lunes, abril 30, 2018

N2O. Ángel Molina Paredes



Así se establecen
los vínculos
entre el orden y el caos
sembrando
el veneno
que crece
junto a la llaga
cercana

Herida abierta
sin fin
sin retorno
que la contemple
en la distancia

 Escondo los bultos
de la apoplejía 
que se extiende
 no vaya a ser
que estalle
y me olvide
 que soy
 que me defino
 que me encuentro
 perdido
 sin ti
 sin nadie
 que me socorra

 Vacío de noche
 de ausencia
 de deseo
 rompo
los recuerdos
 cual naves
acorraladas
en dique seco
y me pierdo
 entre suspiros
de mares
venideros

 Oh calma
 Oh dicha
 Oh voces
 que fueron
aliento
 especie
 recuerdo voraz

 Hago el puzle
de tu memoria
infinita
 de la que ni supe
ni conozco
paradero alguno
 recojo el fruto
caído
 ese que perece
 que se ausenta
 la mano
grácil
que lo reclama

 Hago recuento
de los espacios
 en blanco
 que han sido
 surco
 huella efímera
 ansia de lluvia
que germine
raíces

Ángel Molina Paredes

domingo, abril 29, 2018

174517 EL CORAZÓN DEL PÁJARO.

Cada tiempo es único. A veces pasamos por la vida sin más recuerdo que un vacío terrible arañando nuestra piel y nuestra alma. De ese tiempo, el olvido es la peor de las muertes, como dijo el filósofo. “Cuando un pueblo olvida su historia -se dice-, está condenado a repetirla”. Y si esto no es así exactamente en todos los casos, digamos que hay un alto porcentaje de probabilidades de que lo sea. Con asombro y estupefacción miramos en determinadas ocasiones a nuestro alrededor, al mundo que habitamos para hallar hechos, lugares, situaciones que el hombre, por desmedida ambición, ha convertido en verdadero infierno, en holocausto innecesario. El libro que proponemos en esta sección tiene algo que ver con lo dicho en líneas anteriores. La poesía, una vez más, sirve como elemento dinamizador de la conciencia colectiva. El poeta y el hombre responden al unísono al horror y la ignominia, a los crímenes contra la humanidad que se sucedieron durante el holocausto nazi.
 El libro en cuestión, “174517 [El corazón del pájaro]”, de Tomás Hernández Molina (Alcalá la Real, Jaén, 1946), constituye en sí mismo un grito, una llamada de atención ante los hechos que se vienen sucediendo en nuestra Europa actual, donde el crecimiento de la extrema derecha y su concepción del mundo puede hacer que se repita la historia. Quizá la poesía, y por ende, el poeta consciente del peligro de esa posible realidad haya querido ser como la luz en la oscuridad, como el oasis en el desierto. Desde la coherencia, la racionalidad y el compromiso ético, el poeta bucea en la historia del holocausto nazi trascendido a esencia poética. Bástese el poeta con la palabra, con su diamantina luz para desempolvar del olvido, para recuperar la dignidad de miles o millones de seres humanos enterrados en fosas, gaseados o simplemente fusilados en nombre de una raza única y un desmesurado odio. El número que da título a este poemario no es otro que el que tatuaron en la piel de Primo Levi, escritor de origen judío sefardí y superviviente del holocausto. Es “174517” un canto a la libertad, una llamada a la sensatez y la concordia humanas: «Soy un Häftling, una forma infrahumana, / me llamo 174517 / y la ignominia de este nombre de res / vivirá con vosotros tatuado en mi brazo». Luego de este habrá más números y el horror, instalado en los campos de concentración, irá creciendo día a día; ni siquiera Dios es capaz de detener esta locura: «¿Dónde miraba Dios cuando los niños / entraban divertidos en las cámaras?». El poemario de Tomás Hernández se estructura en cuatro partes: “174517”, “Abraham”, “Sara” y “Oratorio”, y en todas y cada una de ellas se describe el dolor humano. Así nada escapa a la mirada del poeta. Abraham: «Fui profesor en Dresde y hablaba a mis alumnos / del Siglo de las Luces, de Voltaire, de su Tratado / sobre la tolerancia. […] Conozco a mucha gente en la ciudad / y a todos en el pueblo donde tengo mi casa. / Son pocos los que ahora me saludan, / han prohibido venir a visitarme, / la estrella de seis puntas amarilla / advierte del contacto del judío», representa a todos los hombres judíos, y Sara: «Entraron en el Gertner, en Varsovia. / Buscaban las mujeres en la calle, / polacas o judías. De rodillas, / arrastradas al centro de la sala, / allí sin desnudarse entre las mesas, / sin mirarlas siquiera con deseo, / fregaron las baldosas con sus ropas / más íntimas. De nuevo las vistieron / y humilladas volvieron a sus casas / con los ojos clavados en el suelo» a todas las mujeres. La contención en el verso de Hernández Molina determina el oficio del buen poeta que es, que toma de la tradición lo mejor y de la realidad y la experiencia propias los recursos necesarios para construir un discurso poético riguroso, coherente y sensorial. Es incomprensible que este libro no haya tenido un recorrido más largo, que haya sido silenciado durante tanto tiempo aún después de que obtuviera en su día el X Premio Internacional de Poesía Ciudad de Pamplona. Por esta y otras razones era de justicia traer a este escaparate y a este “Salón de Lectura” un libro de tan grande hechura. Finalmente, en “Oratorio”, los versos, breves y espaciados a manera de pausa, como golpes secos van creando la atmósfera idónea del horror vivido a causa del holocausto nazi y que viene a confirmar el pulso de un poeta grande e indiscutible, capaz conmover al lector: «las osas en embudo cubiertas por la hierba en primavera / ondulaban la tierra elevaciones breves / los gases de los cuerpos al pudrirse». Con independencia del tema elegido por Hernández Molina, “174517” es un libro que sin llegar al dramatismo refleja la necesidad del poeta en transmitir todo lo vivido y sentido después de haberse metamorfoseado en número. Un libro, “174517 [El corazón del pájaro]” y un poeta, Tomás Hernández Molina que restituye el verdadero valor de la poesía, su esencialidad, con un lenguaje vivaz y certero. Un libro, en definitiva, de ineludible lectura.
Título: 174517 [El corazón del pájaro]
Autor: Tomás Hernández Molina
Editorial: Cénlit (Navarra, 2016)

