jueves, agosto 10, 2017

ACERCANDO ORILLAS. ANTONIO DUQUE LARA

ACERCANDO ORILLAS Antonio Duque Lara



La antología “Más allá del sur” es una gran antología poética, en la que cada poeta ha aportado lo mejor o por lo menos lo que creía oportuno en el momento actual.
Todos los poemas son grandes, pero inevitablemente, unos llegan al alma más que otros. Llegan al alma o te la despiertan, por lo que dicen; no son palabras del poeta, sino sangre de tu sangre, dormida durante tiempo hasta que ha venido el poema a burbujear de nuevo en su esencia.
“La otra orilla”, página 132. Poema de María Ángeles Lonardi. Un poema dedicado a la emigración. María Ángeles es argentina y lleva ya tiempo en España, en Almería.
No voy a preguntar por qué la autora emigró. En última instancia, intentaré deducirlo del propio poema y especialmente me lo aplicaré a mi mismo, porque al fin y a la postre, yo también soy emigrante.
En una entrevista que me realizó Fernando Hiriart Tirone, escritor y periodista argentino asentado en Japón, para una televisión que transmite por internet, yo le decía que si se identificaba al emigrante con la persona que trabaja en la fábrica, de origen iberoamericano, nunca me ha gustado la palabra latino.
Nunca me había considerado emigrante. Eran miles y miles los que había en los años 1980-90 en Japón. Pero, bien pensado, yo también soy un emigrante.
Se es emigrante por muchas razones. Una de ellas, quizás la más dramática, es la que está ocurriendo en oriente medio, desde Siria hacia Europa, o desde África hacia Europa.
Huir de la guerra, de una muerte segura buscando un poco de tranquilidad, una nueva vida!
Otra puede ser esa expulsión que hace ese ente abstracto llamado Patria que, como dice Luis Cernuda: “Te chupa el sudor, la sangre, el semen, para condenarte al destierro y al olvido”. Salir a buscar mejores horizontes porque tu patria no te da de comer. Ese fue mi caso. “Jóvenes de los 2000, ustedes no son los únicos”.
Afortunadamente, nunca he creído en Jauja, ni que en ningún lugar aten los perros con longaniza.
Desde el principio me acogieron en una escuela para dar clases de español y cultura. Pero hubo que responder. A partir de ahí unos y otros debieron ver que lo hacía bien y me fueron llamando para dar clases en universidades.
Hubo que luchar a brazo partido y demostrar la valía. En Japón las universidades contratan al profesor japonés para enseñar gramática, al profesor nativo para la conversación. Siempre he sido un comodín. Puedo hacer ambos trabajos. Y tiene tela marinera explicar gramática española en japonés.
Así, como el que no quiere la cosa han pasado 35 años. La mayoría de los alumnos no habían nacido aún cuando empecé.
Curiosidad, a veces los más jóvenes me consultan si alguna frase en japonés es correcta o no.
¿Por qué salí de España? Arriba hablaba de la cuestión de la emigración económica. Siendo cierto descubrí que en lo más profundo del alma había algo más: La misión de divulgar una cultura que merece la pena. Gracias a los cientos y cientos de hispano hablantes en este país, en todo este tiempo, ha cambiado mucho la imagen negativa que había sobre el mundo hispano. No es tan vago como muchas veces pensaban los nipones, ni los japoneses son tan trabajadores y serios como se pintan. Ha habido que luchar con prejuicios, a veces algo más duro que las horas de trabajo o de desplazamiento.



