jueves, abril 02, 2020

UN HOMBRE BAJO EL AGUA



SALÓN DE LECTURA




JOSÉ ANTONIO SANTANO

 SALÓN DE LECTURA


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UN HOMBRE BAJO EL AGUA
UN HOMBRE BAJO EL AGUA


JUAN MANUEL GIL





En la vida, como en la literatura se ha de estar dispuesto siempre al debate. Afrontar ideas antagónicas o diferentes enriquece a todos. El conocimiento se adquiere precisamente por el discurso de los contrarios, de esa necesaria confrontación (nunca beligerante) de las ideas, donde las armas de los contendientes ha de ser la palabra o la escritura, según se disponga. Desde un punto de vista netamente literario agradezco que se produzca por ser de gran ayuda para conformar una idea propia. La última novela de Juan Manuel Gil (Almería, 1979), “Un hombre bajo el agua”, muy oportuna, por cierto, al contener dicha narración aspectos relacionados con el debate realidad-ficción-autoficción, con independencia de que su autor haya construido una narración muy sugerente, no solo en la temática sino también de la estructura y el acierto de la realidad trascendida. Esta es la historia de un recuerdo que producirá en el escritor una convulsión, una nueva forma de transmitir al lector una manera diferente de entender el hecho literario: «Todo es normal en mi vida. Solo quienes han escuchado en su interior el crujido de dos engranajes que encajan por ver primera saben de qué hablo». “Un hombre bajo el agua”, desde su primera página nos advierte de la grandeza narrativa de Juan Manuel Gil, con independencia de que más avanzada su lectura algunos pasajes autobiográficos propicien el debate al que antes nos hemos referido.

El elemento primordial que toma Juan Manuel Gil para desarrollar su discurso narrativo es una balsa de agua (acierto total), pues desde ese preciso instante el autor nos sitúa en un lugar desconocido para muchos, que nos sitúa en todo lo que subyace en torno al invernadero almeriense: «Él estaba en cuclillas sobre uno de los muros de la balsa de piedra y corría el verano de 1993. Yo atravesaba un bancal del Paraje de la Costumbre cuando lo vi de espaldas, con el cuello tenso y estirado, mirando fijamente el agua estancada». Así comienza esta novela y habría que ver una de las muchas balsas que existen en el campo de Níjar o el Poniente para hacerse una exacta idea de lo que cuenta Juan Manuel Gil en esta historia y de todas las circunstancias que rodean la agricultura del plástico almeriense. Pero sobre todo tendríamos que destacar de esta narración su pulso, la tensión narrativa que nace desde el preciso instante de ese encuentro del protagonista-autor con el Tusmadres en la balsa. Es a partir de ese preciso instante cuando comienza la construcción de esta monumental historia, combinada con el deseo de ser escritor del propio narrador y que irá desgranando a lo largo de las páginas de esta asombrosa novela. Una balsa, un verso, una muerte y el secreto de esa muerte son los hilos que maneja Juan Manuel Gil para demostrar un oficio que comienza a dar sus frutos: ser un buen novelista.



JUAN MANUEL GIL
JUAN MANUEL GIL


Título: Un hombre bajo el agua
Autor: Juan Manuel Gil
Editorial: Expediciones Polares (2019)






Tanto en la narración pura y dura, por su ambientación, como en los diálogos Juan Manuel Gil nos permite comprobar su buen hacer, con esa pizca de ironía unas veces y de humor otras, sin perder de vista otros recursos en los que el miedo (el propio que todas las madres inoculan a sus hijos), la mentira (continuada de unos y otros) y la belleza, por qué no, se entrecruzan en la memoria para contarnos una historia que quedará ensamblada y trascendida de la realidad, constituyendo así una otra realidad que ya es ficción, sin más. El amor y sus desajustes, el poder de la memoria y el deseo de saber que sucedió en aquel verano del 93 y unos personajes (Tusmadres, Pensacola, T., Eduardo Huergo, Carmela, Pascual…) que nos llevan de una confesión a otra, de un ser y estar a otro distinto, donde el tiempo y el espacio proporcionan los elementos básicos y determinantes para situar a su autor, el almeriense Juan Manuel Gil, en un lugar notorio de las letras españolas. 

sábado, marzo 28, 2020

JUAN JOSÉ GUERRERO (Pliyo)

