LA NOTICIA EN UN INSTANTE

martes, febrero 11, 2020

MIGUEL PÉREZ MATEOS

presentación en la Biblioteca Villaespesa
Presentación del libro “Obstinada palabra” de Miguel Pérez Mateos

Biblioteca Villaespesa. Viernes 10 de enero de 2020.
Por María Ángeles Lonardi

Bienvenidos.
Gracias por acompañarnos, por acudir a esta cita. Gracias a la Biblioteca por abrirnos las puertas y gracias a Pilar Quirosa, amiga muy querida, que ya no está físicamente entre nosotros, pero sí está en nuestros corazones, porque gracias a ella lo conocí. Ella fue quien presentó el libro anterior en esta misma Biblioteca.  También, Emilia Gutiérrez me habló de Miguel Pérez Mateos. Y ¿quién es este señor? Bueno, en la contraportada del libro hay una breve biografía que se puede consultar para saber algo más y dentro del libro aparece su correo electrónico y un teléfono para contactar con él y su página de Facebook, etc.
Yo diré poco, algunas pinceladas apenas para ilustrar a quienes no lo conocen. Nació en Almería, en 1947. De pequeño se fue con sus padres a Argentina, país que adoptó como suyo desde 1954. Vive en San Rafael Mendoza. Es maestro Normal Nacional Y Profesor en psicología. Desde joven está vinculado a grupos e Instituciones culturales y alterna la creación literaria con la práctica del collage y también se lleva muy bien con el teatro: escribió y dirige obras en la actualidad.
MIGUEL PÉREZ MATEOS
OBSTINADA PALABRA. ANTOLOGÍA POÉTICA
Recibió el premio de Flor de lis de Plata en 1980 por su aporte a la cultura sanrafaelina.

Tienen seis libros publicados y de cada uno se hizo una selección de poemas, a saber:

Poemas de agua y viento, 1984
Instantes, 1990
Imágenes dispersas, 1994
Llaves y candados, 2011
Poemas de junio, 2013
Manchas sobre el asfalto, 2017.


Y tiene varios libros inéditos de cuento, poesía y teatro.



Dice: “Escribir un poema o elaborar un collage me obliga a practicar la paciencia y gozar de la serenidad, a meterme hacia a dentro y buscarme en mi mismo para encontrarme abierto a la palabra, a los colores y las formas que permiten reinventar la vida cada día.”

Y este libro de 244 páginas, esta Antología poética, tiene entre sus primeras páginas una frase muy significativa. Toda una declaración de intenciones: “He poblado de nombres el silencio” Giuseppe Ungaretti, “Himnos, Sentimientos del tiempo.”
El libro, esta Antología poética ha sido publicada en agosto de 2019, por Aldabón Ediciones, de San Rafael Mendoza Argentina, con una cuidada edición y encuadernación y es para mí un honor presentar a este compatriota, que vuelve a Almería, a sus orígenes, a traer sus versos y a compartirlos con todos nosotros. Gracias por contar conmigo.
En la página 37 del libro aparecen los agradecimientos del autor donde nos detalla lo que significa para él este libro y esta selección. A familiares y ausencias, especialmente a sus nietos. Su nieto mayor, a quien conozco personalmente, se llama Eduardo, como mi papá. Él fue el que eligió la portada del libro entre las obras de su abuelo y ese es un detalle que no puede pasar desapercibido, porque habla de la gran sensibilidad que tiene Miguel y de la importancia que le da a los afectos.


