martes, octubre 09, 2018

Cartas de mis ¿amigos?


Cartas de mis.. ¿amigos?

¿Los hay?...

Recuerdos simples.







Para las palomas de mis recuerdos 

en Plaza Charabubop,  tenía doce años.



Recibí hoy dos cartas que me emocionaron, una de las hermanas Laura y Auria Salgado Hernández, y otra de mi queridísima amiga Lucrecia que está estudiando en Madrid un doctorado.

Las hermanas Salgado me contaron cosas de su pasado… me ha gustado saber de ellas… yo destacaría estos párrafos de su carta, una carta en donde me mostraban una redacción para el profesor Ernesto, que escribiría un libro de sus memorias en el que pensaba incluirlas:

Corría el año 1988. Era nuestro tercer curso de carrera en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. 

Desde aquella, han pasado más de veinte años… pero aún recordamos el primer día en que vimos entrar por la puerta a un señor con corbata y muy sonriente. Nos llamó la atención, ya que normalmente los profesores entraban muy serios, imponiendo respeto. Este señor comenzó a hablarnos de lo que sería su materia: “Ética de los medios audiovisuales”.

Poco a poco, según iban transcurriendo las clases, nuestra amistad comenzó a crecer. Siempre dedicaba unos minutos de su tiempo para hablar con las dos, cosa que hacía antes de comenzar o terminar de dar su materia, o bien, cuando nos veíamos en el pasillo. Día a día nos fuimos conociendo y hablando de los asuntos más diversos.

Era un profesor atípico, muy simpático y agradable, que sabía lo que decía y que no necesitaba leer en sus apuntes para explicar las lecciones. Pensamos que hablaba de aquello que realmente le fascinaba y que conocía a fondo: los medios audiovisuales y el tratamiento ético de la información. 

Nos gustaba como profesor porque no intentaba “sentar cátedra”, al contrario, él nos proponía un tema y nos daba su opinión, después dejaba que nosotros lo discutiésemos libremente. Él se limitaba a intervenir como simple moderador o para acotar el tema y que no nos alejásemos de lo que a él realmente le interesaba.

Como profesor era muy querido por todos sus alumnos. Muchos de nosotros le comentábamos incluso los problemas que nos surgieran con otros de nuestros profesores. Él siempre nos escuchaba con atención, siempre tenía una palabra de aliento para todos, pero sobretodo, tenía una amplia sonrisa y es cierto eso de que hay momentos en la vida, en que se agradece más un gesto cariñoso que miles de  palabras.

Su buena educación, su buen humor, su amplia cultura, pues fue un hombre que  viajara y estudiara mucho, y también, por qué no decirlo, sus bonitas corbatas, que le hacían ver siempre como una persona curiosa, que le gusta verse bien, hizo que nos fuésemos haciendo cada día más amigos...  Por ese motivo, con el tiempo  llegamos a conocer casi todos sus gustos y su gran pasión por escribir. 

En 1990 nos traslademos a Sanpiaghí, en Jhurrujuña Ghunmj,  para comenzar a trabajar en Televisión al mismo tiempo que hacer el doctorado en Ciencias de la Información en la Universidad de Sanpiaghí, pero la distancia no ha impedido que siguiésemos comunicándonos por teléfono o por correo electrónico. Así nos enterábamos de como iban nuestras vidas, de nuestras tristezas y de nuestras alegrías. Por ejemplo, seguimos muy de cerca la evolución de la convalecencia de su padre antes de morir. Sabemos que Ernesto lo sintió muchísimo, como buen hijo que ha sido.

Ernesto es una de esas personas que quisiéramos tener siempre como nuestro amigo. Sabemos que siempre podemos contar con sus consejos y su ayuda, sin importar los kilómetros que nos separen ni la diferencia de edad... No hay nada ni nadie en el mundo que pueda destruir nuestra hermosa amistad, que fue creciendo a lo largo de muchos años. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que ha sido nuestro profesor, uno de los que más hemos aprendido como ser humano y como docente y, además, sabemos que llegó a ser muy admirado por su forma de ser y su comportamiento con todos en la facultad.

Él nos enseñó que no cuesta nada ser amables los unos con los otros, que se puede hacer el trabajo con buen humor, que con buenas palabras se logra más que con gritos, que no hace falta discutir para conseguir lo que se quiere, que una sonrisa puede llegar a abrir miles de puertas... En resumen, con él hemos aprendido una forma de comportamiento ante la vida y en el desempeño del trabajo... y eso podría ser un buen concepto de ética, ¿no?...

Van pasando los años, y cuando miramos atrás, a esos estupendos años que vivimos como universitarias en Madrid, Ernesto siempre está ahí... ¿Cómo podría no estarlo?