Poema "Samurai Song" de Robert Pinsky recitado y compartido para todos nosotros por #pliyopoetry, Juan José Guerrero, que nos dice: "El 21 de marzo es el día de la poesía, así que quería compartir un poema con ustedes, y enviar un enorme agradecimiento a todo el personal médico de ahí fuera.
Mantente positivo, amigos!
Todo el amor.


viernes, marzo 06, 2020

ÁNGEL PADILLA. YO SOY MILLONES

ÁNGEL PADILLA
ÁNGEL PADILLA. YO SOY MILLONES



YO SOY MILLONES

Me preguntó una amiga:
"Cómo se hace
para aguantar tanta tortura
hacia seres sintientes,
en serio, a veces
me pierdo
y no sé cómo canalizar este
dolor..."

Yo le dije: "Los tiranos
matan los cuerpos pero no
la Dignidad: Ésta
sigue en pie en nosotros
y ve con nuestros ojos:
YO SOY MILLONES".

Ángel Padilla

ÁNGEL PADILLA. NOS QUIEREN POBRES DE ALMA


NOS QUIEREN POBRES DE ALMA
ÁNGEL PADILLA. NOS QUIEREN POBRES DE ALMA



NOS QUIEREN POBRES DE ALMA


No diré nada nuevo que ya no se haya dicho


En verdad, no sé por qué vengo aquí a decir nada


Si estoy cansado y soy infeliz
por lo que está pasando en el mundo


En el fondo, os lo confieso, tenía ganas de venir
para leer una poesía y que la poesía
esté siempre en todos los lugares


Pero hice borradores y borradores, y más borradores
y deshice tantos textos que al final no sabía qué tenía entre manos


Menuda novedad
el hacer y hacer para al llegar la noche pensar que qué somos
que para qué andamos
que para qué la lucha
que para qué la palabra


Yo mismo me lo pregunté mientras hacía mil versiones
de este mismo poema
que ya no es un poema sino una queja de alguien
al que llaman poeta pero sólo está cansado


Agotado, estéril, asqueado
de que mangoneen la palabra
de que usen la palabra para mentir
de que toda la poesía hecha parece que no ha valido de nada


Este acto de hoy va sobre las pensiones
bien, lo mismo de siempre, el capataz hizo magia con las manos
y engañó sobre la cosecha


Que no nos quieren pobres de cartera únicamente
Nos quieren pobres de alma


Se acabaron la hucha esa, menudo nombre,
y ahora vacían las almas


Ese es el peor expolio el del saqueo de las almas
El de dejarnos secos, sin esperanza


Sin ganas de salir a la calle
a alzar la voz, porque ¿para qué?


Si seguirán haciendo igual, me respondo
y se me encoge y muere la palabra


en las manos cansadas ya de casi 50 años
de vivir en España


La España de Celaya y de Hernández
De Machado, de Lorca, de Becquer


Volverán las oscuras golondrinas
Vientos del pueblo me llevan
Con tres heridas llego


Llenadme de agua esta sangre
llenadme de mar esta sangre
que retorne la alegría al canto
hoy pide el poeta la fuerza, antes fue al revés
ÁNGEL PADILLA


La poesía se cansó
de ser o no ser
de esperar sentada en el cajón


Pero recuerdo a mi madre
ella siempre anduvo en pie
aunque llegase cansada
y nos alzaba al sol
de su sonrisa
mamá
hoy levantas este poema
para mí, para todos, hoy


la fuerza de ti, que tanto luchaste
ha iluminado de verde este campo y soy
tan fuerte como tú conforme me expreso
y entre estas letras entra tu luz


Y puedo decir
a los que hoy me escuchan
que recuerden a su mamá
y que se echen a andar


Caballo blanco que se levanta de este poema
para cantar
por la justicia y la libertad


Ángel Padilla

[poema escrito en apoyo a las protestas de los Iai@flautas de Castellón
contra los ladrones de la política. En la jornada estatal de marchas contra el Estado]