sábado, abril 28, 2018

Esta otra fuerza.

 Emilio Barón Palma 

ESTA OTRA FUERZA
 
Aún sigue la partida. Más sin Reina.
Hace tiempo que juegas sin su ayuda.
La magia de los veinte lejos queda,
Aunque mantenga el Rey la compostura.
Y las bengalas de la inteligencia,
Repentinos alfiles, no deslumbran
Pasado el tiempo de la edad perfecta.
No valen con la joven que te gusta.
Te guste o no, entraste en los cuarenta.
Sin Reina y con caballos deslucidos,
Perdiendo uno tras otro tus peones.
Es hora de emplear esa otra fuerza
Que la edad - generosa- te ha traído.
Aún sigue la partida. Juegan torres.



EMILIO BARÓN PALMA



EMILIO BARÓN
LOS DÍAS (1978-1999 POESÍA).
DEPÓSITO LEGAL. AL-319-99
ISBN: 84-8240-230-7
PUBLICADO POR 

LA UNIVERSIDAD DE ALMERÍA.

martes, abril 24, 2018

ALMAS DE UNA MISMA MESA. POR MARIBEL CEREZUELA

Desayunando
Desayuno con café con leche

Un día de abril  busqué  algo que no he encontrado. 
Visité todas y cada una de las tiendas que hay por la ciudad.
Cansados y hambrientos,
 sobre las dos de la tarde, 
nos pedimos un menú 
- riquísimo por cierto,
- en El Mesón de Al Campo-.
 En el tiempo de nuestro almuerzo, 
en una mesa concreta,
 se sentaron a comer distintas personas, 
 de una en una. 
Me llamó la atención.
 Era un día de diario. 
Lo tendré guardado en mi memoria, 
y así fue como pasó.

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Se ha sentado con mucho estilo. Hay que tener estilo para sentarse. No arrastra la silla. Ni la golpea contra el suelo, ni la separa demasiado de la mesa. Su mesa de casa día. Ha pedido una sopa caliente. Sopa de cilantro. Come despacio. Mira a su alrededor sin pararse en nadie especial. Se concentra en su móvil el tiempo justo. Vuelve a mirar. Con gesto mecánico retira su pelo rizado de la cara. Se levanta. Paga su cuenta. Se va.

        A los quince minutos, llega una señora. Se sienta con mucha rapidez. Retira la silla. Golpea el suelo. Acelerada, levanta los brazos, pide carne asada con guarnición de fritada. Le sirven. Come. Se levanta. Va a la barra. Paga su cuenta. Se va.


Son almas de una misma mesa.

Maribel Cerezuela, 24/04/2018

domingo, abril 22, 2018

PUERTA CARMONA. DE FRANCISCO MORALES LOMAS por JOSÉ ANTONIO SANTANO




Si en la España actual existen conspiraciones, corrupción, felonías, etc, etc., no lo fue menos en otras épocas, pongamos por caso, como podríamos poner otros, el reinado de Felipe II. Quiere decir esto, entre otras muchas cosas, que pocos son los avances alcanzados en esto de la política y la ética no solo en la administración del común, sino también en otros ámbitos, incluso en el literario como se pone de manifiesto en nuestros días por algunos escritores y analistas. Dicho lo cual y, dadas las circunstancias ya indicadas, el mejor antídoto posible en los tiempos que nos ha tocado vivir no es otro que zambullirse en el gozo mar de la literatura, navegar por las páginas de un buen libro y dejarse arrastrar por las corrientes marinas hasta fondear en una playa de blanca arena y aguas cristalinas para placer del cuerpo y de la mente. 

En esta ocasión mi propuesta es un viaje al Siglo de Oro, finales del reinado de Felipe II, a la ciudad Sevilla concretamente para dejarse seducir por la clarividencia de un libro, “Puerta Carmona”, que junto a otros dos: “Bajo el signo de los dioses” y “Cautivo” constituyen una trilogía difícil de olvidar: “Imperio del sol”. Su autor es Francisco Morales Lomas (Campillo de Arenas, Jaén, 1957), una de las personalidades más destacadas del panorama literario e intelectual de la España actual. Así lo constatamos en palabras de otro gran escritor y poeta granadino, Fernando de Villena: «Francisco Morales Lomas es uno de los autores más fecundos de las Letras españoles de hoy, cultivador de todos los géneros: narrativa, dramaturgia, poesía y ensayo». La novela objeto de este comentario, “Puerta Carmona”, contiene los elementos esenciales para constituir, sin temor a equivocarme, una narrativa de extraordinario valor. El autor es buen conocedor de la sociedad áurea española, la ha estudiado concienzudamente no solo su historia política, sino social, económica y cultural, de tal manera que su construcción narrativa es el resultado de ese conocimiento previo.