Como dice Mariángeles en su poema:
Más allá de la otra orilla me he dejado mis mejores sueños”. En última instancia yo diría que me traje mis sueños y esta tierra me ha permitido realizar algunos.
Más allá del horizonte, donde se desvanecen las fronteras, me he dejado la nostalgia, también la melancolía”.
En Japón, el japonés habla siempre de “natsukashi”, de algo que se fue, que recuerda tiempos mejores y, sin querer tal vez, han querido insuflar en mi la nostalgia, la melancolía. Afortunadamente casi nunca lo he sentido. La nostalgia y la melancolía son enfermedades del alma que conectan con el suicidio. Tal vez por eso en Japón se llevan más de 20 años seguidos con más de 30 mil suicidios anuales. En última instancia el vino simbólico, el vino, la vida, su raiz, ha venido clavada en el alma y ha echado raices aquí. Todo lo bueno o menos bueno se lleva dentro del alma. Lo material, ahora, a pesar de las distancias, es más fácil obtenerlo. No tener deseos especiales es una ventaja.
... y he venido a dejarme la piel, a luchar contigo en cada intento...”
Dejarse la piel, en algunos momentos casi literal. Hoy, en las circunstancias actuales, los martes salgo de casa a las 7 de la mañana y vuelvo a las 11de la noche. Hay que ir al quinto pino a trabajar. Las distancias roban más tiempo y fuerzas que el propio trabajo.
.... a luchar contigo en cada intento....” ¿Qué significa luchar contigo? ¿Luchar junto a tí? ¿Entonces la protagonista del poema habla de un amor junto al que se lucha por la vida? Al principio, para mí ni eso. Lo que hizo que la lucha interior fuera aún más difícil. Incomunicación por incomprensión del idioma, por la lucha contra los tópicos. Los primeros poemas de mi estancia aquí revelan soledad y dolor.
Porque me han golpeado a ambos lados del destino y sin tiempo para caer de rodillas y llorar lo perdido usando muy bien lo que he aprendido ayer estoy construyendo despacio, a este lado del mundo, como el hornero, mi nuevo nido”
Sin rebajar el valor de la opinión de los que nunca han emigrado, tal vez estos versos sólo los migrantes puedan entenderlos, desde la raíz del tiempo y de la sangre.
Aunque se sea bien recibido, adaptar una planta a una tierra diferente no es nada fácil. Hay que saber mantenerse frente a si mismo y frente al mundo, que la savia de la nueva tierra te invada pero que no elimine la savia esencial. Si se consigue la persona logra ser doblemente sabia, más grande en los límites del cuerpo.
Yo no me puse límite de tiempo, pero siempre he tenido claro que las circunstancias sociales pueden cambiar y lo que hoy es blanco, mañana puede ser negro y estar de patitas en la calle. Hoy en día puedo decir que tengo dos troncos afirmados en las dos orillas, el emigrante siempre habla de las dos orillas. Mi primer libro de poemas se titulaba 44 poemas desde la otra orilla, como subtítulo en japonés Poemas sin fronteras, pero en ambas orillas soy ajeno, así que, la afirmación definitiva no es la tierra, ni el lugar de nacimiento, la patria es el yo esencial.
Si ese yo es de casta dará buenos resultados, si no, acabará derrumbándose como un castillo de arena.
Gracias Mª Ángeles por recordarme tan hermosamente lo que ha sido más de media vida. Somos de la raza que supera las fronteras para integrarnos en la corriente del universo. Somos de la raza que proclamaba Juan Ramón Jiménez: Andaluces-Hispanos de tres mundos, todo rematado en ese hermoso final del Himno de Andalucía:

Por Andalucía libre, España y la Humanidad.

Antonio Duque Lara,
Primavera de 2017.
Kokubunji,
Tokyo, Japón




PERFIL: ANTONIO DUQUE LARA
Lugar de nacimiento: Córdoba, España. (25 septiembre 1956)
Estudios:
Junio 1976: Graduado en Filosofía y Letras, Universidad de Córdoba.
Junio 1979: Licenciado en Filosofía y Letras, Sección Lingüística Románica
por la Universidad de Granada.
EN JAPÓN:
Enero 1982, llegada a Japón.
Febrero 1982-1984 estudios de japonés en Sendagaya Japanese Institute.
Febrero 1982 : Profesor de español y francés en Tozai Bunka Centre, hasta el
día de hoy.
Abril 1986-2010 Profesor de español en Universidad Municipal de Yokohama.
Abril 1987-2005 Profesor de español en Universidad Nacional de Fukushima.
Abril 1998---- Profesor de español en U. Economía de Tokyo. TKU.
Abril 2000---- Profesor de español en Escuela Idiomas de Keiogijuku.
Abril 2006--- Profesor de español en Keiogijuku Universidad.
Publicaciones: Ediciones privadas de libros de poemas: 44 poemas desde la otra orilla,
Palabritas de Amor, Poemillas y variantes, Serie: Fotopoemas.
Publicaciones variadas en revistas, periodicos, revistas universidad, internet .
Traducciones publicadas: Satoru Oshima.- Cristóbal, déjame que te cuente, serie Cartas de España y otros.
Traducciones no publicadas: Miyazawa Kenji:- Tren Nocturno de la Vía Láctea.

Tanizaki Junichiro: Elogio de la sombra etc.