ÁNGEL PADILLA. ME GUSTARÍA


ÁNGEL PADILLA

ME GUSTARÍA

Me gustaría que entrases a dar tu palabra
a los juzgados,
tú, con tu cuerpo imponente y dulce,
tu mirada soñadora y la inocencia de todo tu ser
entrando a las iglesias, tú,
me gustaría que por un día pudieras decir
lo que sientes, lo que piensas de este mundo,
que le hables a la cara al ganadero
en la vigilia y en sueños
y al que dice defenderte, al animalista,
en el día y en sueños.
Todo cambiaría si tu corazón hablase.
Nunca una playa ha dado su voz verdadera a dos enamorados.
Si tú hablases, si de pronto entrases a cada casa de esta prisión, y hablases.
Me gustaría que por unas horas el mundo se detuviese
y se viera obligado a escuchar a tu lengua de flor,
que las ancianas abrieran los ojos esa mañana
y te vieran todo lo largo que eres al lado de sus lechos.
Entrar tú por los hospitales,
por mitad del pasillo, entre todas las camillas.
Como rebotando tus pies, como siempre lo has hecho.
Pero tu hocico que no lleve sangre.
Ni tu pecho soledad.
Que llegues tú limpio del limpio campo. Por primera vez, Tú,
que se te escuche.
En un canal nacional, entrando un toro al plató mientras se produce un absurdo debate sobre ti, y tú lamiendo una de las cámaras, oliendo a romero tu cuerpo. Entrar
tú en un colegio y pasar por delante de una pizarra
donde el profesor está explicando algo sobre
los países y las geografías.
Entrar tú,
me gustaría, a la soledad ahora de mis manos mientras escribo esto
y miro tu cara
y sé lo que te espera
cuando te siento tan cerca y tu sangre es mi sangre.
Que entraras a una piscina llena de gente y, ellos gritando de miedo y tú levantando la cabeza al cielo
mirando un ave, tu boca que se vea sonreír.
Me gustaría verte un día pasar por mi calle,
con tu pelo de tierra y cielo y salmo
y viento y alegría en tu pecho de canción,
yo no diría nada.
Interrumpir tu paso / es detener un río.
Yo nunca digo nada cuando contemplo el mar.

Ángel Padilla


ÁNGEL PADILLA. YO LLAMO A UN MUNDO



ÁNGEL PADILLA
ÁNGEL PADILLA. YO LLAMO A UN MUNDO





YO LLAMO A UN MUNDO

Yo llamo a un mundo en que las mujeres
no tengan que tener miedo de los hombres,
los animales, de los humanos,
los humanos, de llamarse animales,
los países, de disolverse en pueblos,
los pueblos, en individuos,
el individuo en tierra
y la tierra en libertad.

Ángel Padilla

martes, febrero 11, 2020

MIGUEL PÉREZ MATEOS

presentación en la Biblioteca Villaespesa
Presentación del libro “Obstinada palabra” de Miguel Pérez Mateos

Biblioteca Villaespesa. Viernes 10 de enero de 2020.
Por María Ángeles Lonardi

Bienvenidos.
Gracias por acompañarnos, por acudir a esta cita. Gracias a la Biblioteca por abrirnos las puertas y gracias a Pilar Quirosa, amiga muy querida, que ya no está físicamente entre nosotros, pero sí está en nuestros corazones, porque gracias a ella lo conocí. Ella fue quien presentó el libro anterior en esta misma Biblioteca.  También, Emilia Gutiérrez me habló de Miguel Pérez Mateos. Y ¿quién es este señor? Bueno, en la contraportada del libro hay una breve biografía que se puede consultar para saber algo más y dentro del libro aparece su correo electrónico y un teléfono para contactar con él y su página de Facebook, etc.
Yo diré poco, algunas pinceladas apenas para ilustrar a quienes no lo conocen. Nació en Almería, en 1947. De pequeño se fue con sus padres a Argentina, país que adoptó como suyo desde 1954. Vive en San Rafael Mendoza. Es maestro Normal Nacional Y Profesor en psicología. Desde joven está vinculado a grupos e Instituciones culturales y alterna la creación literaria con la práctica del collage y también se lleva muy bien con el teatro: escribió y dirige obras en la actualidad.
MIGUEL PÉREZ MATEOS
OBSTINADA PALABRA. ANTOLOGÍA POÉTICA
Recibió el premio de Flor de lis de Plata en 1980 por su aporte a la cultura sanrafaelina.

Tienen seis libros publicados y de cada uno se hizo una selección de poemas, a saber:

Poemas de agua y viento, 1984
Instantes, 1990
Imágenes dispersas, 1994
Llaves y candados, 2011
Poemas de junio, 2013
Manchas sobre el asfalto, 2017.


Y tiene varios libros inéditos de cuento, poesía y teatro.