 La viveza en la descripción de los personajes, la recreación del ambiente propio de la época (finales del siglo XVI) en la sociedad sevillana: «En la gran explanada del Arenal y a sus faldas, bajo los puentes o en las orillas del río, corros diversos de fisgones se citaban: bizarros y entonados espadachines llegados de los tercios, hombre bragados en la guerra… », así como la expresión de todos los entresijos (conspiraciones, traiciones, secuestros, espionaje) propios del reinado de Felipe II son la materia prima de la que se vale Morales Lomas para construir una narración lúcida y al mismo tiempo fácil de comprender. De ahí que el elemento primordial para que todo lo indicado anteriormente funcione es el lenguaje que, aún siendo fiel a su época, es perfectamente inteligible para el lector actual: «Estando un día en una de aquellas partidas interminables, alguien con el semblante blanquecino y buenas maneras, que llevaba un sombrero con plumas en la mano, amplio cuello con pelendengues así como grandes gregüescos en los brazos y en las calzas, se acercó a don Diego y le sopló una confidencia al oído». No obstante, hallamos en “Puerta Carmona”, además de los personajes secundarios como pueden ser el mismo Cervantes:«Por aquellos días, en la Cárcel Real había conocido a un manco infeliz que fue encarcelado por unas deudas con la Hacienda Real, aunque él decía que era un error de cuentas de su criado y producto de la mala ventura, y con el tiempo se sabría de su inocencia», Mateo Alemán, Francisco Pacheco, el duque de Lerma, Cristóbal de Moura y otros actores de la política de aquel momento:«De celo incansable, perspicaz, gran juicio y rara prontitud, de Moura era para Lerma el enemigo a batir, cuando aquel se inventó al duque de Osuna, al que había favorecido casi veinte años antes…», con algunos guiños a otros como el caso del tristemente desaparecido profesor y poeta Rafael de Cózar, “Fito”: «Nunca agradecieron tanto al poeta amatorio Fito de Cózar su llegada como en esta ocasión. De bigote alargado hasta las patillas que se le estiraban con incertidumbre, sonrisa socarrona y maliciosos ojillos…», como así lo hizo también en otra de sus novelas incluyendo en la Academia de Valencia al escritor Ricardo Bellveser. Pero si hay un personaje destacado en la figura de una mujer es el de Catalina Salgado, que protagoniza los pasajes más interesantes de esta narración por su doble papel de espía y mujer. En su persona se muestra a la mujer adelantada a su tiempo, con formación y pensamiento propio, que se expresa libremente cuando tiene que hacerlo: «Y lanzó un discurso que los dejó aturdidos: Estamos, dijo, en un mundo concertado por los hombres, ellos prescriben y mandan, hacen las guerras, establecen la paz, aderezan nuestra existencia. […] ¿Y si una mujer nos ha gobernado –en referencia a Isabel de Castilla- por qué una mujer no puede ser escritora como Teresa de Jesús, por qué una mujer no puede ser cirujana, por qué una mujer no puede ser capitana?» No es ésta una cuestión baladí porque es la voz de una mujer la que habla en una sociedad fundamentalmente machista. Con todo, “Puerta Carmona” es, sin duda alguna, una novela extraordinaria, con la que su autor Francisco Morales Lomas se reafirma como un destacado escritor de la literatura andaluza y española. Una lectura muy recomendable para comprender también la sociedad en la que vivimos hoy.



Título: Puerta Carmona
Autor: Francisco Morales Lomas
Editorial: Quadrivium (Girona, 2016)

viernes, abril 20, 2018

LA VOZ AUSENTE DE JOSÉ ANTONIO SANTANO por F. MORALES LOMAS.


F. MORALES LOMAS


Desde hace muchos años conozco la poesía de José Antonio Santano y su prosa poética. Cuando hace ya trece años me eligieron presidente de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios, tuve la oportunidad de entregar a José Antonio Santano, en el Museo Picasso de Málaga, el premio de la Crítica Ópera Prima por su obra Trasmar. Entonces destacaba en Trasmar los apósitos en la memoria envueltos en la nebulosa lírica, su lenguaje reflexivo y su sinceridad bucólica. En La voz ausente está presente esa voz que persigue el pasado y lo reconstruye, recompone o remienda, a través de la fortaleza del corazón y sus penurias. La recuperación siempre es un ejercicio extraordinariamente complejo y, a veces, doloroso (como sucede aquí) para el que trata de redimirse de algo. Son paisajes para la exoneración, para la redención, para la emancipación y la reconquista del ser, incluso en algunos casos ajustes pendientes con la memoria, con uno mismo, con ese espejo en el que nos miramos, como recuerda Muñoz Quirós en el prólogo y La carta al padre de Kafka.
La voz ausente lo es. Un contemplarse en el silencio, un contemplarse en el infierno. Decía Sartre que l´enfer son les autres. Aquí no. El título ya anuncia esa voz recuperada, la casa, la luz que necesita su presencia, el espacio de la tristeza y el encuentro con la muerte para resucitar cadáveres, espacios, singladuras, el tañer de las campanas, el tiempo entre los sueños, el padre, esa enorme ausencia, y siempre un paraíso extrañado, transitado, hecho origen a la espera de que el poeta acabe por cincelar sobre la lápida las palabras de amor que siempre quiso escribir. Hay mucho de elegía, de autocompasión, de camino recorrido y tiempo vivido en el que se mezclan sensaciones antitéticas y desoladores encuentros. Como elegía que transcurre por el camino de la ausencia, se puede permitir encontrar la vida en la muerte, siguiendo el verso de Antonio Enrique, y alcanzar la voz de esa casa muda, el encuentro con un tiempo recobrado, À la recherche du temps perdu que dijera Proust.