Todo lo que sentimos por ti te lo podemos resumir en dos palabras muy simples: “te queremos muchísimo”.

Estas son unas palabras que el profesor Ernesto incluiría en uno de sus libros y que les pidió a mis dos amigas que escribieran.

Mi amiga Lukrecia Urriertí Chastañedán, en cambio, me respondía así a un e-mail que le enviara preguntándole como le iba por Madrid y si estaba preparada para el mundo laboral:

Llegando enero, trabajaré. ¿Iréis a Lourdes a visitar el santuario de la virgen?. ¿Qué tal vasss kom tu ascenso?... ¿No ibáis a Beughjutá?... Los humanos de aquí siguen “igual de habladores”, palll colmo de pesares, el otro día comprobé definitivamente q´el encargado de mi doctorado es un incompetente, poeta de los malos, sucio, ladrón, que no sabe redactar ni dar clase, y q´ quiere que los que trabajamos nos bajemos los salarios en aras de las obras públicas de la Ciudad de Righartejk. 

Horas pasé,  retorciéndome de pena y llanto en la silla del comedor, no en su cara de bobo... Saqué poca nota porque que se dio cuenta de mis risas alegronas, llantos, no equivocados, sueños y lamentos varios, que espero llegue a olvidar. Y uno, dos, cinco y volver a empezar.

Kortooo el tema...mucho ánimo amiga y besazos para Clara Ghinduschaigh, nuestra amiga en común.

Un abrazo.

Carta a una amiga… mi amiga Doñita Wharmen Lhighón Chupxanjuín…

Le pregunté a Manel Aurelio Almaritow Lhopezas y me dice que lo del Dogheretí del 19 no es nada más que los requisitos para presentarse a las pruebas. El día que no viniste hubo una manifestación pacífica para que no haya negación por parte de los sindicatos a que se haga la nueva votación. Yo no fui porque me llevo bien con Manuel y con Pablo de Rodríguez y no quería que me vieran ahí. 

Ruchardefg di Ranxalazrrén se enfadó muchísimo conmigo, luego le hablé y me preguntó porque no fuera. En principio no sé en que quedará todo... Los sindicatos están nerviosos por la votación. Bueno señorita Chupxanjuín, ¿qué tal lo del bulto, qué te ha dicho el doctor?. Sigue estudiando, que yo creo el nuevo sindicato no va a tener la fuerza suficiente para anular exámenes.  Hasta luego.

La respuesta de Wharmencill ha sido:

Hola, estaba sedada en la intervención, luego me llevaron para una sala nueve largas horas, me dieron paracetamol y un jarabe barato, el lunes tengo que volver a ir el médico de cabecera.

Pásalo divinamente por Chasjtellok, disfruta de los días libres que bien te los mereces y ya me contarás a la vuelta. Ah, si pasa algo novedoso en el mundito laboral mantenme informada. Un abrazo. Wharmencill de Bucanpartibell.

Al día siguiente, le contesté:

Me alegra que hayas salido bien. Si puedes escríbele a Filomena que estaba también preocupada. Su e-mail es Filomenamany98642325pervcong7@Lmueldi.com. Por aquí nadie habla del tema de las pruebas, no sé como va la cosa. Tampoco he preguntado. Las habrá, de una u otra forma... la empresa no va a dar el brazo a torcer... sino las plazas quedarán ahí o por ahí...

Respecto a Chasjtellok, aún no sé si iré, creo que sí, pero es que Quique di Fherghuj se enfermó y si no está de alta tendré que pedirle a María Teresa Nujghantielp que me haga cuatro días en lugar de dos. Creo que no habrá problema. Espero, que no si no perderé 200 euros. Te contaré. Cuídate mucho y esperamos verte pronto por aquí... aunque seguro que tú estás mejor en casa.

Besos.

Un día después volví a escribirle:

Hola Wharmencill, espero que estés mejor... claro que mejor que aquí seguro que estás. Tus compañeros de departamento me han pedido tu e-mail para enviarte un saludo, espero que no te importe que se lo haya dado. Creo que te quieren bastante. Un saludo. 



Wharmen Wharmencille, que tanto al trabajo faltaste…Nos conocemos desde muy pequeñas, cinco años, ¿y qué?... Yo no sé si estás enferma o te haces… Wharmen Wharmen, deja de quejarte… Wharmencille… como me engañaste… Wharmen yo no puedo hacer lo que tú haces. Wharmen,  que eres como un clavel rojo para Gustavo Yuriari, tu enamorado, Wharmen, que tú también te has reído de nuestra amistad… Wharmencill, que sin embargo debo seguir… hablándote.