miércoles, agosto 19, 2020

EN LA PRADERA DE ASFODELOS de ÁNGEL DE UTRERA

Ángel de Utrera
ÁNGEL DE UTRERA, EN LA PRADERA DE ASFODELOS



  
“A veces, en medio de la noche, desvelado por el insomnio, y cuando lucho por no confesarme a mí mismo el terror que siento frente a la responsabilidad de desvelar minuciosamente el miedo del pasado, sobre las angustias que pesan sobre la idea de que “todo” sea efectivamente nada en el naufragio de nuestra ética; frente a esto, en esta agonía, desde este lugar en el que incesantemente recomienza el pasado, me ha sobrecogido una voz que se preguntaba, en mi interior, por sí misma: ¿quién soy yo? Por única constatación me ha bastado entonces experimentar, convocado por el clamor de esta pregunta, el abstracto e impensable terror de la nada creciendo en ondas como las aguas de un lago obscuro al que se ha arrojado una piedra”
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            “¿Podría yo ahora desde aquí enunciar aquellas palabras con las que yo expresaba un sentimiento inmensamente íntimo, convergente con el ritmo noble y lineal de mi vida pasada, con las que me consolaba considerando el sufrimiento, incluso el del viejo dios cristiano: un error de dar vueltas y vueltas sobre el pozo de una noria pero no como un hermoso y fuerte caballo que da vueltas y vueltas para al fin apagar la sed con el agua vivificadora, sino como el de un hámster o ratón de feria cuyo único horizonte inacabable es su propio y baldío esfuerzo?”
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            “Y preveo lo que ya anticipara Ernesto en otra ocasión: “El infierno está en la luz”; en el deslumbramiento constante del ser herido por mil claridades”

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