En un lenguaje endecasilábico con un tono altisonante que logra aunar metafóricas esencias de singular fuerza neoexpresionista, Santano avanza por los años, por la amargura “triste entre los álamos “, confrontando esencias, la del padre, la suya, acercando posturas y tratando de recuperar esa mirada “ausente”.
En muchas ocasiones, la historia puede ser revisada desde la mentira. No olvidemos que la literatura es ficción bien escrita, quimera, disimulo, apariencia que nos hace soñar o llorar, sentir que nuestro tiempo no ha sido inútil. Una mentira que es verdad, como decía aquel personaje del poema de Ángel González. El que lee lo entiende como verdadero, como auténtico, como construido desde la esencia, desde la raíz, aunque todo sea palabra en el tiempo.
Y esa herida está ahí, lo habita todo, lo construye todo. Es real: “Sangra por la boca y no es olvido”. Hay una dolorosa incomprensión. Una bajada al infierno para saber si este tiene alguna dilucidación, algún argumento que ofrecernos para calmar nuestro tormento. El poeta la necesita tanto como aquel niño que “ansiaba ver al padre de regreso”. Una poesía que en su dolencia estalla y nace también para la esperanza, porque se está limpiando la herida, se usa el alcohol de los días, el alcohol de la ausencia y el “betadine” de la lírica, de la palabra escrita, que es como un reclamo, como un acto medicinal y vicario. El poema se convierte en una povidona yodada capaz de luchar y vencer los microorganismos y bacterias de la memoria: “¡Qué accesible la herida todavía/ qué dolor tan profundo, qué martirio/ haberte amado solo en la auroras,/ de nuevo ya perdido en los placeres/ del cuerpo y las decrépitas tabernas!”.
Poesía confesional donde las antítesis se conforman en su dureza (“Confieso que te odié luego de amarte”) y no hay calma ni remanso en el que solazarse como no sea en la palabra en sí, que al brotar rauda y sincera enciende el poema de dolorosa solemnidad. Pero no quiere dejarlo todo en el lodazal de la historia, y la esperanza surge. El tiempo parece corregirlo todo y el poeta quiere “creer que aún no es tarde”. Un regreso al origen que es como un encuentro con el abismo y el silencio, la grisura de lo perecedero, el anticlímax de lo desolador mientras en el epitafio de los dos poemas finales surge un recuerdo de Hernández y Ramón Sijé en ese “hundiré mis manos en la tierra para poblar su vientre de versos y palabras”.
En definitiva, una lírica poderosa, sentenciosa, sublime para el corazón y también “cura domine” para el espíritu, espacio para aliviar el sentimiento y los restos del naufragio de la vida.




jueves, abril 19, 2018

TÍTULO POR LLEGAR.

AUTOR: ÁNGEL MOLINA PAREDES



Quién sabe
si el desaliento está cerca
sombra que acecha
agazapado
en la penumbra del tiempo

Una vez más
te hiciste piedra
pájaro
que despierta vivo
en tus manos
a quien nadie espera

Tengo la sed
del olvidado
y sin embargo
estás ahí
nunca antes

domingo, abril 15, 2018

El Tesoro de Juan Morales de Antonio Hernández, por José Antonio Santano


Corren malos tiempos para casi todo. El mundo pasa por una etapa crítica de desaparición de los valores humanos más elementales. La cultura del “todo vale” se ha instalado y la globalización que parecía iba a solventarlo todo no parece sino haber creado más problemas. La solidaridad y fraternidad humanas brillan por su ausencia. Con este retrato solo cabe pensar que la literatura sea ese refugio idóneo para el hombre. En cualquiera de sus géneros la literatura viene a ser entonces un oasis en pleno desierto, un haz de luz ante tanta oscuridad y ultraje. La palabra como único don capaz de conquistar sueños, de abrir ventanas y respirar vida. Y ocurre que ante la realidad, cruda realidad que nos ha tocado vivir, uno busca esa fórmula personal que te haga sentirte libre y medianamente feliz. Para ello acudo indistintamente a la narrativa o la poesía española, andaluza o allende los mares. Leer, así, se convierte en una imperiosa necesidad, alimento primero, como si del pan de cada día se tratara. Por todo lo dicho, la lectura que en esta ocasión recomiendo es, en oposición a la que ocupó este mismo espacio la semana pasada, una novela de tema y autor andaluz: “El tesoro de Juan Morales”, de Antonio Hernández (Arcos, Cádiz, 1943), que obtuvo el I Premio Internacional de Novela “Ciudad de Torremolinos” y editada por Carpe Noctem. Tal vez esto podría llevar a plantearnos la existencia o no de una narrativa netamente andaluza. En este sentido, el profesor y novelista José María Vaz de Soto, en un artículo titulado “Sobre la nueva narrativa andaluza”, escribe:«No existe ni ha existido nunca, a mi juicio, una novela andaluza como corriente o escuela literaria ni con una tradición o unas constantes determinadas», no obstante, añade: «Sí existen, en cambio, novelistas andaluces de mérito que han escrito y escriben novelas en Andalucía, a las que podemos llamar novelas andaluzas sin necesidad alguna de buscar en ellas rasgos costumbristas o diferenciales en relación con las novelas que puedan escribirse en el resto de España e Hispanoamérica. Aquí tenemos que poner el acento: en que se pueda ser escritor en Andalucía». Un matiz importante el que plantea Vaz de Soto: “en Andalucía”. Pero como la industria editorial andaluza no ha despegado aún, los autores andaluces, como es el caso de Antonio Hernández se ven obligados a publicar fuera de su comunidad de origen. Con independencia de esta circunstancia adversa para la narrativa andaluza, lo que sí importa es que existen narradores andaluces de prestigio, como es el caso de Antonio Hernández. En honor a la verdad hay que decir que a Antonio Hernández se le conoce más por su faceta de poeta que de novelista, y es por ello que traemos hoy a nuestro particular “Salón de Lectura”, una obra narrativa como es “El tesoro de Juan Morales”, tal vez silenciada sin motivos que lo justifiquen. Desde el inicio de la novela Hernández nos adelanta las claves que la sustentan, así en el capítulo 1 pone en boca del narrador: «El día en que Mina me miró con el afecto que no da sitio al deseo, comprendí que amor y dinero no siempre pactan, y que cuando éste llueve, el desdichado no dispone de saco para recogerlo. Me lo había advertido mi abuelo, hombre de refranes y de briega con la vida, sentando que el amor es caprichoso como la lluvia, y que, como la lluvia, puede acabar con la siembra más floreciente».