Dice: “Escribir un poema o elaborar un collage me obliga a practicar la paciencia y gozar de la serenidad, a meterme hacia a dentro y buscarme en mi mismo para encontrarme abierto a la palabra, a los colores y las formas que permiten reinventar la vida cada día.”

Y este libro de 244 páginas, esta Antología poética, tiene entre sus primeras páginas una frase muy significativa. Toda una declaración de intenciones: “He poblado de nombres el silencio” Giuseppe Ungaretti, “Himnos, Sentimientos del tiempo.”
El libro, esta Antología poética ha sido publicada en agosto de 2019, por Aldabón Ediciones, de San Rafael Mendoza Argentina, con una cuidada edición y encuadernación y es para mí un honor presentar a este compatriota, que vuelve a Almería, a sus orígenes, a traer sus versos y a compartirlos con todos nosotros. Gracias por contar conmigo.
En la página 37 del libro aparecen los agradecimientos del autor donde nos detalla lo que significa para él este libro y esta selección. A familiares y ausencias, especialmente a sus nietos. Su nieto mayor, a quien conozco personalmente, se llama Eduardo, como mi papá. Él fue el que eligió la portada del libro entre las obras de su abuelo y ese es un detalle que no puede pasar desapercibido, porque habla de la gran sensibilidad que tiene Miguel y de la importancia que le da a los afectos.


