambiémosla entonces.
Es tan sencillo... Acaezcamos.
¡Qué suceda la presencia!
21.05.2013

LA CUEVA DEL MONSTRUO, guarida habitual de Enrique Javier de Lara Fernández