 La construcción de los personajes es otra de los aciertos de Hernández, la descripción de cada uno de ellos no deja lugar a dudas. Cuando lo hace del protagonista Juan Morales escribe: «…Juan Morales mira desde su ojo funeral a un muchacho de unos quinces años (…) el panamá enjaretado como una corona de paja en la cabeza, a la cortinilla de gasa sucia prendida de una ceja con pelos de jabalí ocultando elojo huero, a las uñas roídas por los dientes negros de caries o al pantalón doblado y recogido en uno de sus perniles por un alfiler que le evita mirar horrorizado el muñón de la pierna derecha», la de Don Fernando: «un vasco alto y delgado, taciturno, siempre vestido de negro…» o la don Ronaldo Palomino, teniente de la Guardia Civil: «…era de un carácter más que fuerte, soberbio y violento, el que unido a su impunidad campaba a sus anchas de maltrato y arbitrariedades. Dueño y señor del pueblo, ejercía su tiranía de la forma más cruel…», y otros como el abuelo, la tía Jacinta; así como sus nombres: Yonohesío, Pedroencuero (“porque nació más pobre que las ratas y poco a poco se fue haciendo un capitalito con el trabajo más viejo del mundo”), el tabernero Cañorroto (“por cortar el cañito del barril antes de la cuenta”) o “el Mecano”, dueño de la plaza de toros (“por la variedad de tablas e hierros dispersos que luego encajaban prodigiosamente, constituyen el núcleo narrativo, la esencialidad discursiva que crece a medida que avanza la narración. Otro de los recursos empleados por Hernández, y que tiene que ver mucho con su sentir cervantino, es tanto el divertimento, el humor vertido en sus páginas, como la cantidad de refranes utilizados. Con esta novela Antonio Hernández homenajea también a otra obra inmortal “La isla del tesoro”, de Stevenson, que dejaría una gran huella en él. El manejo de los distintos personajes, del tiempo narrativo y el espacio, hacen de Antonio Hernández un escritor de valía y destacado mantenedor de la gran tradición literaria española. Sin lugar a duda alguna, Antonio Hernández nos lega una obra narrativa sólida y coherente, digna de ser leída y admirada.


Título: El tesoro de Juan Morales
Autor: Antonio Hernández
Editorial:Carpe Noctem (Madrid, 2016)

jueves, abril 12, 2018

VII ENCUENTRO

ENCUENTRO DE LAS ARTES Y DE LAS LETRAS DEL MEDITERRÁNEO - ALMERÍA
ENCUENTRO DE LAS ARTES Y DE LAS LETRAS DEL MEDITERRÁNEO - ALMERÍA


El ENCUENTRO DE LAS ARTES Y DE LAS LETRAS DEL MEDITERRÁNEO – ALMERÍA 2018, por séptimo año consecutivo, sigue trabajando para crear cada año un punto de encuentro literario, cultural y artístico, donde Almería se constituye como una plataforma de convivencia e intercambio cultural. Un lugar común de reunión y diálogo de los diferentes movimientos literarios y artísticos actuales, en el que cada año se da cita para mostrar las últimas tendencias artísticas.

Para este año 2.018, el VII ENCUENTRO DE LAS ARTES Y DE LAS LETRAS DEL MEDITERRÁNEO estará dirigido a los escritores de la provincia de León, interviniendo Antonio Manilla (León), Premio Nacional de Poesía Ciudad de Salamanca, que participará junto con las autoras almerienses Ana Tapia, poeta y escritora, Premio Leonor de Poesía, y Begoña Callejón, poeta y narradora; Licenciada en Psicología que recibió la Beca Millenium en 2010 para la creación artística de la Residencia Alcalá del Jucar.