María Ángeles Lonardi, Biblioteca Villaespesa
OBSTINADA PALABRA DE MIGUEL PÉREZ MATEOS
Y en la página 9, aparece el Prólogo a cargo de Marta Elena Castellino, Profesora y Licenciada en Letras, egresada de la Facultad de Filosofía y Letras de UNCuyo, Doctora en Letras, quien magistralmente hace un estudio pormenorizado de todo lo que rezuma este conjunto de libros. De este gran trabajo he tomado referencias y quiero compartir algunas. Luego, cada uno, hará su interpretación del poema porque en ello radica la magia de la poesía, la razón de ser, la esencia de la misma. Y será vuestro el poema cuando lo hagan suyo, cuando lo saboreen y lo recorran.
El autor tiene una larga trayectoria, nutrida, avalada por publicaciones y méritos profesionales y además, actividades culturales y en esta ocasión, se ha valorado a algunos textos por encima de otros para agruparlos en esta antología, especie de “florilegio”. Se han considerado todos sus libros publicados, se han respetado las secciones y la integridad de los poemarios para no distanciarse demasiado del criterio del autor y además, se han respetado los epígrafes como una forma de demostrar simpatía con determinados autores o citados. Y por supuesto, los títulos que ha escogido el autor y que van marcando el sentido de la expresión poética que se hace cada vez más cripta, sugerente y a veces simbólica.
En Poemas de agua y viento la temática queda resumida en el epígrafe, en su referencia a la familia, a los que se relacionan con la poesía y al entorno luminoso de su ciudad, en septiembre, que es la luz de la primavera” dice. Se trata de una auténtica “Biografía sentimental”: el amor, el hijo, la casa familiar como refugio y las isotopías que hablan de viaje y de retorno como la fugacidad del tiempo: “Porque el tiempo sería un camino de agua/ y los días tendrían colores diferentes”. El viaje es travesía marítima en el agua, o peregrinaje sentimental, un transcurrir de las estaciones y ese viaje es la aventura de las palabras.
Y también están representadas otras temáticas como la inquietud del yo, un mundo que se debate en sus propias miserias y también la comparación con el otoño de San Rafael, de su ciudad. Bellas imágenes, comparaciones y metáforas.
También el quehacer poético, la “gestación” de la obra: “Después de claudicar, de morir una vez y renacer/ y volver a morir y revivir/ llega el goce final, la calma, la quietud”.
El segundo, Instantes, parece aludir en su título a la fragmentación de la experiencia. Hay una preferencia por los poemas breves, sencillo, directos, algunos como aforismos, con humor, por ejemplo. Define al Despertador “Pequeño semidios/despótico y malvado/ególatra y redondo”.
Otra particularidad es el intento de “detener” o “aquietar” el momento fugaz, detenerlo en palabras, y es la exacta notación que acompaña cada poema, la fecha de composición, como si fuera un diario de vida.
Referencias al entorno geográfico pero a diferencia del libro anterior se produce en este una trasmutación del paisaje exterior en imagen interior. Destaca algunos elementos naturales como el álamo o el viento zonda, propios de la región de Cuyo. También hay una aproximación al indio, hijos del sol, la etnia aborigen emblema de la entraña ancestral de nuestra tierra. En medio de la naturaleza el yo lírico se examina en busca de respuestas y podríamos hablar de “poemas existenciales”.
El tercer libro Imágenes dispersas aparece una voluntad constructiva que organiza la materia poética en cuatro secciones tal y como sugieren los títulos de los epígrafes “Imágenes de fuego” Imágenes de sal, imágenes finales, con citas de Rafael Alberti, Antonio Di Benedetto, Jorge Guillén, Vicente Aleixandre.
Una imagen que prevalece en este conjunto de poemas es la de Sísifo, el condenado a llevar perennemente su carga de dolores sin esperanza de redención. Esta figura mítica atraviesa transversalmente varios poemas, aun sin estar nombrado expresamente en ninguno. También Prometeo e Ícaro, todos emblemas del vano intento por superar nuestras limitaciones inherentes al propio ser.
A partir de este libro el lenguaje es más críptico, con una sintaxis particular con sustantivos inesperados o verbos nominales y la tipografía más audaz y expresiva. Su poesía se torna oscura y aparece muy presente la muerte como correlato de la existencia, como parte del viaje. La simbología prevalece y mezcla el paisaje como túneles, barrancos, muros, etc. Esa preocupación por la naturaleza del lenguaje y la estrecha relación con la palabra poética.
Llaves y candados: enuncia el contenido partido en dos, sugiere la complementariedad, la pregunta respuesta y la dualidad y parece insinuar una posible apertura del universo poético. Creo que de esa dualidad, surge la preferencia por los conceptos opuestos que redundan en la misma idea (recurso estilístico) siempre en relación con la palabra poética: “Me funda / y me des-funda/espada silenciosa/ que atraviesa mi costado.” Y habla de la palabra azul, la palabra mágica capaz de decirlo todo erigida en llave.