María Ángeles Lonardi, Biblioteca Villaespesa
OBSTINADA PALABRA DE MIGUEL PÉREZ MATEOS
Y en la página 9, aparece el Prólogo a cargo de Marta Elena Castellino, Profesora y Licenciada en Letras, egresada de la Facultad de Filosofía y Letras de UNCuyo, Doctora en Letras, quien magistralmente hace un estudio pormenorizado de todo lo que rezuma este conjunto de libros. De este gran trabajo he tomado referencias y quiero compartir algunas. Luego, cada uno, hará su interpretación del poema porque en ello radica la magia de la poesía, la razón de ser, la esencia de la misma. Y será vuestro el poema cuando lo hagan suyo, cuando lo saboreen y lo recorran.
El autor tiene una larga trayectoria, nutrida, avalada por publicaciones y méritos profesionales y además, actividades culturales y en esta ocasión, se ha valorado a algunos textos por encima de otros para agruparlos en esta antología, especie de “florilegio”. Se han considerado todos sus libros publicados, se han respetado las secciones y la integridad de los poemarios para no distanciarse demasiado del criterio del autor y además, se han respetado los epígrafes como una forma de demostrar simpatía con determinados autores o citados. Y por supuesto, los títulos que ha escogido el autor y que van marcando el sentido de la expresión poética que se hace cada vez más cripta, sugerente y a veces simbólica.
En Poemas de agua y viento la temática queda resumida en el epígrafe, en su referencia a la familia, a los que se relacionan con la poesía y al entorno luminoso de su ciudad, en septiembre, que es la luz de la primavera” dice. Se trata de una auténtica “Biografía sentimental”: el amor, el hijo, la casa familiar como refugio y las isotopías que hablan de viaje y de retorno como la fugacidad del tiempo: “Porque el tiempo sería un camino de agua/ y los días tendrían colores diferentes”. El viaje es travesía marítima en el agua, o peregrinaje sentimental, un transcurrir de las estaciones y ese viaje es la aventura de las palabras.
Y también están representadas otras temáticas como la inquietud del yo, un mundo que se debate en sus propias miserias y también la comparación con el otoño de San Rafael, de su ciudad. Bellas imágenes, comparaciones y metáforas.
También el quehacer poético, la “gestación” de la obra: “Después de claudicar, de morir una vez y renacer/ y volver a morir y revivir/ llega el goce final, la calma, la quietud”.
El segundo, Instantes, parece aludir en su título a la fragmentación de la experiencia. Hay una preferencia por los poemas breves, sencillo, directos, algunos como aforismos, con humor, por ejemplo. Define al Despertador “Pequeño semidios/despótico y malvado/ególatra y redondo”.
Otra particularidad es el intento de “detener” o “aquietar” el momento fugaz, detenerlo en palabras, y es la exacta notación que acompaña cada poema, la fecha de composición, como si fuera un diario de vida.
Referencias al entorno geográfico pero a diferencia del libro anterior se produce en este una trasmutación del paisaje exterior en imagen interior. Destaca algunos elementos naturales como el álamo o el viento zonda, propios de la región de Cuyo. También hay una aproximación al indio, hijos del sol, la etnia aborigen emblema de la entraña ancestral de nuestra tierra. En medio de la naturaleza el yo lírico se examina en busca de respuestas y podríamos hablar de “poemas existenciales”.
El tercer libro Imágenes dispersas aparece una voluntad constructiva que organiza la materia poética en cuatro secciones tal y como sugieren los títulos de los epígrafes “Imágenes de fuego” Imágenes de sal, imágenes finales, con citas de Rafael Alberti, Antonio Di Benedetto, Jorge Guillén, Vicente Aleixandre.
Una imagen que prevalece en este conjunto de poemas es la de Sísifo, el condenado a llevar perennemente su carga de dolores sin esperanza de redención. Esta figura mítica atraviesa transversalmente varios poemas, aun sin estar nombrado expresamente en ninguno. También Prometeo e Ícaro, todos emblemas del vano intento por superar nuestras limitaciones inherentes al propio ser.
A partir de este libro el lenguaje es más críptico, con una sintaxis particular con sustantivos inesperados o verbos nominales y la tipografía más audaz y expresiva. Su poesía se torna oscura y aparece muy presente la muerte como correlato de la existencia, como parte del viaje. La simbología prevalece y mezcla el paisaje como túneles, barrancos, muros, etc. Esa preocupación por la naturaleza del lenguaje y la estrecha relación con la palabra poética.
Llaves y candados: enuncia el contenido partido en dos, sugiere la complementariedad, la pregunta respuesta y la dualidad y parece insinuar una posible apertura del universo poético. Creo que de esa dualidad, surge la preferencia por los conceptos opuestos que redundan en la misma idea (recurso estilístico) siempre en relación con la palabra poética: “Me funda / y me des-funda/espada silenciosa/ que atraviesa mi costado.” Y habla de la palabra azul, la palabra mágica capaz de decirlo todo erigida en llave.