También seguiremos contando  con la presencia de poetas de otras Comunidades Autónomas. En esta edición contaremos con los poetas y escritores: Almudena Guzmán, Premio Internacional Ciudad de Melilla, Premio Internacional de Poesía Claudio Rodríguez y Premio Internacional de Poesía Tiflos y Manuel Francisco Reina (Cádiz), Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza y Premio Nacional de Poesía Rafael Montesinos, 

Como participación especial, intervendrá desde Suecia, el traductor, escritor y poeta hispano-sueco David Guijosa Aeberhard y Albert Herranz, que seguirán con el proyecto de Traducción “Södertext”. Traducción de poetas andaluces, en especial, almerienses, del castellano al sueco, que serán presentados junto con la plaquette de la Colección de Traducción nº 2, de la Editorial Círculo Artístico Cálamo y la Editorial Letra Impar presentará el nº 3 de la Colección Letras del Mediterráneo, en la que se editarán a los autores que participan en esta edición.

Nuestro objetivo es volver a convocar, como en las anteriores citas, a escritores y artistas de las diferentes regiones. Los escritores irán desplazándose a lo largo de la geografía almeriense, destacando la Ciudad de Almería y Carboneras. Participará en los actos la escritora y poeta Juana Castro, Premio Nacional de la Crítica y Medalla de Oro de Andalucía. 

El Aula de Música contará con el cantautor Txo Braceras (País Vasco), que presentará su último trabajo discográfico “Donde comienzan los sueños”, con la colaboración especial de Sensi Falán.
                                                                                                  
Gracias a la Junta de Andalucía y al Centro Andaluz de las Letras, podremos contar con un escritor de reconocido prestigio, que presentará su último libro. En las últimas ediciones, la colaboración de la Junta y el Centro Andaluz de las Letras ha hecho posible la participación de autores, como: Justo Navarro, Premio Nacional de la Crítica, Ana Rossetti, Premio Sonrisa Vertical de Novela Erótica y Premio Internacional de Poesía Rey Juan Carlos I, Álvaro Salvador, Joan Margarit, Premio Nacional de Literatura, etc.

El VII ENCUENTRO DE LAS ARTES Y DE LAS LETRAS DEL MEDITERRÁNEO tiene como objetivo hacer confluir las diferentes expresiones artísticas literarias, facilitando la convivencia entre los diferentes movimientos artísticos actuales con las diferentes expresiones literarias, la poesía visual y las performances y que tendrán como lugar de encuentro la sala de exposiciones MECA MEDITERRÁNEO CENTRO ARTÍSTICO y su Exposición Colectiva de arte contemporáneo, que será inaugurada dentro del marco de actividades del Encuentro.

Las actividades comenzarán el jueves 28 de junio hasta el martes 3 de julio del presente año.

Un VII ENCUENTRO DE LAS ARTES Y DE LAS LETRAS DEL MEDITERRÁNEO que está organizado por MECA MEDITERRÁNEO CENTRO ARTÍSTICO, la Asociación DESTELLOS, la ASOCIACIÓN NACIONAL CÍRCULO ARTÍSTICO CÁLAMO, la AUTORIDAD PORTUARIA de Almería, el CENTRO ANDALUZ DE LAS LETRAS , la UNIVERSIDAD DE ALMERÍA y  la JUNTA DE ANDALUCÍA. 

Coordinado por Rosa Muñoz Bustamante, Fernando Barrionuevo, Maribel Cerezuela, Mario Sanz Cruz, Gloria María Suárez Cabrera y Guillermo de Jorge.  

miércoles, abril 11, 2018

SATURNINO VALLADARES

RETRATO DE GRUPO CON FIGURA AUSENTE

Retrato de grupo con figura ausente: Edición y análisis de la correspondencia entre José Ángel Valente y los poetas españoles de su edad.



José Ángel Valente fue incluido en el denominado Grupo poético de los años 50. Los poetas de este Grupo mantuvieron un diálogo epistolar que da cuenta de su complicidad personal y literaria. Esta correspondencia se desarrolló desde la década de los cincuenta hasta la muerte del gallego, en el año 2000, en espacios bien diferenciados Madrid, Oxford, Ginebra, Almería, etc, en consonancia con el periplo vital del autor, y presenta un gran interés para el estudio de la poesía española de la segunda mitad del siglo XX.


La correspondencia entre José Ángel Valente y los otros poetas nos acerca, más allá de del conocimiento erudito o documental, a la dimensión humana de escritores integrales que, en sus inicios, compartían una visión similar de lo poético, tal y como Valente, tan hostil a las antologías y a los postulados generacionales, comenta en Entrevista Vital: de Ourense a Oxford. Cuando Rodríguez Fer le pregunta qué representó la incompleta serie Once poetas, dedicada a jóvenes poetas españoles, que él escribió y publicó Índice, él responde: Certamente é o momento en que eu podo crer que hai unha cohesión xeracional, pero, en efecto, esa cohesión xeracional existía nese momento, que era o momento de partida e que despois se converte no que teño chamado a carreira do corredor de fondo, onde ti corres so.


JOSÉ ÁNGEL VALENTE



En definitiva, mi propósito en esta tesis doctoral es recuperar las cartas que Valente envió, enfrentarla con las que recibió además de consultar los poemarios, entrevistas, memorias publicadas y otras fuentes bibliográficas, y establecer críticamente, desde la opinión personal de los autores, si el Grupo poético de los años 50 se constituyó por una serie de características poéticas comunes que los diferenciaban de los poetas anteriores, como defiende la crítica tradicional, o si, por el contrario, fue únicamente un producto de márquetin y la forma de la que se sirvieron algunos autores para darse a conocer, tal y como Valente opinaba.