El sentimiento de pérdida irreparable que atañe a todas las cosas que son queridas, el amor desamor, la fugacidad, el vértigo , el llanto y el gozo, irritación y tedio…
En el caso de los candados, compuesto por un solo y extenso poema, aparecen las limitaciones ontológicas. Sometido a la condena temporal- río de Heráclito” que no vuelve a su origen” prisionero de sus propios errores, el hombre atraviesa el escenario enarbolando la palabra como única posibilidad de redención. No sé si el autor en este poema ha querido destacar esa imposibilidad de volver a su origen, a ese lugar natal en el que hoy se encuentra. El nuevo país, oficia de candado ante su expectativa o su ilusión por viajar…
En Poemas de junio resalta la resonancia afectiva que provoca este mes en el autor. Equivale a frio, invierno, privación de vida, tristeza. Relación con el desierto aludido por Juan Gelman “sus ojos se llenaban a veces de desierto”.
Se acentúa el tono elegíaco ante la fugacidad del tiempo. Es la pesadumbre del tiempo que corre, melancolía porque todo pasa, imposible regresión al pasado dichoso. Prevalece la memoria, reiteración temporal y clausura. El metro libre con predominio del verso corto, cierta tendencia al heptasílabo o al pie quebrado, blancos sin rima hacen que resalte la prelacía del sentimiento por encima de la métrica. Otro rasgo de estilo es la aparición de palabras por yuxtaposición por ejemplo: “destroza-entroniza”, casipreguntas, “nocheprision”. Así la poesía interna intenta ser la respuesta, la palabra precisa capaz de traducir el interior humano.
El lenguaje es cada vez más simbólico.
Manchas sobre el asfalto asocia asfalto a calle y se encara el tema desde la posición de un observador pasajero que mira la cotidianeidad urbana. Esa idea de viaje o desplazamiento de un viajero nocturno se advierte en su poema Viaje. (pág. 205). La ciudad citada por Ítalo Calvino que preside el volumen como sitio de toda clase de intercambios y mapas vitales de diversos itinerarios por eso se divide en espacio, tiempo, personajes. La primera parte es “Escenarios y atmósferas”, la esquina, el edén sin ángeles apacibles, el paisaje del ocaso, vivencias de ciudad y su simbolismo. En la sección de “Magdalenas” adquieren corporeidad y nombre propio las pecadoras, como en “La ciudad de las Venus impúdicas”: Rosario, historia y prostitución, 1874, 1932” libro de María Luisa Múgica.
Destaca la belleza de lo oscuro, lo rechazado por la sociedad y que instala un imaginario de mala vida, como habla de ello el tango o el teatro. El poeta descubre la intemperie como metáfora de condición vital.
Tema duro, espinoso, pleno de connotaciones. Una visión carnavalesca del mundo. La visión de los protagonistas y del drama, con máscaras, pelucas, componiendo el “aquelarre” ciudadano que relata el poeta.
Es el imperio de lo nocturno, la noche y sus códigos. Un mundo signado por la falsedad de las apariencias. “Destellos, oros falsos, carteras, /tacones”.
El título Magdalenas alude en clave bíblica a la pecadora arrepentida, redimida por la infinita Piedad y por su capacidad de amor. Abundan las referencias al ámbito religioso: ángeles, purgatorio, infierno, extremos de un devenir que espera el milagro redentor. Distintas notas de una dolora melodía que entona la ciudad sin expulsar sus lacras, sus miserias con víctimas inocentes, en desamparo ante las mafias, por ejemplo.
Bocanadas y escarnios, la tercera sección aborda el tema con mayor hondura sentimental, referencias lao auditivo, diálogos, voces que susurran, el silencio de un mundo que se oculta. Historias mínimas, jirones, visiones fragmentos de existencias, vidas sin esperanza. El vocabulario y las imágenes se vuelven agresivas o su significado más duro: pesar, afrenta, felonía, llanto, sangre, vacío, desesperación…
Dice el poeta: “su vida ha sido apenas/ una extraña metáfora de la desesperanza”.
Palomas y soledades” tiene un cambio de focalización, la mirada predominante exterior deja paso a una introspección en esos personajes que ahora tienen voz propia, interioridad desgarrada. El meterse en el interior de estas criaturas dolientes se advierte en su vocabulario y en cada verso. De algún amanera es una” recapitulación de personajes vencidos, trotacalles sin alma rufianes. Un catálogo de “impuros” cuya dureza mitiga con hermosas imágenes que hacen aún más patente el dolor y la miseria, despertando la “conmiseración” con el lector destacando un gran respeto y propiciando la sensibilidad social.
La temática es dura y escabrosa y es un verdadero alarde de magia poética haber trasmutado esa llaga de dolor de todas las ciudades en autentica belleza. Con este poemario la perfección formal no desdice su acento desgarrado y logra cautivar, emocionar y conmover como toda su poesía.
La lectura de sus libros, nos permitirá conocer un poco más de su profunda visión espacio temporal, de su percepción universal y de su hondura poética. Gracias por traernos tanta belleza y por compartirla con nosotros.