El sentimiento de pérdida irreparable que atañe a todas las cosas que son queridas, el amor desamor, la fugacidad, el vértigo , el llanto y el gozo, irritación y tedio…
En el caso de los candados, compuesto por un solo y extenso poema, aparecen las limitaciones ontológicas. Sometido a la condena temporal- río de Heráclito” que no vuelve a su origen” prisionero de sus propios errores, el hombre atraviesa el escenario enarbolando la palabra como única posibilidad de redención. No sé si el autor en este poema ha querido destacar esa imposibilidad de volver a su origen, a ese lugar natal en el que hoy se encuentra. El nuevo país, oficia de candado ante su expectativa o su ilusión por viajar…
En Poemas de junio resalta la resonancia afectiva que provoca este mes en el autor. Equivale a frio, invierno, privación de vida, tristeza. Relación con el desierto aludido por Juan Gelman “sus ojos se llenaban a veces de desierto”.
Se acentúa el tono elegíaco ante la fugacidad del tiempo. Es la pesadumbre del tiempo que corre, melancolía porque todo pasa, imposible regresión al pasado dichoso. Prevalece la memoria, reiteración temporal y clausura. El metro libre con predominio del verso corto, cierta tendencia al heptasílabo o al pie quebrado, blancos sin rima hacen que resalte la prelacía del sentimiento por encima de la métrica. Otro rasgo de estilo es la aparición de palabras por yuxtaposición por ejemplo: “destroza-entroniza”, casipreguntas, “nocheprision”. Así la poesía interna intenta ser la respuesta, la palabra precisa capaz de traducir el interior humano.
El lenguaje es cada vez más simbólico.
Manchas sobre el asfalto asocia asfalto a calle y se encara el tema desde la posición de un observador pasajero que mira la cotidianeidad urbana. Esa idea de viaje o desplazamiento de un viajero nocturno se advierte en su poema Viaje. (pág. 205). La ciudad citada por Ítalo Calvino que preside el volumen como sitio de toda clase de intercambios y mapas vitales de diversos itinerarios por eso se divide en espacio, tiempo, personajes. La primera parte es “Escenarios y atmósferas”, la esquina, el edén sin ángeles apacibles, el paisaje del ocaso, vivencias de ciudad y su simbolismo. En la sección de “Magdalenas” adquieren corporeidad y nombre propio las pecadoras, como en “La ciudad de las Venus impúdicas”: Rosario, historia y prostitución, 1874, 1932” libro de María Luisa Múgica.
Destaca la belleza de lo oscuro, lo rechazado por la sociedad y que instala un imaginario de mala vida, como habla de ello el tango o el teatro. El poeta descubre la intemperie como metáfora de condición vital.
Tema duro, espinoso, pleno de connotaciones. Una visión carnavalesca del mundo. La visión de los protagonistas y del drama, con máscaras, pelucas, componiendo el “aquelarre” ciudadano que relata el poeta.
Es el imperio de lo nocturno, la noche y sus códigos. Un mundo signado por la falsedad de las apariencias. “Destellos, oros falsos, carteras, /tacones”.
El título Magdalenas alude en clave bíblica a la pecadora arrepentida, redimida por la infinita Piedad y por su capacidad de amor. Abundan las referencias al ámbito religioso: ángeles, purgatorio, infierno, extremos de un devenir que espera el milagro redentor. Distintas notas de una dolora melodía que entona la ciudad sin expulsar sus lacras, sus miserias con víctimas inocentes, en desamparo ante las mafias, por ejemplo.
Bocanadas y escarnios, la tercera sección aborda el tema con mayor hondura sentimental, referencias lao auditivo, diálogos, voces que susurran, el silencio de un mundo que se oculta. Historias mínimas, jirones, visiones fragmentos de existencias, vidas sin esperanza. El vocabulario y las imágenes se vuelven agresivas o su significado más duro: pesar, afrenta, felonía, llanto, sangre, vacío, desesperación…
Dice el poeta: “su vida ha sido apenas/ una extraña metáfora de la desesperanza”.
Palomas y soledades” tiene un cambio de focalización, la mirada predominante exterior deja paso a una introspección en esos personajes que ahora tienen voz propia, interioridad desgarrada. El meterse en el interior de estas criaturas dolientes se advierte en su vocabulario y en cada verso. De algún amanera es una” recapitulación de personajes vencidos, trotacalles sin alma rufianes. Un catálogo de “impuros” cuya dureza mitiga con hermosas imágenes que hacen aún más patente el dolor y la miseria, despertando la “conmiseración” con el lector destacando un gran respeto y propiciando la sensibilidad social.
La temática es dura y escabrosa y es un verdadero alarde de magia poética haber trasmutado esa llaga de dolor de todas las ciudades en autentica belleza. Con este poemario la perfección formal no desdice su acento desgarrado y logra cautivar, emocionar y conmover como toda su poesía.
La lectura de sus libros, nos permitirá conocer un poco más de su profunda visión espacio temporal, de su percepción universal y de su hondura poética. Gracias por traernos tanta belleza y por compartirla con nosotros.