               Retrato de grupo con figura ausente: 

Edición y análisis de la correspondencia entre 

José Ángel Valente y los poetas españoles de su edad.


  • Libro de 
  • Diputación Provincial de Ourense
  •  ed. ()
  • 397 páginas; 21x15 cm
  • Este libro está en Español
  • ISBN: 978-84-16643-03-5
  • Encuadernación: Rústica



TALLERES EN LA RED. MARIBEL CEREZUELA

BEIRES. MARIBEL CEREZUELA
TALLERES EN LA RED.  FOTOGRAFÍA de MARIBEL CEREZUELA

 A partir del articulo "La enseñanza de la escritura", quiero haceros referencia a los -Talleres en la web- que nos proponen y aconsejan como más importantes o más conocidos por su labor de divulgación de las artes y las letras.



lunes, abril 09, 2018

ANTOLOGÍA POÉTICA de RICARDO MOLINA por JOSÉ ANTONIO SANTANO


Para aquellos lectores que disfrutan de la buena literatura, y más concretamente, de la poesía, la noticia de una nueva publicación, en este caso de un clásico, siempre es bienvenida. Necesario se hace recuperar del olvido la poesía de algunos autores que constituyen en sí mismos un referente de la más culta tradición poética en España. Conviene reflexionar aquí sobre el hecho poético, su repercusión en la juventud actual y, por ende, su futuro (¿?). Habría que preguntarse en primer lugar qué leen nuestros jóvenes, si leen mucho o poco y a qué autores, porque no es esta una cuestión baladí. La lectura es el principal pilar del aprendizaje y la formación del futuro poeta. Hoy, con el asentado ya sistema de autoedición, el mercantilismo feroz de algunas editoriales, y algunos ahorros, la publicación de un poemario está garantizada. No hay filtro alguno que aconseje la retirada del manuscrito por carecer de la necesaria calidad literaria y, consecuentemente, una reescritura del mismo. Y así nos va. Por este y otros motivos que serían largos de explicar en este espacio, se agradece, y mucho, que un sello editorial de prestigio como es Hiperión, con una edición del profesor y crítico Pedro Roso, nos devuelva la esperanza en el texto literario de calidad, cual es esta “Antología poética” del poeta y miembro fundador del grupo “Cántico” Ricardo Molina (Puente Genil, 1917-Córdoba, 1968). Es la poesía de Ricardo Molina una lectura imprescindible y necesaria para entender una época trascendental de la Historia y la Literatura española. A veces, y es también una función importante del crítico, conviene actuar de altavoz y recuperar así la obra de autores que, como el pontanés Ricardo Molina, han sido y serán un referente poético de primer orden.  En esta “Antología poética”, publicada en el centenario del nacimiento del poeta Ricardo Molina, el profesor Roso nos aproxima breve pero sustancialmente a su obra. 

Con acertada didáctica Roso nos guía, de forma cronológica por el quehacer poético de nuestro vate, desde su primer libro “El río de los ángeles” (1945), en el cual ya se vislumbra su sensual voz: «Oh qué dulzura, / qué extraña y admirable dulzura, / descender abrazados, desnudos, al fondo oscuro del río, / desnudos y abrazados para siempre, / y así, gozosos, líquidos, disolvernos en ondas, / en claras ondas plateadas, verdes…», pasando por “Elegías de Sandua” (1948), quizá el texto más conocido, donde el poeta, como dijo el profesor Clementson, «es el cantor inolvidable de la dicha pretérita», y así lo aseveran estos versos de la Elegía XXX, dedicada al siempre amigo Juan Bernier: «En el charco de la Pava, en el Jardín del Alpargate, / en los chozos de barro y de taraje / que azotan las tormentas al lado de la cárcel, / en los tugurios ásperos de riñas y blasfemias, / igual que bajo lámparas de plata / y arcángeles y vírgenes y santos, / pasea Juan Bernier interminablemente; “Corimbo” (1949), discurso poético que aúna y exalta Naturaleza y vida: «Ya no necesitamos las palabras. / Ya basta el sol que besa, basta el río / que nos lleva en sus ondas lentamente, / y el viento que los ojos acaricia, / la verde sombra que en la boca tiembla»;“Elegía de Medina Azahara” (1957) resultará ser, en palabras del profesor Roso, “el símbolo perfecto de su visión del mundo: las ruinas de Medina Azahara son las ruinas del paraíso perdido (…) el correlato objetivo de una honda reflexión sobre el paso del tiempo, la fugacidad de las cosas, la ineludible presencia de la muerte”, como se aprecia en estos versos: «Del alminar, ¿qué queda? Del alcázar / ¿qué queda? Del amor, del poderío, / del deseo, ¿qué queda? Un son de piedra, / un nombre vago y falso, un aire triste». A este seguirían los poemarios “La casa” (1966), “A la luz de cada día”(1967) y los póstumos “Regalo de amante” (1975) y “Psalmos”, “Homenajes” y “Otros poemas” publicados todos en 1982. En todos, la singular voz del poeta destella con luz propia. Para Luis Antonio de Villena «el mejor Molina es ese poeta del júbilo del amor y la sensualidad, tocado de melancolía temporalista y de algunos toques de religiosidad verídica cuanto necesariamente heterodoxa». Sin duda alguna Ricardo Molina representa la voz serena de un tiempo oscuro, solo salvable desde una estética profundamente humana y donde “lo bello”, como él mismo dijo, “es el supremo consuelo que puede ofrecer el poeta a los hombres”. Intimista, sensual, culto y casi místico en ocasiones, Ricardo Molina nos afianza en el convencimiento de que la verdadera poesía se escribe desde el conocimiento y la emoción como hecho singular de lo vivido. Como colofón a este comentario sean estos versos del poema “Invitación al mundo exterior”, homenaje a Pablo García Baena, homenaje a la vida: «Aunque nadie lo diga / muy profunda y hermosa es la vida. // Despierta / al mundo. // Derrámate / en el mundo. // Entrégate / amante. // Sal / de ti. // Sé / feliz».  