domingo, enero 26, 2020

POESÍA EN LA DIFERENCIA

IDEAL, 26/01/2020


SALÓN DE LECTURA ___ Por José Antonio Santano



PEDRO RODRÍGUEZ PACHECO
PEDRO RODRÍGUEZ PACHECO
El Unicornio en el Café Libertad

Hora es de llamar a las cosas por su nombre. En la literatura como en tantas otras cuestiones de la vida existe un momento en que hay que decir, ¡basta ya! Hasta ahora la poesía española parece obedecer a un solo canon, o, mejor dicho, a un solo gurú, tan poderoso, que nadie se atreve a oponerse a él, a contradecirlo en lo más mínimo, porque ¡ay de aquél que ose a enfrentársele! El silencio será la condena y ya nunca más podrá vivir de sus migajas. Ocurre ahora lo mismo que con aquella eclosión mercantilista y efímera que allá por los años 60 se llamó Novísimos y que silenció a otro elenco de poetas de gran calidad y diferencia estética notable. En nuestros días, y aún después de un momento que parecía que otra “poesía era posible” con aquella “rebelión de los diferentes”, que luego vino en llamarse poesía “De la Diferencia” y que bien por sus luchas internas o por la hegemonía de la llamada poesía “De la Experiencia”, que aún cuenta con el poder mediático, junto a las grandes editoriales, digo, poco ha cambiado la situación, y sin embargo, a raíz de la publicación de “La otra mirada” y “El unicornio en el Café Libertad”, ambos autoría del también poeta, profesor universitario y ensayista Pedro Rodríguez Pacheco (Sevilla, 1941)), parece que vuelve a estar vigente el argumentario que sostuvo a “La Diferencia” y con el que, posiblemente, muchos poetas actuales estarían de acuerdo. Salvando la distancia del tiempo, en aquella diatriba de “Novísimos” y “Poetas del Lenguaje” o “Promoción del 60” como se la llamó también, en la actualidad, se dan parecidas circunstancias entre seguidores de una “poesía de la Experiencia” (¿acaso puede entenderse la creación poética ajena a la experiencia? y el resto de poetas tan ajenos a este movimiento, como diferentes en su concepción de la poesía. Dicho lo cual, es de una oportunísima aparición “El unicornio en el Café Libertad. 25 años después. Antología”. No es este un libro más, un texto pretencioso y oportunista, todo lo contrario. Tras el paso de los años, con una mirada serena y respetuosa, sabiendo que sólo los argumentos y el análisis son los aliados del investigador o ensayista, también de la justicia poética, se puede vislumbrar el hecho histórico que supuso aquella “rebelión de los diferentes”, poetas todos en el más puro sentido de la palabra, como lo demuestran las diferentes poéticas de cada uno de ellos, pero siempre bajo el paraguas de la Poesía. Si ya en “La otra mirada”, Rodríguez Pacheco expuso ampliamente el devenir “De la Diferencia”, sus orígenes, sus causas y objetivos o metas, con “El unicornio en el Café Libertad”, de una manera resumida aporta su particular visión, al tiempo que analiza pormenorizadamente las poéticas de cada uno de los vates antologados y que fueron artífices de aquella rebelión: Manuel Jurado López, Pedro J. de la Peña, Ricardo Bellveser, Antonio Enrique, María Antonia Ortega, José Lupiáñez, Concha García, Antonio Rodríguez Jiménez y Fernando de Villena. Es, pues, de agradecer que, con absoluta libertad, su autor, Pedro Rodríguez Pacheco, se haya desnudado y presentado, con la honestidad que le caracteriza y el conocimiento experiencial adquirido también por su relación con aquella propuesta “De la Diferencia”, ante el lector, a sabiendas que muchos serán, todavía, sus detractores. Con todo, es de reconocer que pocos son los que se atreven a “enfrentarse” dialécticamente al contrario, siempre desde el respeto. Y todo ello lo demuestra cuando, desde un sentido crítico, analiza la obra de cada uno de estos poetas. Rodríguez Pacheco toma como símbolo al Unicornio y lo hace presente en el Café Libertad donde aquellos poetas se reunieron para rebelarse contra el sistema; el Unicornio: “Un animal fabuloso…, con figura de caballo, que lleva un solo cuerno muy puntiagudo sobre su frente. Es veloz y muy valeroso. Según la leyenda nadie podía cazarlo por la fuerza”. En su recorrido por la poesía de estos autores, Rodríguez Pacheco no ceja en su empeño por demostrar la vitalidad de aquella rebelión en el marco de la poesía española del siglo XX. De Manuel Jurado López, el primero de los poetas seleccionados, Rodríguez Pacheco dice: “Jurado López es un cóndor sobre las altas cimas de la poesía: andaluza hasta la médula ha sabido asumir ese río interior” y dejarse llevar por su corriente hacia otros mares de civilización y plenitudes fraternas”. De Poemas de Ginebra, estos versos: “Soy hombre y mujer al mismo tiempo porque ya estás / en mí igual que la palabra que pronuncio / para que la oigas tú y caiga en mí, muy honda, / como en un pozo.”. Escribe Rodríguez Pacheco sobre el siguiente antologado: “La poesía de Pedro J. de la Peña se mueve entre dos polos que, sin ser antagónicos, distinguen dos poéticas, y aunque con carácter oposicional para que el sistema funcione, el poeta intenta que sus universos, los íntimos y los exteriores, es decir, los de la vida y su experiencia y los de la cultura (los paisajes del sueño y los de deseo) encajen en esa caja china de múltiples registros. De El soplo de los Dioses, estos versos: “Cuando un amor se pierde es asunto sabido / que los débiles buscan desamores livianos / que ayuden a ahuyentarlo.”. El siguiente perfil trata del poeta valenciano Ricardo Bellveser, de quien escribe Rodríguez Pacheco: “La poesía de R. Bellveser se nutre de urgentes afirmaciones y, seguidamente, de sus refutaciones; es una tensión en la que el sujeto poético vive su sinvivir”. De su poesía seleccionamos estos versos: 

“El tiempo tenaz todo lo ha cambiado: 
/ el techo no es tan grande, ni tan alto, 
/ ni tan misterioso, ni me acongoja.
 / La cama, sólo es un campo de plumas 
/ que el tiempo con la muerte ha desolado.”.