Título: Antología poética
Autor: Ricardo Molina  
Edición de Pedro Roso
Editorial: Hiperión (Madrid, 2017)                                                             

OSKAR.

Un fallo lo tiene cualquiera

Este año la Navidad se estaba retrasando más de lo normal. Para empezar, en mi colegio, todavía no habíamos comenzado a preparar la representación anual, y los componentes del coro aun no habían ensayado ni un solo villancico. Estos acontecimientos, sin duda notorios, no hubieran llamado mi atención, de no ser porque en televisión, los anuncios de juguetes permanecían estancados, agazapados, y dejaban su espacio a los habituales reclamos sobre teléfonos móviles, coches y productos que no se sabía que eran y para que servían.
Ese hecho, unido a mi natural curiosidad, me hizo adentrarme un poco más en el problema. ¿Qué estaba pasando con la Navidad?
Distinguimos las fechas navideñas del resto del año por una serie de cambios en nuestro entorno: el mobiliario urbano se engalana en bombillas y guirnaldas, los centros comerciales inundan sus pasillos de productos perecederos, alcohólicos y lúdicos incrementados un diez por ciento sobre su precio habitual. Incluso los sentimientos y los buenos deseos se acentúan en el ambiente, entre la gente crece la caridad y el cariño hacia el prójimo y al necesitado. Son evidentes identificadores sociales de la llegada de la festividad.
Pero todas estas señales, por más que miraba y preguntaba, no las encontraba, y comenzaba a pensar que, a lo mejor, ya se había terminado la época en que las personas celebraban la Navidad. Que quizá se había decidido, por unanimidad mundial estadounidense, que la Navidad en sí misma era un gasto superfluo y una perdida de tiempo. Que en estos tiempos de crisis es conveniente no distraerse en asuntos espirituales e improductivos.
Estos oscuros pensamientos, unidos a mi capacidad analítica, me estaban sumiendo en una ligera disminución de ánimo. Mi madre me preguntaba por las mañanas que me sucedía a lo que yo me limitaba a mover la cabeza de un lado a otro en actitud negativa.
Decidí hacer frente al problema, tras comprobar que esa pseudodepresión no me iba a conducir a ninguna solución, y me dirigí al único sitio que podía auxiliarme en estos momentos de confusión y desorden que me asolaban.
Eran las nueve de la mañana cuando entre en la parroquia del barrio. Don Antonio, el cura, se encontraba en esos instantes dando brillo con limpiacristales a una figurita del niño Jesús.
- Buenos días, don Antonio. Quisiera hacerle una pregunta delicada que no parece tener respuesta lógica.
Don Antonio me miró inquisitivo tras sus pequeñas gafas de Lennon y me invitó a pasar a su despacho.
- ¿De qué se trata, muchacho? ¿Acaso no has entendido el misterio de la Santísima Trinidad, o te parece incomprensible el milagro de la multiplicación de los panecillos?.
- No se trata de nada de eso, Don Antonio, es algo mucho más grave. Se trata de la Navidad.
El párroco se ajustó el alzacuellos y mirándome extrañado, repitió mis últimas palabras:
- ¿La Navidad?
- Si, la Navidad, ¿acaso solo yo me he dado cuenta que este año la Navidad todavía no ha aparecido, que las gentes viven sin los valores humanitarios que acompañan esas fechas y que, si no lo remediamos, este año los niños perderán la ilusión para siempre?
Don Antonio, miró su reloj, luego abrió un periódico deportivo que tenía sobre la mesa, y sin levantar la mirada, respondió en tono grave y un pelín enfadado:
- Muchacho, ¿te has dado cuenta del día que es hoy?
- Hoy es veinticinco de agosto, señor.
El párroco, con toda la paciencia que pudo acumular, que no fue mucha, me explicó mediante un calendario, que la Navidad, contrariamente a lo que los niños desean, nunca llega en agosto, sino en diciembre, aunque a veces, por culpa de la mercadotecnia se adelante a noviembre.
En fin, como dice mi madre siempre que le echa azúcar en vez de sal a la comida, “un fallo lo tiene cualquiera”. ¿O no?

Oscar José García López.


Un fallo lo tiene cualquiera. Oskar José García López

     

domingo, abril 08, 2018

Mujer incansable


MUJER INCANSABLE

Toda mujer tiene que descansar
Todo el día no para de trabajar
El agobio de las faenas diarias
Tiene en su cabeza molestias
Cada día se levanta aturdida
Hace su cama y la de los niños
Luego prepara la comida
Y luego friega los suelos
Más tarde descansa en el sofá
Y con el rayo del solecito
Se queda toda relajá
Tumbada se queda agustito
Al terminar la jornada
Hace una cena con hermosura
Y quedándose relajada
Se va a dormir a la luz de la luna





José Luis Granados López, 
(Secretario Acifa), 


nos comparte estas canciones de su libro
 EL CAMINO