 Es un perfil poético de Antonio Enrique, escribe así Rodríguez Pacheco: “Antonio Enrique, como poeta, en su esencialidad como poeta, es un místico humanista…Esa rehumanización que compromete a toda la Naturaleza, es el hallazgo diferencial de Antonio Enrique”. De La palabra muda, estos versos: “No me importa morir / porque he conocido a la mujer / que ha sido mi madre, mi hermana, / mi amante y mi amiga: / El todo mi ser.”. Nos descubre ahora Rodríguez Pacheco el perfil poético de María Antonia Ortega: “En toda su obra se detecta un profundo ardor, un fuego, un magma volcánico que cuando entra en fase eruptiva y se derrama libre por las laderas de su universo, nos deja esas ascuas incandescentes que son sus poemas, sus revelaciones, sus iluminaciones…”. De “El emparrado”, sean estos versos: “Mi alma es antigua / y ya no volverá a reencarnarse; / por eso necesito el desierto / y los días de luz interminables, / igual que antes la proximidad / de los cuerpos”. José Lupiáñez, para Rodríguez Pacheco es ese inmenso poeta proclive “a dos grandes movimientos que vertebraron -y para algunos aún vertebran- el universo de la creación literaria: el Barroco, como tiempo de violenta aceleración temporal y, más acusadamente, el Modernismo”. En su sabiduría, capacidad de creación y emoción confía el antólogo; de su poesía estos versos que la ilustran: 

“Mis manos acarician la piedra 
/ en esta inmensa grita del mundo.
 / Hasta hoy fue el desierto,
 / con su aliento de fuego, azotándonos 
/ sin misericordia, y la arena en los ojos 
/ o los labios cuarteados por la sed”. 

La poeta cordobesa afincada en Barcelona, Concha García es, para nuestro antólogo, otro de los perfiles elegidos y de ella habla así: “Concha García había montado su insurrección heterodoxa ejerciendo una especie de violencia en el lenguaje normativo que era de uso canónico en las hegemonías…”. Aquí una breve muestra de sus versos: 

“…Tú me amas. 
/ La hermosa nada que recupero 
/ me pasea en automóvil”.

 Si hay un poeta que, por su vitalismo, “La Diferencia” irrumpió en el panorama poético español con fuerza inusitada, ese es Antonio Rodríguez Jiménez. “El “yo” poético de Rodríguez Jiménez -nos dice R. Pacheco- lo es blindado por seres mitológicos, intuiciones fantásticas, espectros que se reparten lo benéfico y lo maligno”, y añade: “Rodríguez Jiménez es prototipo del paroxismo visionario, lleno de intuiciones y de frenesíes fantasmales”. De su poema inédito “Escala primera” tomamos estos versos: 

”Las escalas indican el momento vivido, 
 el pasado de humo, el presente 
de plástico y el futuro de goma, 
como un alambre que se derrite  
una y otra vez hasta que chorrea 
como un líquido más ligero que
 el agua”.

 De Fernando de Villena, último poeta antologado, R. Pacheco escribe: “El proyecto poético de Fernando de Villena lo es en constante erupción: todo lo incita, todo lo provoca. Hay, principalmente, cuatro elementos conformadores o incitadores en su poesía: el amor, el tiempo, las creencias y los paisajes del mundo con sus consanguíneos: la alta cultura, sus símbolos y mitos”. Reflejo de su humana condición, sean estos versos pertenecientes al poema “Vacilaciones de la fe”: “No sé si de verdad existes, / pero ahora quisiera / que de verdad existieses / para sanar tanta pena, / para colmar tanta esperanza”. Esta ha sido una pequeña muestra de lo que significó, y creo que convendría decir, lo que aún significa hoy “La Diferencia”, conscientemente silenciada por quienes todavía mantienen la hegemonía poética en España, tan alejada de la calidad que requiere toda creación que se precie.
EL UNICORNIO EN EL CAFÉ LIBERTAD 25 AÑOS DESPUÉS
PEDRO RODRÍGUEZ PACHECO
Título: El unicornio en el Café Libertad. 25 años después

Autor: Pedro Rodríguez Pacheco

Editorial: Carena (Barcelona, 2019)